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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 30/11/2025 04:34
Juan López, activista asesinado en Honduras “Las vidas (de los defensores del medio ambiente y de los derechos humanos) penden de un hilo, la sangre de cientos de líderes asesinados en el Caribe clama justicia” Monseñor Schenger, presidente del CELAM La fábula de Cura, según Hyginus El término “cuidado” proviene de la palabra “cura”. En la mitología romana, Cura es la personificación del cuidado. La fábula de Hyginus relata que Cura, al cruzar un río, encontró arcilla y, con ella, moldeó una criatura. Apareció Júpiter y le dio el espíritu. Entre Cura, Júpiter y Tierra surgió una discusión sobre a quién le correspondía ponerle el nombre: si a quien la creó, a quien le dio el espíritu o a la Tierra, ya que el barro provenía de ella. Sin llegar a un acuerdo, acudieron a Saturno (dios del tiempo) para que decidiera. Saturno dijo que, a su muerte, el espíritu pertenecería a Júpiter y el cuerpo a la Tierra. El cuidado debería poseer a la criatura mientras viviera, por haber sido quien la creó, y se llamaría “homo”, relacionado con “humus” (tierra). Se trata de un testimonio pre-ontológico, es decir, anterior al estudio del ser, del “ser ahí” (Heidegger), que da primacía a la cura; esto significa que la existencia humana está marcada por la solicitud, el cuidado y la inquietud existencial (temporal y finita), pero todas las vivencias primeras tienen su raíz en el cuidado. Con el paso del tiempo, el ser humano no solo ha transgredido su pre-ser existencial, sino que ha perdido aquello que da sentido al cuidado del otro, de sí mismo y de la casa común, la Tierra. Matar al cuidador es negar lo anterior al sí mismo del otro. Es la extrema negatividad humana. ¿Qué sucede cuando el cuidador del medio ambiente es considerado un obstáculo? ¿Obstáculo para quién? Para políticos y empresas extractivas, para procesos de deforestación o para organizaciones criminales como el narcotráfico o la trata. La negación de su condición provoca daños al ser humano, a la naturaleza, al medio ambiente y a las riquezas culturales de los pueblos. Lo grave comienza cuando quienes detentan el poder político, y quienes demandan medidas favorables, otorgan concesiones a empresas mineras sin consulta a la población o bajo condiciones que dañan el medio ambiente; por ejemplo, el agotamiento del agua potable o la contaminación de los ríos. No solo consideran a los defensores medioambientales como obstáculos, sino que pasan a tratarlos como tales, viendo su realidad como un estorbo y buscando eliminarlos de su camino. Tres recursos principales utiliza quien así actúa: El asesinato físico. Cuando el otro se presenta como obstáculo, se decide suprimirlo físicamente. Según Laín Entralgo, desde la muerte de Abel hasta los asesinatos y genocidios políticos del siglo XX (y sumando los del presente siglo), la supresión del otro ha sido un motivo permanente en la conducta humana. El asesinato personal. Al otro se le respeta la existencia física, pero se le amenaza acusándolo de delincuente o dominándolo mediante la fuerza o el terror, negándole así la plenitud de su libertad. Reducir al otro al silencio, impidiéndole defenderse o expresarse, aunque sus opiniones sean legítimas, es práctica común en la política contemporánea. La evitación del otro. Se le desconoce y se le reduce tácticamente a la nada. “Así como Freud escribió una Psicopatología de la vida cotidiana, cabría componer una Criminología de la vida diaria, en la cual se describiesen e interpretasen las mil y una formas del anonadamiento táctico del otro: el arte de volver la mirada hacia donde él no está, la ocultación de algo —noticias, lectura— cuyo conocimiento puede beneficiarle, la evitación de su nombre cuando sería justo o caritativo mencionarlo, y tantas más. Desconocer al otro es la manera más sutil —y a veces, más cruel— de impedir que llegue a ser obstáculo.” Pedro Laín Entralgo, Teoría y realidad del otro, págs. 553/556, Ed. Alianza Universidad, Madrid, 1983. Un cuidador del medio ambiente asesinado por ser considerado obstáculo En septiembre del año pasado informamos por este medio sobre la trayectoria de Juan López en Honduras. Este joven defensor del agua y opositor a la extracción a cielo abierto por parte de empresas canadienses, que desde hacía años no cumplían los requisitos legales para evitar la contaminación ambiental, enemigo de la corrupción estatal y de la minería a cielo abierto y militante católico, fue asesinado cuando, junto a su familia, salía después de participar en la misa. El próximo mes se realizarán en Tegucigalpa las audiencias y presentarán pruebas categóricas que implican a los tres imputados como autores del asesinato. Latinoamérica y el Caribe esperan justicia. El CELAM y otros organismos de la Iglesia en el cuidado del medio ambiente Diversos prelados y organismos de la Iglesia del Sur Global han manifestado su visión sobre la situación de los pueblos ante la COP30. Monseñor Jaime Spengler, arzobispo de Porto Alegre y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM) y de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB), estuvo presente en la COP30 en Belém. El 1 de julio de este año, el cardenal entregó a la prensa un documento presentado al Papa León XIV con motivo de la COP30, titulado “Un llamado por la justicia climática y la casa común: conversión ecológica, transformación y resistencia a las falsas soluciones”. De la cultura del descuido a la cultura de la muerte Spengler, que también preside la CNBB, denunció en reiteradas oportunidades el encubrimiento de intereses que operan bajo nombres como “capitalismo verde”. Denunció la violencia alarmante contra líderes religiosos y defensores de derechos humanos en América Latina y el Caribe. Destacó la importancia de visibilizar estas historias y acompañar a las comunidades en su lucha contra la cultura de la muerte. Spengler advirtió que muchas de estas muertes tienen vínculo con el narcotráfico y otras estructuras criminales. III Encuentro de Delegados Jurisdiccionales de Escucha y Prevención por una Cultura del Cuidado en Bolivia Adn Celam también informó sobre la realización de una reunión de representantes de la Conferencia Boliviana de Religiosas y Religiosos, el Consejo Boliviano de Laicos y el III Encuentro Nacional de Delegados Jurisdiccionales de Escucha y Prevención por una Cultura del Cuidado. El encuentro tuvo como objetivo fortalecer la red de cuidado y protección desde la escucha, la fraternidad y el diálogo, resaltando la necesidad de generar mecanismos eficaces de prevención en todo el país. La cultura del cuidado abarca múltiples dimensiones: cuidado de la casa común, de la creación, de la vida, de los más necesitados, del trabajo, de la niñez, de los ecosistemas, de la biodiversidad, de las familias, de la naturaleza, de los más débiles y de las riquezas culturales. La jornada se organizó en torno a tres grandes líneas de trabajo: escucha y acompañamiento; prevención y cultura del cuidado; y una especial atención a la dimensión práctica de los abusos para generar ambientes sanos y seguros. El evento contó con el apoyo de Adveniat, la Orden Hospitalaria San Juan de Dios y la Comisión Episcopal de Prevención y Cultura del Cuidado. Desafíos hacia 2026: capacitación y acción Los objetivos para 2026 son impulsar formación especializada y continua para todos los equipos jurisdiccionales, identificar líneas operativas de prevención de adicciones y contaminación ambiental, y reforzar la incidencia institucional, especialmente en materia de escucha activa, capacitación y protección de personas vulnerables. La prioridad para el equipo de Escucha y Prevención es fortalecer la cultura del cuidado y consolidar una Iglesia que escuche y prevenga en las comunidades del país. La Conferencia Episcopal Puertorriqueña y la Conferencia Episcopal de las Antillas Así como Freud escribió la Psicopatología de la vida cotidiana, resulta imprescindible no olvidar que la locura e indiferencia por el cuidado de los otros ha impregnado la vida política y geopolítica, tanto en el pasado siglo XX como en la actualidad. Se hace necesaria una reflexión de los líderes espirituales, filósofos y científicos del mundo actual (sin excluir a la inteligencia artificial) sobre la psicopatología de la vida política y el tratamiento de los conflictos bélicos, donde las víctimas nunca son los presidentes o dictadores, sino los pueblos. La Conferencia Episcopal Puertorriqueña expresó honda preocupación por el incremento inusual de operativos y ejercicios militares en Puerto Rico y en la región caribeña. Este avance amenaza el bienestar social, la economía local y los ecosistemas de la región. Los obispos insistieron en que la paz es un derecho fundamental y que la presencia de armas de guerra no conduce a ella. Los prelados reiteraron el llamado del Papa León XIV a promover la paz y resaltaron que la coyuntura actual demanda prudencia diplomática y responsabilidad ética de los Estados. Aseguraron que la militarización ya está alterando servicios básicos y economías locales, entre ellos los aeropuertos y la pesca, con impactos más severos sobre quienes viven en mayor vulnerabilidad. Por su parte, la Conferencia Episcopal de las Antillas ha señalado el aumento de riesgos en el Caribe debido al despliegue de fuerzas militares, maniobras navales y tensiones geopolíticas que colocan al Caribe al borde de un posible conflicto armado. Riesgos y llamados a la paz Frente a esta difícil realidad, la CEP destaca la importancia del diálogo social y la vía diplomática ante los desafíos que presentan las desigualdades, el narcotráfico y la circulación de armas en la región. Recalca que la guerra no trae paz, sino que arrasa vidas, destruye hogares y golpea con más dureza a los indefensos. Los obispos exigen a los líderes políticos actuar de manera conjunta para salvaguardar la paz regional, rechazando que el Mar Caribe se convierta en un “cementerio humano” o en depósito de maquinaria bélica. Señalan su preocupación ante la posibilidad de un choque con Venezuela y las reacciones que ese escenario podría desencadenar en sus aliados, entre ellos Rusia, China e Irán. Los obispos recuperan las palabras de san Juan XXIII y del Papa Francisco, subrayando que ningún conflicto puede justificarse mediante la guerra. El pontífice recordó que recurrir a las armas constituye un quebranto de la política, un revés para la humanidad y una falta grave al compromiso de proteger la vida. En línea con la encíclica Laudato Si’, que denuncia cómo la guerra destruye el entorno y amenaza el patrimonio natural de las comunidades, insistieron en que estos efectos se agravan con el desarrollo de armas modernas que pueden desestabilizar ecosistemas enteros, un riesgo especialmente crítico para las frágiles islas del Caribe. Por otra parte, advirtieron que la industria armamentista muestra un preocupante repunte, generando efectos colaterales en espacios aéreos restringidos, corredores marítimos y diversas operaciones estratégicas que afectan la estabilidad económica y social de Puerto Rico.
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