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» Nova Entre Rios
Fecha: 30/11/2025 07:41
El objetivo de la celebración es visibilizar la importancia cultural, ecológica y simbólica del yaguareté, el felino más grande de América, además de recordar el compromiso global para proteger una especie amenazada. En Argentina, el yaguareté fue declarado Monumento Natural Nacional en 2001, la máxima categoría de protección, y varias provincias del norte también lo han reconocido como Monumento Natural Provincial. Actualmente está categorizado como En Peligro Crítico según la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM). Históricamente, el yaguareté (Panthera onca) habitaba una vasta región que se extendía desde el sur de Estados Unidos hasta el norte de Argentina. En los últimos siglos, la reducción de ambientes naturales y la persecución humana provocaron una caída drástica en su distribución. Hoy sobrevive principalmente en el norte de México, Centroamérica, la Amazonía y el Pantanal, mientras que desapareció de Estados Unidos, Uruguay, El Salvador y otras áreas donde antes era común. En Argentina, hace unos 200 años ocupaba casi todo el territorio, llegando incluso hasta el río Negro. En la actualidad solo persiste en un 5 % de su rango original, distribuido en tres núcleos principales: -Selva paranaense (Misiones), donde se encuentra la población más estable. -Chaco y Formosa, con individuos dispersos y en bajo número. -Yungas de Salta y Jujuy, además de algunos registros en Santiago del Estero. Esta distribución fragmentada dificulta el intercambio genético y amenaza la viabilidad a largo plazo de las poblaciones. Amenazas de conservación. En Argentina, el yaguareté se encuentra entre las especies más amenazadas. Las principales causas de su declive son: -Pérdida y fragmentación del hábitat debido a desmontes, incendios, agricultura extensiva, ganadería y expansión urbana. -Disminución de presas naturales, producto de la caza y de la competencia con humanos en áreas donde se reemplaza la fauna silvestre por ganado. -Caza furtiva, que continúa en algunas regiones, ya sea por conflictos con la producción ganadera o como trofeo. -Atropellamientos en rutas que atraviesan su territorio. -Aislamiento de poblaciones, que impide el flujo genético y reduce la diversidad necesaria para su supervivencia a largo plazo. Estas amenazas afectan los recursos esenciales del yaguareté: espacio, alimento, agua y condiciones de reproducción. Como resultado, sus poblaciones se vuelven cada vez más pequeñas y vulnerables. Rol ecológico. El yaguareté es una especie paraguas: protegerlo implica conservar grandes extensiones de selvas, montes y humedales que albergan numerosas especies de flora y fauna. Su presencia indica ambientes saludables y funcionales. Como depredador tope, regula las poblaciones de herbívoros y otros animales, evitando sobrepastoreo, desequilibrios y efectos en cadena sobre la vegetación y el suelo. Los ecosistemas donde vive brindan servicios fundamentales para las personas, como el mantenimiento de la calidad del agua, la captura de carbono, la polinización y el control natural de plagas. Conservar al yaguareté significa proteger un patrimonio biológico y cultural único, y garantizar la salud de los ambientes que compartimos.
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