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  • "Está preso o muerto": habla el padre del joven que se fue a Rusia a estudiar y terminó peleando en la guerra contra Ucrania

    » Clarin

    Fecha: 01/01/2026 10:58

    Estaba cumpliendo el sueño de su vida pero el destino le tenía preparada otra jugada, tan insólita como inesperada. Fueguino, de 23 años, Gianni Dante Bettiga viajó en febrero desde su Ushuaia natal, su lugar en el mundo, a la recóndita Rusia. Lo desvelaba la posibilidad de aprender el idioma, recorrer ciudades y estudiar su cultura. Se inscribió en la Universidad de Ekaterimburgo, ubicada en Eurasia, a 1.600 kilómetros al este de Moscú, donde estuvo hasta agosto en el campus universitario. Había viajado con una visa de estudiante que tenía vigencia hasta noviembre. Hasta ahí todo parecía marchar dentro de las expectativas. Pensando quizás en quedarse más tiempo, tenía que hallar la forma de extender su visado y apareció una posibilidad que, a priori, parecía llamativa. Dos compañeros sudamericanos, a los que conocía de la universidad, le sugirieron inscribirse en una empresa privada que enrola soldados extranjeros, lo que le permitiría no sólo ganar una mensualidad, sino obtener un permiso de residencia. Al principio a Gianni no lo convenció, pero aceptó con una condición: la de no ser parte, de ninguna manera, del Ejército ruso que está en combate, que se encuentra en guerra con Ucrania desde 2022. Estos compañeros le dijeron que no habría problema, que eran tareas administrativas. El conocimiento de armas de Gianni era tan lejano como la distancia entre Ushuaia a Rusia. Firmó un contrato -estaba en escrito en cirílico- y aunque tenía varias dudas estampó la rúbrica y surgió el primer malentendido: lo que sería por un año se transformó en tres. Desde ahí la vida soñada de estudiar la cultura y el idioma mutó por un insólito entrenamiento militar durante dos semanas cerca de Moscú y luego el temido traslado a Donetsk, el territorio ucraniano en posesión de Rusia. "Hace 65 días que no habló con Gianni, no sé nada de mi hijo. Exactamente desde el 27 de octubre", dice Juan Bettiga (51). "Lo último que supe fue ese mensaje que se hizo público y que él me mandó por WhatsApp: 'Estoy en el frente de batalla. Quiero volver a la Argentina pase lo que pase. Ya no me interesa este país. Por favor hagan algo para sacarme de acá. Te amo, pa". Hasta el 27 de octubre Gianni se comunicaba con sus padres Juan y Carla Zucchi cuando tenía wifi. A veces pasaba más de una semana sin haber novedades sobre su rutina, lo que desesperaba a su familia, que intentaba comprender la complejidad del caso. "Mi hijo vivió toda la vida en Ushuaia, no tiene nada que ver con la vida militar, nunca portó un arma en su vida. No podemos creer que esta situación no tenga solución... Lo mandaron al muere". Desde Tierra del Fuego, Bettiga habla con Clarín y transmite serenidad pese a la desesperante situación. "Estuve averiguando por mis propios medios, moviendo cielo, tierra y María Santísima y me confirmaron que la unidad a la que pertenecía mi hijo está desaparecida desde el 2 de noviembre. No se sabe absolutamente nada si cayó en combate o si los tomaron de rehenes. Gianni está preso o está muerto. Esas son las dos alternativas". Hay un silencio que se hace eterno. Sin perder la compostura, Bettiga confía en la fortaleza de su hijo. "Lo siento en algún lado de mi ser que Gianni está vivo. Que esté preso, en manos del Ejército Ucraniano, es lo mejor que podría pasarle en este contexto espantoso. Tengo la certeza que no está en Rusia, que se encuentra en territorio ucraniano, posiblemente en la provincia de Donetsk". Bettiga duerme casi nada desde que perdió el contacto con su hijo. Pero invirtió ese tiempo de desvelo y "constante craneo" en investigar y llegar a comunicarse con contactos clave para encontrar respuestas que no llegaron desde otro lado. "Nadie hizo prácticamente nada por ayudar a mi hijo, que es ciudadano argentino, que se fue a Rusia y está en Ucrania contra su voluntad y pidiendo ayuda", desliza crítico. Primero se comunicó con un primer Consiglieri del Vaticano, una persona que aconseja al Papa, "y me aseguraron que en pocos días se pedirá por la paz en el territorio ruso y ucraniano". Luego llegó hasta un general del Ejército de Croacia, conocedor de este tipo de escenarios y una voz autorizada para llegar a otras fuentes. Y finalmente accedió a la sede central del Comité Internacional de la Cruz Roja, en Suiza. "A todos les comenté la situación de mi hijo, quién es, qué hacía en Rusia y empecé a darle visibilidad, mandando fotos, pasaportes y todo tipo de documentación que me pidieron". Por supuesto que le llevó tiempo conseguir estos logros, que desembocaron todavía en uno más importante. "Dos argentinos que son soldados profesionales y están en Rusia me ayudaron a localizar primero el batallón y luego la unidad del ejército donde está Gianni. Finalmente obtuve el teléfono de un comandante ruso, que es quien está al frente del batallón. No puedo dar su nombre, pero me comunico con él todas las madrugadas. Le escribo y amablemente me responde". Sorprende y conmueve hasta dónde pudo llegar Bettiga. Suena casi imposible. "Antes de mandar un mensaje, hago vía inteligencia artificial la traducción al ruso, lo mismo que cuando el comandante me responde. Le estoy muy agradecido por su amabilidad, imaginate que me conteste en medio de la guerra... Me dijo que personalmente no lo conocía a Gianni y me dio ese dato que me sacudió... que la Unidad que integraban entre 10 y 15 soldados, entre ellos mi hijo, estaba desaparecida. Están presos o cayeron en combate". Reza, suplica, implora que Gianni sea una preso de guerra. "No veo la hora de verlo, abrazarlo, pienso mucho en cómo estará, si bajó muchos kilos, si está bien de salud, si se alimenta... De a poco el caso de mi hijo está dándose a conocer y a partir de la contratación de un abogado del exterior, su foto está en distintos aeropuertos de Europa, porque Gianni es un desaparecido internacional del que no se sabe su paradero". Aparece una suave brisa de alivio cuando Bettiga cuenta la última novedad. "Estuve en contacto con la sede central de la Cruz Roja y me pidieron que les enviara todo tipo de información de Gianni: fotos, partida de nacimiento, copia del pasaporte y me comunicaron que está previsto que en las próximas semanas viaje una cuadrilla a ver las condiciones humanas y de salud de los presos del lado ruso y del lado ucraniano, situación que me tiene expectante". Confía en que la Cruz Roja lo encontrará y a partir de allí intentará, con ayuda internacional, sacarlo del conflicto bélico. "No se sabe cuándo terminará la guerra... Por lo que averigüé, Rusia quiere quedarse con toda la provincia del Donetsk y para eso le falta un 15 o 20 por ciento. Pero si se termina de una vez, yo no puedo esperar el intercambio de soldados. Podría demorar otros seis meses, es eterno". Confiesa Bettiga que cada mañana saluda a su hijo con un mensajito y repite cuando el día se termina. "Le escribo constantemente y le digo que lo amo mucho, que lo extraño intensamente, que sigo sus pasos, que pronto estaremos juntos y que toda esta pesadilla será sólo un mal recuerdo", comparte con estoicismo. "Somos fanas de Racing y le mando goles y relatos que filmo desde la tele. Es mi manera de estar cerca". Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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