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La Paz » Politica con vos
Fecha: 30/11/2025 16:06
El 30 de noviembre se festeja el Día Nacional del Mate en Argentina. Conocé el origen de esta tradición, su importancia social y económica, y cómo preparar un mate correctamente. El mate representa mucho más que una infusión, es uno de los símbolos más profundos y arraigados de la cultura argentina. Desde las provincias del norte hasta las ciudades más australes, esta bebida acompaña las charlas entre amigos, pausas laborales y momentos cotidianos, una característica que lo convierte en parte esencial de la identidad nacional . Su sabor característico, su tradicional preparación y carga afectiva la transformaron en una costumbre que atraviesa familias y generaciones, uniendo incluso a desconocidos en un gesto de generosidad. En reconocimiento a esta tradición tan presente, cada 30 de noviembre se celebra en todo el país el Día Nacional del Mate, una jornada que invita a revalorizar su historia y su significado. La elección de esta fecha tiene su propósito. En 2015, el Congreso de la Nación estableció mediante ley que el 30 de noviembre sería el día oficial para homenajear al mate. La iniciativa fue impulsada por el Senado y buscó destacar la relevancia cultural, social y económica que la bebida tiene para los argentinos. Un motor cultural y económico El mate no solo ocupa un lugar central en la vida social argentina, sino que también representa un pilar económico. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM), en 2022 la producción nacional superó las 600.000 toneladas, mientras que el consumo promedio se ubicó en alrededor de 120 litros por persona al año. Estas cifras reflejan la magnitud de una tradición que, además de su valor cultural, impulsa una cadena productiva fundamental para miles de familias. El origen ancestral de la infusión La historia del mate se remonta a los pueblos originarios del noreste argentino, especialmente a los guaraníes, quienes cultivaban la planta Ilex paraguariensis para preparar una bebida estimulante elaborada en calabazas y compartida en rituales comunitarios. Con la llegada de los colonizadores en el siglo XVI, los jesuitas adoptaron su consumo y comenzaron a difundirlo por otras regiones, aprovechando sus propiedades energizantes y medicinales. Con el paso del tiempo, el mate se expandió en Argentina y también se extendió por Uruguay, Paraguay y algunas zonas de Brasil, cada país con sus propias variantes de preparación. A lo largo de los siglos, la infusión pasó de ser un símbolo de resistencia cultural a convertirse en un hábito cotidiano que se mantiene vigente como parte esencial de la vida social. La evolución del mate En la actualidad, existen múltiples maneras de preparar un mate. Los recipientes utilizados para cebarlo se presentan en una amplia variedad de materiales, más allá de su formato clásico, pueden encontrarse de goma, vidrio, madera, recubiertos en cuero e incluso elaborados totalmente de aluminio. La yerba también evolucionó con el paso del tiempo, incorporando opciones saborizadas como menta, naranja, pomelo y otras frutas, incluso agregando yuyos para diversificar su gusto. Ya no se limita a prepararlo amargo o dulce, aunque su finalidad esencial permanece intacta: acompañar reuniones familiares, encuentros con amigos o disfrutar de un momento personal. Instrucciones para preparar el mate de manera adecuada La preparación del mate tiene una tradición arraigada que puede variar según la zona y las preferencias de quien lo cebe. A continuación, se detallan los pasos esenciales para elaborar un mate correctamente: Elegir una buena yerba mate: Para obtener un mate de calidad, es fundamental seleccionar una yerba adecuada. Las variedades más habituales incluyen las tradicionales (con o sin palo), las compuestas (mezcladas con hierbas o sabores) y las despaladas (solo hojas, sin palo). La elección dependerá del gusto de cada persona. Cargar el mate (calabaza): Llenar el recipiente hasta aproximadamente dos tercios con yerba mate. Luego, inclinarlo cerca de 45 grados para que la yerba se apoye en una de las paredes y forme una especie de montículo interno. Añadir agua tibia: Incorporar agua a una temperatura entre 60 y 70 °C, lo suficiente para humedecer la yerba sin que llegue a hervir. Esta primera hidratación permite que la yerba libere sus aromas y sabores. Debe volcarse el agua en la zona más baja, donde la yerba está más compacta. Colocar la bombilla: Una vez humedecida la yerba, insertar la bombilla —el sorbete metálico con filtro— procurando que quede fija y que la parte filtrante se mantenga sumergida, sin apoyarse en el fondo del mate. Agregar agua caliente: Completar el mate con agua caliente, nunca hirviendo, y dejar reposar unos instantes antes de beber. El mate estará listo cuando la bombilla permita succionar el líquido sin dificultad. Compartir el mate: La esencia del mate reside en compartirlo. Quien lo prepara, conocido como “cebador”, es responsable de servirlo al resto. Cada participante debe tomar el mate de un solo sorbo y devolver la calabaza al cebador para que continúe la ronda. Repetir la cebada: El mate puede llenarse varias veces. Cuando el agua pierde sabor y la infusión se vuelve insípida, se dice que el mate está “lavado”. En ese punto, puede cambiarse la yerba o preparar uno nuevo.
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