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Parana » Adn21
Fecha: 30/11/2025 02:03
El proyecto de reforma laboral de Javier Milei desató una guerra total que une frentes internos y externos. Con Washington observando la gobernabilidad, la CGT amenaza con un diciembre conflictivo, mientras la UIA presiona por cambios, pero rechaza el Fondo de Cese que “no cierra para nadie”. La prueba de fuego y el ojo de Washington El Gobierno de Javier Milei enfrenta su prueba política y económica más delicada con la reforma laboral. El debate dejó de ser solo legislativo para convertirse en un pulso geopolítico y social: Presión Geopolítica: Estados Unidos, bajo la influencia de la administración de Donald Trump, observa el proceso como una señal de “orden institucional” . El ministro Luis Caputo repite que “sin reforma laboral no hay 2026 posible” , buscando liberar inversiones en recursos estratégicos (litio, cobre, energía nuclear). Estados Unidos, bajo la influencia de la administración de Donald Trump, observa el proceso como una señal de . El ministro Luis Caputo repite que , buscando liberar inversiones en recursos estratégicos (litio, cobre, energía nuclear). Fisura Interna: La reforma divide a la política, a los empresarios y a los trabajadores. La CGT rechazó el borrador de plano y amenaza con una “alta conflictividad” en diciembre. La UIA (grandes empresarios) apoya la modernización, pero se unió a las PyMEs en el rechazo al impopular Fondo de Cese Laboral impulsado por el Gobierno. La reforma divide a la política, a los empresarios y a los trabajadores. La rechazó el borrador de plano y amenaza con una “alta conflictividad” en diciembre. La (grandes empresarios) apoya la modernización, pero se unió a las en el rechazo al impopular impulsado por el Gobierno. La Plata que no Llega: En el medio del conflicto, el cosecretario de la CGT, Cristian Jerónimo, recordó la crudeza de la realidad: se perdieron 276.000 puestos de trabajo y cerraron 20.000 PyMEs este año. Los sindicatos, por su parte, exigen primero discutir el modelo económico y la apertura indiscriminada que destruye empleos. La aprobación, aunque sea de una “reforma lavada”, se convirtió en una señal de supervivencia para el plan económico de Milei. Los Bloques en Pugna El debate expone una guerra sin cuartel donde cada actor tiene un innegociable: 1. El Bloque Peronista y Sindical (CGT) La CGT, con el peronismo en el Congreso, asumió una postura de rechazo frontal al borrador. Exigen una mesa tripartita formal (Gobierno, CGT, Empresarios) que no llega, y advierten que avanzar sin consenso resultará en un “diciembre duro”. Puntos de Rechazo Clave: La central obrera no acepta la quita de la cuota sindical solidaria , el fin de la ultraactividad , el fondo de cese ni la regulación del derecho de huelga . La central obrera no acepta la , el fin de la , el ni la . La Advertencia Económica: Líderes como Gerardo Martínez (UOCRA) señalan que “hay destrucción de empleo por la apertura indiscriminada” (ejemplificando con despidos en Essen, Whirlpool y Frávega), exigiendo discutir el modelo económico antes que lo laboral. 2. Los Empresarios: Divididos por el “Fondo de Cese” La visión empresarial no es monolítica, generando cortocircuitos incluso en el ala dialoguista: UIA (Grandes Empresas): Apoyan la modernización para reducir la “industria del juicio” y actualizar convenios de más de 50 años. Sin embargo, rechazaron casi por unanimidad el Fondo de Cese Laboral por considerarlo un costo que encarece la contratación. Apoyan la modernización para reducir la “industria del juicio” y actualizar convenios de más de 50 años. Sin embargo, rechazaron casi por unanimidad el por considerarlo un costo que encarece la contratación. PyMEs (CGERA y CAME): Coinciden en la necesidad de reformas, pero su urgencia es el oxígeno inmediato: financiamiento, alivio de la presión fiscal asfixiante, freno a los tarifazos energéticos y a las importaciones descontroladas. Advierten que muchas no podrán pagar aguinaldos en 15 días. 3. El Gobierno (Milei y Caputo) y el Congreso El Ejecutivo depende del apoyo de los gobernadores y de la cintura política de sus negociadores, como Diego Santilli y el ministro Julio Cordero. La decisión final, sin embargo, recae en la “árbitro” del poder libertario, Karina Milei. El ministro Caputo impuso condiciones durísimas a los gobernadores a cambio de ATN y fondos: la media sanción de la reforma laboral, la aprobación del Presupuesto 2026 y luz verde al Plan Colchón (ingreso de dólares no declarados). El objetivo es conseguir el “orden institucional” que exige EE. UU. Geopolítica y la Plata que NO Llega La reforma se juega en la intersección de estos intereses. La destrucción de empleo y la caída de ventas exigen soluciones inmediatas para el trabajador argentino. Mientras tanto, el Gobierno usa la reforma como una ficha de negociación con el Norte: la reforma laboral es la señal que Washington necesita para hundir inversiones en recursos estratégicos (litio, petróleo, etc.) en Argentina. La gobernabilidad del 2026 y la supervivencia del proyecto libertario dependen de un mes de diciembre que promete ser una negociación sin cuartel entre los dólares que esperan en EE. UU., el clamor social de la CGT y la urgencia de las PyMEs por conseguir un trato que les permita pagar sueldos.
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