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» El Sol
Fecha: 27/12/2025 00:09
El Senado sesionará este viernes con la intención de cerrar el año parlamentario y sancionar dos leyes que el Gobierno de Javier Milei busca exhibir ante el mercado: el Presupuesto 2026 y el proyecto de inocencia fiscal. La reunión está convocada para las 12, en el marco del período de sesiones extraordinarias vigente hasta el 30 de diciembre. La principal atención estará puesta en el plan de gastos y recursos, que concentra tensiones con sectores de la oposición dialoguista y anticipa votaciones ajustadas en la discusión en particular. Antes del debate legislativo, el recinto tendrá dos momentos políticos relevantes. Por un lado, la jura del libertario Enzo Fullone, quien asumirá la banca que nunca ocupó Lorena Villaverde debido a su situación judicial. Por otro, se esperan fuertes reclamos del renovado interbloque kirchnerista, ahora denominado Popular, por el reparto de comisiones acordado entre el oficialismo y bloques aliados. En La Libertad Avanza descuentan ese escenario y lo relativizan, recordando antecedentes de protestas más intensas protagonizadas por el propio kirchnerismo en el pasado. El Presupuesto 2026 proyecta un crecimiento del 5% del PBI, una inflación anual del 10,1% y un tipo de cambio de $1.423 para diciembre del próximo año. El Gobierno prevé un superávit primario del 1,5% del PBI y uno financiero del 0,2%, junto con un aumento de las exportaciones del 10,6%. Los mayores focos de conflicto están en artículos sensibles, como el 30, que elimina pisos mínimos de financiamiento para educación, ciencia, tecnología y defensa, y el 12, que condiciona las transferencias a universidades al envío de información presupuestaria, con la posibilidad de interrumpir fondos ante incumplimientos. En términos de números, el oficialismo calcula un piso de 44 votos entre La Libertad Avanza, la UCR, el PRO y aliados provinciales, aunque no todos garantizan apoyo pleno. El Gobierno confía en sumar respaldos adicionales de senadores peronistas alineados con sus gobernadores. En ese contexto, la sesión aparece como una prueba de control político para la Casa Rosada y, en particular, para la conducción libertaria en la Cámara alta. El trasfondo es la expectativa del mercado de ver a un Ejecutivo con capacidad de ordenar al Congreso, aun cuando reformas estructurales como la laboral hayan sido postergadas para los primeros meses de 2026.
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