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  • Diana Bellessi: “Un buen poema es llamar al mundo y que el mundo te conteste, no más”

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 30/11/2025 02:47

    La poeta leyó parte de su obra durante la presentación. Dentro de un rato, cuando el sol empiece a retirarse de la copa de esos árboles del patio, Diana Bellessi va a decir: “Ahora te quiero leer un poema cortito” y con ese fraseo cortado que ya es una marca, va a decir: “Hoy la muerte se hizo presente/ de un modo nuevo, no en las cosas/ sino en mí, cuerpo y mente ya lo saben/ aunque yo, no lo sé”. Ochenta años está por cumplir la poeta y en toda esta charla hablaremos mucho de la muerte... y de la vida. Acaba de salir el segundo tomo de Tener lo que se tiene, la obra reunida de Bellessi que publica la editorial Adriana Hidalgo. Y eso -es inevitable- se lee como un cierre, como una obra acabada. El poema que lee, sin embargo, no es de estos últimos tiempos sino de 2014. Sigue Bellessi: “sube a mi hombro la muerte/ y a medio metro alea/ una tacuarita, los caseros/ se cortejan sólo a tres/ las pavitas caminan/ sobre el pasto y picotean/ a dos como si acaso/ fueran pasos de baile“. “¿Qué vas a ver en mis libros sino mi vida?” Y remata: “nueva cae la vida sobre ellos/ como nueva la muerte sobre mí”. Lo lee más despacio de lo que lo leemos ahora. “Como nueva la muerte...(silencio) sobre mí”. Da como un estremecimiento. Pero seguimos, en esta mesita en una planta baja del barrio de Palermo, donde Bellessi formó poetas y poetas desde que aquel lado de Juan B. Justo era más un lugar de talleres que de cafés de especialidad. "Tener lo que se tiene", Volumen II, completa la Obra Reunida de Diana Bellessi. Ahora, la poeta -que ganó el Premio Nacional de Poesía en 2011- vive un poco en Buenos Aires, un poco en Zavalla -su pueblo natal- y cada vez menos en una casita en el Delta, la zona donde pasó los años de la dictadura. Pero antes de eso Bellessi supo viajar por América latina y por Estados Unidos, en un viaje juvenil que le sacudió las ideas. En 1988, ya en democracia, sacó un libro que fue un parteaguas. Se llama Eroica y mostraba, con la morosidad y la delicia de su poesía, el deseo entre mujeres: "Cuando digo pezón ¿la mano roza las dilatadas rosas de los pechos tuyos? ¿te toco acaso?" O "Me he dejado tocar por esta extraña?" En estos días se reedita, también, Las gemelas, el sueño, el libro donde los poemas de Bellessi se juntan nada menos que con los de Ursula Le Guin, la gran autora estadounidense de ciencia ficción. Cada una tradujo los versos de la otra. El libro que une poemas de Bellesi y Le Guin. Tener lo que se tiene se presentó el jueves en el bar y centro cultural Tano Cabrón, lleno hasta el patio, con seguidores entusiastas que aplaudían a Bellessi como a una estrella de rock, gente sentada en el piso y, adelante, figuras como las actrices Cristina Banegas y Luisa Kuliok y la cantante Liliana Herrero. Además, claro, de poetas como Paula Jiménez España y Yaki Setton. Pero estamos acá en la casa de Palermo. La puerta que da a ese enorme patio con árboles está abierta. Dos perritas nos custodian. -¿Cómo se ve la obra en perspectiva? Libros como Crucero ecuatorial, de 1981. ¿Te seguís reconociendo en esos libros? -No lo pienso como algo acabado, yo siempre creo que va a haber otro libro... -Claro, pero ves la obra hasta ahora. -Sabés que con esto de que me voy a morir, a veces pienso que sí es toda la obra, que ya se terminó. Y que está bueno que se haya terminado. Está bueno no morirte antes de que se haya terminado y poder decir: “Ah, esto hice, mirá, no está mal” -¿Y cómo se ven todos esos libros en fila? -La mayoría me gustan o les tengo cariño, qué sé yo. Tenemos una buena relación. -¿Un poeta aprende? ¿Mejora? ¿Sabe qué es escribir buena poesía, qué es un buen poema? -Nadie sabe. Pero hay algo de cómo se emocionan los otros, básicamente. Cuando los otros se emocionan, decís: “esto está bien”. Creo que la relación siempre es con los otros. La buena poesía, la mala poesía. Yo también digo, a cada rato: “Este poema es terrible, me aburre”. Diana Bellessi ve su obra como un vínculo con los otros y con la naturaleza. -¿Tus propios poemas? -Los de los otros... Pero después los vuelvo a leer y puedo decir: “No era tan malo, está bastante bien”. Igual es una maravillosa relación lo que sucede entre el que escribe poemas y los poemas. -¿Por qué? -Porque hay una interlocución, hay un diálogo. “La poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte. Y que no es lo mismo una cosa que la otra” -¿Qué tiene de especial ese diálogo? ¿En qué es distinto de este? -¿Y quién te dijo que es distinto de este? No es distinto de este, no es distinto de un diálogo de un ser humano con otro ser humano. Pero cuando hay algo que descubrís y decís: “¡Ah!, eso estuvo bien" y eso es una cosita bonita para el pecho, simplemente. ¿Y qué significa que eso estuvo bien? Significa: “Acá nos entendimos”. -¿Y entonces? -Entonces uno se siente menos solo. Al final, es eso. -De esa soledad profunda. -Claro. -De todo lo que ves, de lo que pasa, ¿cómo sabés cuándo algo es un poema? -Lo sé. Lo único que sé es que lo sé. Eso es un poema. Ese es un mal poema. Ese es un buen poema. -Vivimos corriendo, vemos series en maratón, escuchamos mensajes al doble de la velocidad en que fueron emitidos. ¿Hay lugar para la poesía? ¿Cómo funciona hoy? -Funciona como siempre ha funcionado, no hay gran diferencia. Hace doscientos años, hace dos mil años, siempre funciona de la misma manera. Diana Bellessi: "¿Puede un colibrí hacer su nidito en la Ciudad de Buenos Aires?" -¿Y cuál es la manera? -Llamar al mundo y que el mundo te conteste. No más, es eso. -Vuelvo: ¿Qué es un buen poema? -Cuando te emociona el poema es porque llamaste bien y el mundo te contestó bien. Es eso, nada más. -En Tener lo que se tiene no veo cada libro, veo el fluir de los libros, allí veo tu vida. -¿Qué vas a ver si no es mi vida? La curva del tiempo Por Diana Bellessi eBook $ 6,99 USD Comprar -¿Qué te pasa a vos cuando ves acá tu vida? Aparecen personajes, aparece gente, lugares... -Sí, aparecen muchas cosas. Aparecen pajaritos que te anuncian la muerte, aparecen pajaritos que no te anuncian la muerte. Muchas cosas, no solamente personas. Estoy muy relacionada con el llamado “mundo natural”, ¿no? Por ejemplo, acá aparecieron unos colibríes, acá están haciendo un nidito. Ahí arriba está haciendo un nidito. Y yo todo el tiempo digo: “¿Es posible que estén haciendo un nidito acá en la ciudad?”. Sí, está haciendo un nidito en la ciudad. -¿Y? -Es completamente mágico. Acá en el patiecito, acá arriba, en la ramita, el colibrí está teniendo su pichoncito chiquitito, chiquitito. Si sucede eso, ¿cómo no van a suceder otras cosas? ¿Cómo yo no me voy a preguntar para qué sirven los poemas? -¿Sirven? ¿Tienen que servir? -Yo creo que todo lo que he escrito en mis poemas sirve para algo. -Muchos años estuviste muy ligada a los poetas jóvenes. ¿Los estás leyendo ahora? -Estuve muy ligada y ahora no, casi no leo a los jóvenes. Bueno, casi no leo ni escucho a nadie, estoy metidita ahí en Zavalla y no salgo del pueblo. Pero sí tuvimos mucha relación y me encanta, fueran buenos o fueran malos, no importa. ¿Por qué? Porque para algo debe servir la poesía. Y creo que la poesía sirve para recordarnos que hay vida y hay muerte; es eso. Y que no es lo mismo una cosa que la otra.

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