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» Solochaco
Fecha: 30/11/2025 04:55
Una preocupación creciente recorre los campos del Chaco y del norte santafesino: bandadas de cotorras, palomas y otras aves están provocando pérdidas millonarias en cultivos de girasol, maíz y soja. Según los productores, en algunos lotes los daños alcanzaron hasta un 40 % de la producción. El problema no es nuevo, pero este año la densidad poblacional de aves se incrementó —señalan— y con ello la intensidad del daño. Los ataques afectan tanto las etapas de germinación y emergencia como la maduración de los cultivos, lo que complica la planificación de la campaña agrícola. Productores consultados advierten que incluso con guardias humanas permanentes resulta casi imposible controlar a las aves. En algunos campos ni con ruido constante o métodos tradicionales se logra evitar la depredación: las palomas simplemente vuelan unos metros, se reagrupan y vuelven. El impacto de estos ataques repercute con brutal fiereza sobre la rentabilidad del sector: la pérdida de producción, los costos para resembrar o adelantar cosechas, sumados al contexto de altos costos logísticos y de insumos, empujan a muchos productores a replantear su estrategia o —en casos extremos— a abandonar la siembra. Desde asociaciones de productores y técnicos alertan que la situación exige políticas concretas: un reconocimiento legal de estas aves como plaga, incentivos para sistemas de protección y subsidios que atiendan el daño real sufrido. En ausencia de medidas institucionales, advierten, la crisis del sector agropecuario chaqueño puede profundizarse.
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