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  • Pesar por la muerte de una gloria del básquetbol correntino

    » El litoral Corrientes

    Fecha: 29/11/2025 19:25

    Oscar Ramón Ledesma nació un 17 de diciembre de 1946, en Curuzú Cuatiá, donde vivió junto a su familia compuesta por diez hermanos, hasta que, en plena juventud, fue convencido por el Escribano Oscar Vignolo (Presidente de la Federación de Básquetbol) para venir a Corrientes Capital para entrenar en la Selección de Básquetbol de la Provincia para el Argentino de Catamarca. Siempre contaba que comenzó a jugar de grande al básquet “yo ya tenía 19 años cuando me dijeron que tenía que jugar al básquet y comencé a practicarlo en el Centro Recreativo de Curuzú”. Jugador de físico portentoso, pero de escasa altura para el puesto que desempeñaba en la cancha, supo ganarse mediante su apodo “Matungo”, un lugar importante en la historia del básquetbol correntino. En la llave era imparable, no había forma de ganarle los rebotes “me enseñaron bien decía siempre, recordando al Profesor Valloud y 'Titi' Melis, pero mi despegue fue con León Najnudel, quien me indicaba como moverme y después me dejaba a la órdenes de César Putallaz, que realmente enseñaban bien. También me enseñó mucho “Perico” Aquino quien para mi era un fenómeno en todo sentido”. Fue jugador del Club Juventus en Corrientes, consiguió por medio de Don Jorge De Sagastizabal, un puesto en el Banco de la Provincia de Corrientes, disputando torneos interbancarios consagrando al Banco de corrientes varias veces Campeón Argentino, formando equipo con Miguel “Lelo” Biloni, Roberto Lacava, Esteban Huerta, Francisco “Pirulo” Rajoy y Mario “Diablo” Benítez, entre otros “la selección de Corrientes está en el Banco decía siempre”. Jugó muchos años en Juventus, luego cuando Alvear conformó, lleno de figuras, un gran equipo fue llevado por el “Beto” Verdún Zalazar, quien le cede como parte de pago, el terreno en el cuál construyó su casa. Pasó por Unión Arroyito para finalizar jugando con el Deportivo Colegiales (dos clubes desaparecidos). En el futbol, alternó algunos partidos en el Lipton Football Club para luego descollar como goleador de Peñarol, junto a grandes jugadores como “Cherro” Montenegro, “Tati” Ibarrola, Claro Niz, Rodolfo López, Alberto Moscón, “Chacho” Bravo, “Cambacho” Silva y el máximo goleador de la B como lo fue César “Pipo” Vargas, “No sé cómo nunca pudimos ascender, se preguntaba siempre, teníamos un cuadrazo". Cuando se jubiló del Banco Provincia se dedicó de lleno a su otra pasión, la pesca, y era usual, viéndolo llevar los pescados a sus amigos en el banco o en la misma Casa de Gobierno, porque así de sencillo era el “Matu”, siempre haciendo bromas a todos y a las damas siempre regalando un piropo. Hoy, al recordarlo, se me pianta un lagrimón, se nos fue el grandote, seguramente, para reunirse con todos sus amigos que partieron antes, con quienes fueron generadores de la rica historia del deporte correntino, con todos quienes lo apreciaron y lo quisieron. Porque como siempre digo, nadie pasa por la vida sin dejar algo, y el grandote lo dejó. Descansa en paz querido Matungo, te vamos a extrañar amigazo. Colaboración: profesor Guillermo Gómez.

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