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  • La telefonía en Concordia

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 29/11/2025 17:02

    El Museo Regional Palacio Arruabarrena se encuentra ultimando detalles para una próxima exhibición que pondrá en relieve la estrecha relación entre las comunicaciones telefónicas y el desarrollo urbano de Concordia, así como su proyección en toda la provincia de Entre Ríos. La muestra rescatará la memoria de una empresa pionera que, desde esta ciudad, supo irradiar progreso y modernización hacia la región y más allá de sus límites. Se trata de la Compañía Entrerriana de Teléfonos, mencionada en la publicación Cien ciudades argentinas de 1927 como una de las empresas más destacadas de la época. En aquel entonces se señalaba que toda la provincia estaba comunicada con Concordia gracias a una vasta red telefónica que tenía su asiento en nuestra ciudad y que, con capitales locales, lograba extender sus “tentáculos” alámbricos más allá de los ríos para alcanzar Santa Fe y Buenos Aires, conectando de manera directa y constante a millares de personas. La empresa era considerada un orgullo concordiense, pues había nacido con capitales de la localidad y se expandía con un marcado espíritu progresista. Los datos de la época muestran la magnitud de su crecimiento. En 1927 la compañía contaba con 6.081 aparatos conectados, cifra que había aumentado en 684 durante el último ejercicio. El directorio aplicaba sus esfuerzos a la modernización de los sistemas en las principales ciudades de la red, respondiendo a las exigencias públicas. En la central de Paraná se habían realizado ampliaciones para 1.900 líneas y estaban en viaje dos nuevas mesas que se instalarían de inmediato. En Villa Federal se inauguraba una nueva central con capacidad para cien abonados y líneas a circuito doble, mientras el tráfico telefónico entre esa ciudad y Concordia adquiría cada día mayor importancia. La expansión continuaba con la construcción de la línea Victoria-Pajonal, con conductores dobles de cobre, destinada a servir como línea general hacia Diamante. También se avanzaba en la línea Concordia-San Salvador, extendida doce kilómetros más allá de esta última localidad, desde donde se bifurcarían ramales hacia el Uruguay y Villaguay. La importancia de esta línea quedaba reflejada en sus características técnicas: cuatro conductores de cobre y numerosas conexiones rurales enlazadas a diferentes centrales de su recorrido. El crecimiento económico acompañaba el desarrollo técnico. En la asamblea de julio de 1926 el capital social se elevó a cuatro millones de pesos, y el directorio resolvió lanzar a la suscripción pública 1.600.000 pesos para acometer reformas y ampliaciones. Entre ellas se destacaba la adopción del sistema automático, considerado la última expresión del progreso en telefonía. En Concordia ya estaban terminadas las canalizaciones subterráneas, que comprendían 3.492 metros de cañerías, 11.846 metros de conductos y 36 cámaras de enlace. Los trabajos se replicaban en Concepción del Uruguay y luego en Gualeguaychú, con la confianza de que a mediados de 1928 estarían funcionando las tres centrales automáticas. La Compañía Entrerriana intensificaba además sus vínculos con otras empresas, como la Santafesina y la Telegráfica-Telefónica, y se incorporaba también a la Cooperativa Telefónica de Buenos Aires. De este modo, el tráfico entre Paraná y las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y la Capital Federal se realizaba de manera fluida, integrando a todos los abonados conectados. Los balances económicos reflejaban la solidez de la empresa: la ganancia líquida del último ejercicio ascendía a 185.414 pesos con diez centavos, después de las amortizaciones correspondientes. El directorio estaba integrado por destacadas figuras locales, entre ellas Domingo Isthilart como presidente, Carlos Rogberg como vicepresidente y Benito Legerén como director-secretario. Lo acompañaban Gerardo Victorín, Orlando Martín Ortelli, Joaquín Comas Meyer y Dalmiro S. Iglesias como vocales, además de suplentes como Penn Grill, Manuel Gallegos, Harald Montstedt y Martín E. Garaycoechea. La sindicatura estaba a cargo de Fernando Rodríguez y Alejandro P. Rolland, mientras que el asesor letrado era Aquiles S. Lorenzo. La composición del directorio reforzaba el carácter concordiense de la empresa y su inserción en la vida institucional de la ciudad. La próxima exhibición en el Palacio Arruabarrena permitirá redescubrir esta historia de progreso y modernización, mostrando cómo la telefonía se convirtió en un motor de integración social y económica. La Compañía Entrerriana de Teléfonos no solo conectó ciudades y pueblos, sino que también simbolizó el espíritu de una época en la que la comunicación era vista como un factor decisivo para el desarrollo. Concordia, desde sus orígenes, supo ser protagonista en el mapa de la modernización argentina, y hoy su legado vuelve a cobrar vida en las salas de nuestro Museo. Nos reencontraremos en una semana para seguir descubriendo más historias de Concordia y la región. Museo Regional Palacio Arruabarrena, dirección: Entre Ríos y Ramírez. Visitas guiadas de lunes a viernes de 8 a 12 hs. Ads Museo Regional Palacio Arruabarrena Ads Ads

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