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  • Nunca se vio algo así: los inquilinos ya no pueden pagar a tiempo su cuota mensual – MisionesOpina

    » Misionesopina

    Fecha: 30/11/2025 08:38

    Lo que durante años fue excepcional —un inquilino atrasado, dos como mucho— hoy se volvió regla: los pagos llegan tarde, muy tarde, y en todos los segmentos. Viviendas, loteos, locales comerciales: nadie se salva. Inmobiliarias de Posadas hablan de una mora “como no se veía hace muchísimo tiempo”. Julio González, de Garupá Propiedades, describe un quiebre histórico: “Antes del día 10 todos pagaban; ahora muchos llegan al final del mes o directamente pasan al siguiente esperando el aguinaldo”. La tendencia es tan marcada que ya ni los propietarios particulares la esquivan: casos de edificios donde todos los inquilinos pagaron tarde por primera vez en años. A la par del atraso, la oferta de alquileres explotó y la demanda se derrumbó. Julia Acosta Azoya, de Inmobiliaria del Oeste, asegura que hay disponibilidad “como no se veía en décadas”, mientras los estudiantes abandonan departamentos y las familias se achican para sobrevivir. La periferia es la zona más golpeada: trabajadores que ya no pueden sostener ni un alquiler básico. La derogación de la Ley de Alquileres mediante el DNU 70/23 profundizó la incertidumbre. Para muchos inquilinos significó quedar expuestos a aumentos, contratos cortos y más gastos. Para Acosta Azoya, en cambio, la desregulación permitió acuerdos más flexibles y más propiedades disponibles; insiste en que “el problema no es la liberación del mercado, es el poder adquisitivo: la gente no tiene plata”. Y ahí está el núcleo del derrumbe: salarios estancados, paritarias del 1% mensual, inflación todavía alta, consumo por el piso y recesión generalizada. Según relevamientos recientes, más del 60% de los inquilinos arrastra deudas y más de la mitad alquila sin contrato. En muchos hogares la ecuación es brutal: o se paga el alquiler o se come. La consecuencia final se ve en la calle: hacinamiento, mudanzas forzadas, estudiantes que regresan a sus pueblos, jubilados que vuelven con sus hijos, familias monomarentales que ya no pueden enfrentar subas. Hasta los alquileres comerciales caen: locales vacíos, vidrieras apagadas y corredores comerciales cada vez más debilitados. El mercado inmobiliario misionero ya no está “tenso”: está roto. Y el atraso en los pagos, hoy extendido y masivo, es la señal más evidente de una crisis que deja a miles al borde del desalojo económico.

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