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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/11/2025 18:43
La yaguareté Acaí en octubre pasado al momento de ser liberada completamente, captada por una de las cámaras trampa instaladas en el Impenetrable chaqueño ¿Un cazador furtivo? ¿Un poblador que sintió amenazada su hacienda? ¿Un sicario? La yaguareté Acaí desapareció de los radares que monitoreaban sus movimientos el 25 de octubre pasado y abrió un capítulo de especulaciones sobre su destino, por ahora incierto. La Justicia federal, el gobierno y la policía de Chaco y la Administración de Parques Nacionales (APN) apuestan a que la difusión de una millonaria recompensa en juego quiebre lo que por ahora se parece bastante a un pacto de silencio entre los habitantes del bosque del Impenetrable chaqueño, que impide desentrañar el misterio. Mientras el fiscal federal Carlos Amad se encarga de aclarar que él busca al animal vivo, los científicos de la fundación Rewilding Argentina que la criaron en una “libertad controlada” en el Parque Nacional Iberá y la trasladaron al Chaco para liberarla definitivamente el pasado 5 de octubre son mucho más escépticos: creen que Acaí (“cabeza chica”, en guaraní), de apenas dos años de vida, está muerta. Peor: están seguros de que alguien la mató, lo que es un delito tipificado en el Código Penal con una pena en expectativa de hasta cinco años de prisión, ya que el yaguareté es Monumento Natural Nacional. Es que el collar con geolocalización satelital que le ataron para estudiar y monitorear su comportamiento dejó de emitir señal el 25 de octubre. Y el último destello de información que envió el aparato salió desde el cauce del río Bermejo. Es decir, desde sus profundidades. Un video que muestra el paso de Acaí delante de una cámara trampa Por eso, la Fundación Rewilding, dedicada desde hace años a la reinserción de esta magnífica especie -tope de la cadena alimentaria de la fauna local y casi extinta en la zona-, difundió la noticia directamente como un crimen. “La matanza de Acaí”, se titula el último envío de información institucional. “Creemos que la mataron y tiraron el collar al río”, explicó a Infobae Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina. Es una de las hipótesis que maneja en absoluto silencio el fiscal Amad, que este lunes comenzará a analizar la información contenida en media docena de teléfonos celulares que la jueza Belén López Macé ordenó secuestrar a pedido del investigador. Los aparatos pertenecen a pobladores de la zona del Paraje Manantiales, desde donde días antes del 25 de octubre, APN y el gobierno chaqueño alertaron sobre la presencia del yaguareté a orillas del Bermejo para tranquilizar a la población, explicar que el animal estaba monitoreado y advertir sobre las graves consecuencias penales por matarlo. Lo cierto es que desde aquel momento nadie sabe nada de Acaí. Y ya pasó más de un mes. “Nuestra principal hipótesis es la matanza, por los datos que vienen del collar desde antes de desaparecer. Y también por los vecinos de la zona”, comentó Di Martino. Incluso hay rumores de quién pudo haberla asesinado. Acaí tiene dos años: su nombre, del guaraní, significa "cabeza chica" Con esas versiones, Amad allanó los ranchos de la zona. En uno de estos, además de los teléfonos secuestrados, se encontraron con un perro gravemente herido en el lomo, en carne viva. Los comentarios entre los pobladores es que fue atacado por el felino. Los investigadores dudan de esa versión, sobre todo porque consideran poco probable que un perro sobreviva no ya a una mordida de la yaguareté, también a un zarpazo. Algunas versiones de pobladores dicen que Acaí se comió el ternero de uno de ellos y que la situación derivó en su muerte. Según contaron fuentes policiales, a Amad, fiscal federal de Presidencia Roque Sáenz Peña, le llamó la atención la declaración de uno de los pobladores. “Yo no lo maté al bicho, pero si me come alguno de mis animales no tendría problemas en hacerlo, aunque vaya preso”, les dijo a los policías que fueron a su casa. Automáticamente, el hombre pasó a ser uno de los sospechosos. Este lunes, peritos informáticos extraerán información de los celulares y en el transcurso de la semana Amad y su equipo harán el análisis criminal de la información que eventualmente encuentren en los teléfonos. Al fiscal también le sorprendió encontrar solo una pistola en uno de los allanamientos y nada más. “En esta zona es normal que la gente tenga armas en su casa, tanto para defenderse como para salir de caza, ya que lo que cazan muchas veces es lo que comen”, explicaron fuentes de la investigación a este medio. La presunción es que tal vez, tras el delito, se deshicieron de ellas. Uno de los allanamientos llevados a cabo por la Policía de Chaco en el Impenetrable A los investigadores les inquieta el hecho de no haber hallado ningún tipo de rastros de Acaí ni en los ranchos ni en la zona circundante: “No encontramos ni restos de piel ni pelo ni nada”. A la vez descartan que, en caso de haber muerto, Acaí haya sido arrojada al río Bermejo, ya que de haber sido así “estaría flotando en el agua”. “Y si la enterraron, más temprano que tarde la vamos a encontrar porque vamos a rastrillar toda la zona”, advitieron desde la investigación. ¿Los asesinos podrían ser cazadores furtivos en busca de su pelaje o sus dientes para comercializar en el mercado clandestino? Es una posibilidad que la hayan dormido y se la hayan llevado. Pero el círculo de sospechas se cierra sobre todo por los campesinos. “La extensión del territorio es enorme y no hay nada alrededor por cientos de kilómetros”, contó uno de los investigadores que reveló las dificultades para rastrear en la zona del Paraje Los Manantiales: “El otro día cayeron 5 milímetros de agua y se volvió un despelote circular por la zona”. Los investigadores hicieron tres rastrillajes para encontrar el collar de Acaí en el Bermejo Por eso, al fiscal Amad se le ocurrió fijar una recompensa para quien quiera aportar datos fehacientes del destino de Acaí. El Ministerio de Justicia de la Nación ofrece 250 millones de pesos. La cifra no es antojadiza sino que está definida en base al daño ambiental que la Asociación Parques Nacionales calculó por la pérdida de Acaí: 2.673.280.260 de pesos. “En cuanto empiece a correr el dato de la tremenda cantidad de dinero que se ofrece, confiamos en que vamos a tener información fidedigna”, comentó un investigador a este medio. Es que los pobladores de la zona viven sumidos en la absoluta austeridad y pobreza. La cifra que ofrecen le podría cambiar la vida a todos ellos. El comunicado de Parques Nacionales con la recompensa ofrecida por datos sobre la yaguareté Simultáneamente, buzos tácticos intentan desde hace días encontrar el collar en las profundidades fangosas del río Bermejo con rastrillajes. Ese collar de monitoreo toma puntos GPS una vez por hora y cada cuatro horas se conecta con un satélite y les manda a los científicos de Rewilding los puntos que juntó. La última vez que el aparato se conectó fue el 25 de octubre en un campo en las afueras del Impenetrable. “Es probable que la hayan matado ahí y lo que creemos es que agarraron el collar y lo tiraron al río”, explicaron a este medio desde la Fundación. Desde entonces, el collar ya no manda puntos por estar bajo el agua y tapado por sedimentos. El momento de la liberación de Acaí en octubre pasado Pero sí envía una señal VHF de radio, que es lo que les permitió localizarlo. “Ya hicimos tres intentos de encontrarlo y no pudimos, vamos a ver si esta semana podemos hacer el cuarto, porque es probable que ese collar tenga algunos puntos GPS que no vimos y nos permita saber qué sucedió con Acaí”, comentó Di Martino. El científico se encargó de aclarar que prácticamente no hay registros en muchas décadas de ataques de yaguaretés a personas. Pero entre las poblaciones, el felino es un animal temido, sobre todo por leyendas y mitologías. “En general siempre que murió una persona atacada por un yaguareté es en circunstancias en que antes hieren al animal, no lo terminan de matar y el animal ataca. Pero el yaguareté normalmente no ataca a las personas. Puede atacar a ganado”, detalló Di Martino, quien agregó que en esa zona del Chaco “se pierde mucho ganado por mal manejo sanitario, mal manejo nutricional, porque no tienen alambrados y los animales andan por todos lados, por cuestiones climáticas o incluso por quedar empantanados en el Bermejo”. La extinción del yaguareté en el Chaco y la llegada de Acaí Para entender la historia de Acaí hay que viajar de Chaco a Corrientes, donde desde 1953 hasta 2021, el yaguareté también estuvo extinto. Hace cuatro años comenzaron a liberarse los primeros individuos criados por Rewilding en el Parque Nacional Iberá y como resultado de este proyecto la especie ya se reproduce libremente, lo que aumentó de forma notable la cantidad de felinos en ese Parque Nacional. La primera imagen de Qaramta a orillas del río Bermejo La provincia de Corrientes pasó de no tener ningún yaguareté durante 70 años a reconstruir allí una población saludable a través de este proyecto de reintroducción, lo que le permite desde hace unos años a la provincia convertirse en “donante”, para ayudar a recuperar su presencia en otros ecosistemas. Eso ocurrió con Acaí. Nació en Iberá y fue traslocada al Impenetrable, donde hay pocos machos silvestres, pero las hembras están extintas. La última había sido registrada hace 30 años en un área de un millón de kilómetros cuadrados. La reintroducción de hembras resulta esencial para recuperar las poblaciones del principal depredador de Sudamérica en este bosque seco, uno de los ecosistemas más amenazados del mundo, cuya superficie se extiende por Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil. Aún desconocido y desprotegido, el Gran Chaco es el segundo bosque más importante de América del Sur después del Amazonas por su tamaño y asombrosa biodiversidad. Los esfuerzos para suplementar a la población de yaguaretés en el Parque Nacional El Impenetrable comenzaron en 2019, cuando un guardaparque descubrió las huellas de un macho solitario en la orilla del Bermejo. Fue bautizado como Qaramta y le instalaron el collar satelital para monitorearlo. Científicos de Rewilding en el momento en que se disponían a trasladar a Acaí desde Iberá, Corrientes, al Impenetrable, en Chaco Ante la falta de hembras en la región, se lo cruzó con una hembra de cautiverio, lo que fue una acción nunca antes realizada en la historia. Desde entonces, Qaramta se apareó con hembras cautivas traídas desde el Parque Nacional Iberá y produjo cachorros para ser liberados en la naturaleza. Más adelante, probablemente atraídos por la presencia de hembras, llegaron a la zona otros machos silvestres, pero sin registros de hembras silvestres no había posibilidad para la especie de recuperarse por sus propios medios. Para revertir esta situación, entre 2024 y 2025, Rewilding Argentina, la Administración de Parques Nacionales y la provincia del Chaco liberaron en el Parque Nacional El Impenetrable otras cuatro yaguaretés hembras, dos nacidas en cautiverio, hijas de Qaramta, una rescatada en Paraguay y a Acaí. En Argentina, la situación de los yaguaretés es crítica. La especie perdió más del 95% de su área de distribución original y se estima que quedan menos de 200 yaguaretés en poblaciones fragmentadas. Por eso, la preocupación por el destino de Acaí es total.
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