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  • El Chungo Butta: 50 años de pasión por la agricultura y Entre Ríos

    Parana » Campo En Accion

    Fecha: 29/11/2025 21:47

    Orlando Adolfo Butta, más conocido como El Chungo, celebra medio siglo de trayectoria profesional. Ingeniero recibido en La Plata en 1971, llegó a Paraná en 1974 convocado para enfrentar un problema insólito: controlar la plaga de loros que afectaba los cultivos y hasta invadía la ciudad. Aquella campaña fue un éxito y marcó el inicio de una carrera que lo convertiría en referente de la sanidad vegetal y la innovación agrícola. Pero Butta no sólo fue agrónomo. También brilló en el deporte: campeón argentino de básquet en 1973 con Provincia de Buenos Aires y protagonista del histórico Echagüe entrerriano, que en 1988 conquistó el campeonato nacional con un plantel integrado exclusivamente por jugadores locales. “Echagüe era para los entrerrianos”, recuerda con orgullo. Innovador en semillas y fertilización Tras sus primeros años en el sector público, Butta impulsó desde el INTA, una cooperativa de semillas y luego fundó su propio comercio. Desde Agro Entre Ríos lideró la expansión de maíces de alto potencial, aplicando un modelo intensivo de visitas a productores y promoviendo prácticas modernas como la fertilización y las rotaciones. Su obsesión siempre fue el fósforo. “La industria nos enseñó a hablar de pentóxido, pero en realidad el productor recibe mucho menos fósforo disponible de lo que cree”, explica. De allí surgió su desarrollo más audaz: una molécula “escudo” que combina nitrógeno, azufre y ortofosfato, liberando el fósforo directamente en la raíz de la planta. Aunque encontró resistencia en ámbitos académicos, los resultados en campo fueron contundentes: rindes superiores en soja y maíz, y una nueva mirada sobre la sustentabilidad. Rendimientos y ley del mínimo En los años 90 sorprendió con maíces de 16.000 kilos por hectárea, cuando pocos lo creían posible. Su explicación se apoya en la “ley del mínimo”: el rendimiento depende del nutriente más limitante. “Podés poner 300 kilos de nitrógeno, pero si no hay fósforo, la planta no lo aprovecha”, advierte. Para él, la fertilización debe ser equilibrada y sustentable, evitando excesos que contaminan y dejando rastrojos sin descomposición. Crítica y visión del agro argentino Butta es claro en su diagnóstico: “Al campo hay que sacarle la pata de encima”. Señala que en el mundo desarrollado la agricultura está subvencionada, mientras que en Argentina se grava la soja, un cultivo altamente extractivo. “Treinta quintales de soja requieren 21 kilos de fósforo, y no se aplican. Los suelos están vacíos”, alerta. Proyección internacional A sus 78 años, lejos de retirarse, Butta trabaja en Centroamérica, también en Ecuador y otros países, el fósforo líquido (PhosFertíl Activador 132, es un fertilizante líquido soluble que contiene nitrógeno, fósforo, potasio y azufre, diseñado para mejorar el desarrollo de cultivos y aumentar su resistencia), muestra resultados extraordinarios en cultivos como tabaco, plátano, cacao y arroz. Los ensayos revelan raíces diez veces más desarrolladas y países como Nicaragua y Guatemala ya avanzan en su registro para tabaco destinado a habanos. “Me tomé tres años para llegar, llevamos uno y los resultados son explosivos”, cuenta con entusiasmo. Entre deporte y agricultura Su vida es un puente entre dos pasiones: el básquet y la agricultura. En ambas defendió lo local, apostó por la innovación y buscó la excelencia. “Algún día las cosas buenas llegan”, reflexiona. Y su legado, sin dudas, ya llegó: un entrerriano que transformó la manera de pensar la fertilización y que hoy proyecta su conocimiento al mundo.

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