30/11/2025 11:00
30/11/2025 11:00
30/11/2025 10:53
30/11/2025 10:52
30/11/2025 10:52
30/11/2025 10:52
30/11/2025 10:51
30/11/2025 10:50
30/11/2025 10:44
30/11/2025 10:41
Parana » Uno
Fecha: 30/11/2025 10:23
Hoy se celebra el Día Nacional del Mate. Para aquellos que están solos, suele transformarse en una compañía; para los que prefieren compartirlo, habitualmente es un símbolo de amistad o fraternidad que logra mantenerse como un ritual social en las reuniones de allegados o incluso entre desconocidos en algún encuentro casual. Sin embargo, hay quienes vaticinan que la ronda irá desapareciendo y tomar mate se irá convirtiendo en una experiencia individual, sobre todo en tiempos de hiperconexión, trabajo remoto, multitasking, redes sociales y escaso tiempo libre. La irrupción de la inteligencia artificial (IA) en la vida cotidiana también contribuye a este proceso: ya se enraizó de diferentes modos modificando el trabajo, los hábitos y los quehaceres diarios, y las preguntas aparecen de manera inevitable: ¿podrá finalmente la IA – que ya incide en nuestras decisiones de consumo– alterar o interrumpir un ritual tan arraigado como compartir un mate? O por el contrario: el mate, compañero de estudio, sostén emocional, excusa de encuentro y símbolo de identidad colectiva ¿podrá ubicarse en la lista de tradiciones que parecen indestructibles y seguir formando parte de aquellas costumbres profundamente arraigadas que históricamente sobrevivieron a todas las revoluciones? La IA afecta las formas de relacionarnos Frente a estos interrogantes, UNO consultó a especialistas de diferentes áreas, quienes analizaron cómo impactan los avances de la IA en los modos actuales de vincularnos. Para Daniel Giosa, especialista en informática, docente e investigador radicado en Crespo, la IA empuja por un lado un fenómeno creciente: la personalización extrema. Yerbas compuestas según los gustos, mezclas diseñadas para dormir mejor, mejorar la digestión o aportar energía; aplicaciones capaces de sugerir combinaciones según el organismo de cada persona; posibles experiencias inmersivas que amplíen la vivencia sensorial, como olores integrados en pantallas o dispositivos capaces de simular climas y ambientes. Sin embargo, advirtió que la IA afecta no sólo lo que consumimos, sino las formas en las que nos relacionamos. Y allí aparece una alerta. Al respecto, Giosa observó: “Antes nos juntábamos sin tanta planificación; hoy las reuniones se vuelven complicadas, hipercondicionadas por gustos, restricciones alimentarias, disponibilidad horaria. La tecnología simplificó algunas cosas pero entorpeció otras, como el encuentro y el contacto humano. Y hoy se acentuó esta tendencia: la juntada dejó de ser espontánea, y en muchos espacios se volvió prescindible”. consumo de yerba mate 2.jpg “Entonces, la IA nos está llevando hacia relaciones más individualistas y eso inevitablemente toca al mate como herramienta de vinculación. Si las reuniones disminuyen, también lo hace la frecuencia del gesto de compartir”, sostuvo el experto. Otro punto que destaca Giosa es el “desapego de la mesa”: menos hogares tienen un espacio donde comer en grupo, mucha gente cena frente a una pantalla o coordina horarios distintos. “Se pierden rituales que antes daban estructura al encuentro, y el mate no está exento de ese proceso”, resumió. Las revoluciones del mate Por su parte, Andrea Venturini, sommelier de yerba mate de Paraná reconocida a nivel nacional, aportó otro pronóstico: “El mate ya vivió grandes revoluciones y la IA no va a ser un factor que rompa o cambie estructuralmente la costumbre de tomarlo como lo hacemos hoy. No es una amenaza para la esencia de ese ritual”. Acto seguido, hizo un recorrido histórico por tales revoluciones: “Los guaraníes lo tomaban en una calabaza y no había bombillas, así que lo filtraban con los dientes, y la aparición de la tacuapí, que es la caña para filtrar con un coco de cestería, fue una revolución. Después, la llegada de los españoles fue otra revolución, porque le abre un camino a la yerba mate y al mate, como infusión compartida y tomada con bombilla. Se la llevan a Europa y como costumbre se mantiene inalterable, lo que cambia es que en lugar de usar la calabaza, se tomaba en cuencos que eran de porcelana o de metal para destacar la alcurnia”. Mate ¿La IA amenza al ritual de compartir el mate? Hay opiniones diversas sobre el tema “La tercera revolución es que la bombilla deja de ser una caña y pasa a ser de acero o de metal con los jesuitas y sus talleres. Los jesuitas también son otra revolución, porque empiezan a darle a la yerba mate la posibilidad de ser cultivada, cuando antes se cosechaba directamente de la selva. Y otra de las últimas revoluciones es la incorporación del termo, que por casualidad nació a fines del 1.800 porque alguien quería aislar oxígeno y líquidos y mantenerlos con calor, y eso hizo que el mate salga a la calle y ya no esté atado al fogón”, añadió, y valoró que el mate sea fuera visible desde entonces, y se pueda tomar y compartir a cualquier hora, una práctica que la mayoría está dispuesta a conservar: “La verdadera prueba fue la pandemia, y aun así la gente volvió a compartir el mate”, dijo. También observó un fenómeno llamativo: “Las nuevas generaciones, que son las que nacieron a la par de la IA y rodeadas de tecnología, al preparar el mate respetan el ritual más antiguo: lo toman en calabaza, con la temperatura del agua a 80° y las hierbas tradicionales, y hacen la montañita”. Sin desconocer el impacto de la IA, Venturini valoró que puede transformar y mejorar la producción de yerba. La sommelier explicó que la cosecha hoy sigue siendo manual y físicamente muy exigente, y que los secaderos aún dependen de procesos tradicionales, desde el uso de madera hasta la regulación del calor. En este sentido, sostuvo que la IA sí podría motorizar una revolución comparable a las anteriores: optimizar tiempos de secado, automatizar tareas pesadas o mejorar la eficiencia del proceso sin perder calidad. Otro punto de transformación aparece en la ciencia: el potencial químico, nutricional y medicinal de la yerba mate todavía no está explorado del todo, y la IA aplicada al análisis científico podría ampliar ese horizonte. Un símbolo emocional Sebastián Sigal, licenciado en Psicología, sostuvo que el mate es, ante todo, un símbolo emocional poderoso: “Funciona como una muleta universal. Acompaña la soledad, sirve para estudiar, para trabajar, para pasar el tiempo, para reemplazar comidas, para contener”, subrayó, y sintetizó: “Todo se arregla con un mate”. Sin embargo, también observó que el mate es una bebida estimulante y altamente adictiva. “No adictiva en el sentido patológico, sino en el marco de una adicción social y culturalmente normalizada. Y eso explica por qué muchas personas sienten que ´necesitan´ el mate para funcionar o para atravesar el día”, analizó. Según Sigal, la IA no amenaza ese vínculo emocional, pero sí interviene, como ya lo hace en la alimentación, en los modos de construir hábitos: dietas más estrictas, consumos hipercontrolados, decisiones basadas en datos, herramientas que definen qué conviene y qué no. Y concluyó: “En un mundo cada vez más individualista, donde la IA empieza a reemplazar vínculos humanos, el mate se vuelve más valioso simbólicamente: es un puente con otros y con uno mismo”.
Ver noticia original