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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/11/2025 16:45
La enfermedad arterial coronaria es una de las principales causas de muerte en el mundo, afecta principalmente a adultos de mediana y avanzada edad (Imagen Ilustrativa Infobae) Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la causa principal de defunción en todo el mundo. En ese sentido, la enfermedad arterial coronaria es el tipo más común de patología cardíaca, de acuerdo con MedlinePlus, el sitio de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Ahora, un estudio publicado en The Lancet describe en detalle los últimos avances para diagnosticarla y expone la importancia la detección temprana. El artículo científico sostiene que la enfermedad arterial coronaria es un proceso crónico y progresivo, influido por múltiples factores de riesgo. Los autores subrayan que el diagnóstico a tiempo y el manejo adecuado son esenciales para disminuir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Los nuevos métodos de imágenes cardíacas permiten una evaluación precisa y menos riesgosa, lo que impulsó una transformación histórica en la atención de esta enfermedad. ¿Qué es la enfermedad arterial coronaria y cuáles son los mejores métodos de diagnóstico? La Mayo Clinic define la enfermedad coronaria crónica como una afección en la que se reduce el flujo de sangre al músculo cardíaco por el estrechamiento de las arterias principales, provocado principalmente por la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las paredes arteriales, lo que se denomina aterosclerosis. Esta acumulación de placa puede limitar la circulación sanguínea, generar síntomas como dolor en el pecho y llevar a complicaciones serias, que incluyen el infarto de miocardio. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) explican que la enfermedad coronaria crónica se produce cuando el depósito de placa causa un bloqueo parcial o total de las arterias que abastecen al corazón, situación que puede pasar desapercibida por mucho tiempo y manifestarse por primera vez como un ataque cardíaco o insuficiencia. La enfermedad arterial coronaria se caracteriza por el estrechamiento de las arterias del corazón, causado por la acumulación de placas de grasa y colesterol (Imagen Ilustrativa Infobae) El equipo internacional liderado por Pieter van der Bijl y Jeroen J. Bax del Centro Médico de la Universidad de Leide manifiesta que la enfermedad arterial coronaria es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad global. Tiene un largo período de estabilidad, conocido como enfermedad coronaria crónica, y puede estar asociada con factores como hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, dislipidemia (alteración en los niveles de colesterol o triglicéridos en la sangre) y antecedentes familiares. El diagnóstico de esta enfermedad depende en gran medida de las imágenes cardíacas no invasivas, especialmente porque otros métodos, como el ejercicio con electrocardiograma, tienen poca sensibilidad, y la angiografía coronaria invasiva implica riesgos para el paciente. “La multimodalidad en las imágenes cardíacas constituye la primera elección para la mayoría de los individuos”, señala el equipo. El estudio también concluye que a pesar de las recomendaciones de las guías internacionales, las imágenes siguen siendo poco utilizadas en muchos países. El análisis de The Lancet expone que la identificación del riesgo debe realizarse mediante un modelo predictivo basado en edad, sexo y características de síntomas, pero que los métodos tradicionales tienden a subestimar el riesgo en grupos como quienes presentan hipercolesterolemia familiar (afección hereditaria que causa niveles altos de colesterol en sangre) o enfermedades renales avanzadas. El artículo indica que los pacientes con probabilidad intermedia de enfermedad se benefician más de los exámenes diagnósticos, mientras que en los de baja probabilidad los estudios pueden evitarse para reducir falsos positivos. La evolución de la mirada médica: imágenes y evaluación cardíaca En el texto de The Lancet, el equipo describe cómo utilizaron datos de MEDLINE, PubMed y referencias de artículos relevantes publicados entre 1900 y 2025. El proceso excluyó editoriales, cartas y publicaciones sin relación directa con cardiología. Imagen de angiografía coronaria por tomografía computarizada que muestra una obstrucción severa, no calcificada, en la arteria descendente anterior izquierda, ubicada cerca de una rama diagonal prominente (@TheLancet) Uno de los puntos más innovadores radica en la comparación entre técnicas, no invasivas, de imágenes para el diagnóstico de la enfermedad arterial coronaria. Por un lado, se analizan las técnicas anatómicas, que permiten observar directamente el estado de las arterias y las placas que generan obstrucciones parciales o totales en los vasos sanguíneos. Entre estas, la angiografía coronaria por tomografía computarizada (CT) se destaca porque identifica correctamente al 97% de las personas que realmente tienen enfermedad arterial coronaria, por lo que resulta muy útil para descartar la afección cuando el resultado es normal. Sin embargo, su especificidad del 86% implica que puede mostrar enfermedad en algunos casos donde las obstrucciones detectadas no afectan de manera significativa el flujo sanguíneo al corazón. Por otro lado, se abordan las técnicas funcionales, que buscan identificar las consecuencias que tiene la enfermedad en el funcionamiento del corazón, es decir, si una obstrucción en las arterias reduce el flujo de sangre al músculo cardíaco y provoca falta de oxígeno, lo que se conoce como isquemia. Estas incluyen el ecocardiograma de estrés, la SPECT (tomografía computarizada por emisión de fotón único), la PET (tomografía por emisión de positrones) y la resonancia magnética cardíaca de estrés (CMR). El informe de The Lancet detalla que la PET, por ejemplo, ofrece una especificidad del 88% y usa menos radiación que la SPECT, aunque su implementación resulta más limitada por el alto costo de los equipos y la necesidad de insumos especializados para los trazadores radioactivos. El dolor en el pecho y la insuficiencia cardíaca pueden ser síntomas de la enfermedad arterial coronaria, pero en muchos casos no hay señales claras hasta que el paciente padece un infarto (Imagen Ilustrativa Infobae) El texto explica que la elección entre pruebas anatómicas y funcionales debe basarse en el motivo de consulta, la probabilidad pre-test y la disponibilidad local. La angiografía por CT es especialmente útil para detectar placas no obstructivas, que representan un riesgo considerable a largo plazo. Sin embargo, dado que esta modalidad puede identificar lesiones anatómicas que no siempre comprometen el flujo, la interpretación de sus resultados debe ser cuidadosa y, en muchos casos, complementaria con pruebas funcionales que confirmen el impacto real en el músculo cardíaco. Las guías europeas y estadounidenses citadas en el artículo reiteran la recomendación de utilizar la angiografía por CT como método de primera línea en pacientes con dolor de pecho sin diagnóstico previo. Esta recomendación se fundamenta en la capacidad de este estudio para identificar tanto placas obstructivas como no obstructivas, lo que permite iniciar estrategias preventivas antes del desarrollo de eventos graves. Además, la cuantificación de calcio coronario, que se realiza mediante tomografías computarizadas del corazón sin necesidad de contraste, permite medir la cantidad de calcio acumulado en las arterias coronarias. Un mayor nivel de calcio indica un riesgo más alto de sufrir eventos cardiovasculares a largo plazo, por lo que esta medición se utiliza como una herramienta para estimar el riesgo futuro de afecciones cardíacas. El uso de inteligencia artificial en imágenes cardíacas puede optimizar la calidad de los estudios y mejorar la interpretación médica (Imagen Ilustrativa Infobae) No obstante, los autores advierten sobre una limitación importante del cálculo de calcio coronario: no debe emplearse de forma aislada para descartar enfermedad coronaria, ya que existe un porcentaje de pacientes con obstrucciones significativas, pero puntajes de calcio nulos. El uso aislado de este parámetro podría llevar a subdiagnosticar la patología en una fracción relevante de la población. En la vanguardia tecnológica, el informe destaca el papel emergente de la inteligencia artificial. Según los autores, la IA tiene el potencial de optimizar la calidad de las imágenes, acelerar la evaluación diagnóstica y reducir las diferencias en la interpretación de los resultados entre distintos profesionales que observen los datos. El estudio menciona: “El uso de modelos de inteligencia artificial promete incrementar la sensibilidad al detectar irregularidades sutiles y disminuir la variabilidad en las mediciones”. Esta integración de tecnología avanzada busca perfeccionar tanto la detección anatómica como la interpretación funcional, lo que abre un camino para el diagnóstico más precoz y preciso de la enfermedad arterial coronaria. Retos actuales y nuevas estrategias para la atención coronaria La revisión de The Lancet muestra que la elección del método diagnóstico debe individualizarse según el motivo de consulta, los factores de riesgo y la disponibilidad tecnológica. Los autores citan datos de ensayos clínicos, como el PROMISE y el SCOT-HEART, que demuestran que los exámenes anatómicos permiten identificar mejor a los pacientes con mayor riesgo y reducen el número de intervenciones innecesarias. La elección entre técnicas anatómicas y funcionales depende del cuadro clínico, los síntomas y la disponibilidad tecnológica (Imagen Ilustrativa Infobae) Uno de los beneficios más destacados de la angiografía por CT radica en la identificación de placas no obstructivas, responsables de la mayoría de los síndromes coronarios agudos. Esta condición solo puede ser detectada mediante imágenes anatómicas. También se abordan los aportes de la inteligencia artificial en la interpretación automática e integrada de las imágenes, aunque aún no existen datos suficientes para recomendar su adopción en la práctica clínica diaria, según afirman los autores. Este trabajo se alinea con el documento publicado en abril de este año por la Comisión Lancet sobre el replanteamiento de la enfermedad coronaria. Convoca a repensar el paradigma tradicional al sugerir un cambio hacia la detección y tratamiento proactivos del proceso de aterosclerosis en todas las etapas de la vida. Esto implica, según los especialistas, reestructurar los sistemas de salud y desarrollar nuevas estrategias de tamizaje, con el objetivo de iniciar intervenciones cuando todavía no existen síntomas. A largo plazo, una gestión activa de los factores de riesgo, desde la modificación del estilo de vida hasta el uso precoz de medicamentos preventivos, podría evitar hasta 8,7 millones de muertes anuales a nivel mundial. Los autores de la investigación científica concluyen que las imágenes cardíacas no invasivas constituyen el eje del diagnóstico y manejo de la enfermedad arterial coronaria crónica, ya que permiten una mejor caracterización clínica y un comienzo más temprano de las terapias preventivas, lo que modifica el pronóstico de millones de personas.
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