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Gualeguaychu » Nova Comunicaciones
Fecha: 30/11/2025 19:33
La propuesta la hizo en una columna reciente, explicando que la única forma “efectiva” de disuadir los cruces en pequeñas embarcaciones es enviarlos a un “campamento”. Una nueva polémica gira en torno a las Islas Malvinas y el Reino Unido. El ex asesor de Boris Johnson y Rishi Sunak, Andrew Gilligan, sugirió que las islas -territorio legítimamente reclamado por Argentina– se conviertan en un gran centro de procesamiento y alojamiento de inmigrantes ilegales que llegan a través del Canal de la Mancha. La propuesta la hizo en una columna reciente, explicando que la única forma “efectiva” de disuadir los cruces en pequeñas embarcaciones es enviarlos a un “campamento” instalado junto a la base de la Royal Air Force en el archipiélago, donde permanecerían sin posibilidad de acceder a lo que considera “territorio británico continental”. Se conoció un nuevo proyecto, diseñado por la ministra del Interior, Shabana Mahmood. La derecha británica celebra el plan como un giro más duro, Gilligan lo considera insuficiente porque llegar de forma irregular y pedir asilo seguirá siendo “el camino más fácil” hacia la residencia y la ciudadanía para quienes no pueden obtener un visado regular. Un “Camp Bastion” para solicitantes de asilo. Gilligan describe que el lugar ideal para llevar a cabo su propuesta está en el este de Malvinas, una zona de turba barrida por el viento donde ya opera ilegítimamente una gran base aérea británica con pista para aviones. Quiere así entonces construir “junto” al complejo militar, un campamento de estilo australiano para alojar a todos los migrantes llegados en pequeñas embarcaciones y otros ingresos “ilegales”. El modelo que toma como referencia es Camp Bastion, una base que el Ejército británico levantó en Afganistán en plena guerra y que llegó a albergar hasta 28.000 personas sobre un terreno completamente árido. El “sueño” del ex asesor del Gobierno contaría con instalaciones modulares, dormitorios colectivos y servicios básicos, construidos en poco tiempo y a relativa distancia de los núcleos civiles isleños. Con una superficie comparable a Irlanda del Norte y apenas 3.000 habitantes. Con esto, cree, que los inmigrantes ilegales entenderían el mensaje de que Reino Unido les garantizaría seguridad física, respeto a los estándares legales británicos y un alojamiento “decente aunque austero” sin tener ninguna vía para llegar a vivir en Gran Bretaña, permaneciendo en las islas de forma indefinida, hasta que decidieran regresar a su país de origen o fallecieran allí. De todos modos, Gilligan reconoce que la idea fue desechada tras objeciones internas, especialmente de los propios isleños, agregando que los costos también son un impedimento. Pero a lo último presiona al Partido Laborista para que lo considere como una “opción” ante el aumento desmedido de ilegales.
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