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Fecha: 29/11/2025 15:49
El boletín 6797 del Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), además de comunicar severas sanciones para Estudiantes de La Plata, sus jugadores y el presidente Juan Sebastián Verón, expone los argumentos que esgrimieron los miembros de dicho tribunal, con el escribano Fernando Mitjans a la cabeza, para justificar dichas sanciones. En primer lugar, uno de los primeros puntos de los «Considerando» de este comunicado de 20 páginas señala que «cualquier hecho inmoral o reprobable o acto que signifique indisciplina, no previsto en el Código será reprimido con la pena adecuada a su naturaleza, gravedad y circunstancias, pudiendo aplicarse diversas sanciones (art. 12, inc. 3, del Código)». En otras palabras, esté o no reglamentado, se informa que todo hecho «reprobable», cuestión meramente subjetiva a juzgar por el criterio de los miembros del Tribunal de Disciplina, será penado. Entonces, ¿qué es aquello reprobable de la conducta de Estudiantes de La Plata al tomar la decisión institucional de darle la espalda a los futbolistas de Rosario Central? «Los futbolistas pueden ser adversarios circunstanciales según el club en el que se encuentren prestando servicios, pero por encima de ello debe primar el respeto, la caballerosidad y la conciencia de que todos somos colegas. […] cuando corresponde rendir homenaje a un equipo o a un compañero, el gesto debe realizarse de frente y con reconocimiento. Dar la espalda desvirtúa ese momento y puede transmitir un mensaje que no ayuda a construir el ambiente de respeto que nuestro deporte necesita”, argumentan en primera instancia. Fernando Mitjans, presidente del Tribunal de Disciplina de la AFA. Pudieron pensar Verón y compañía que, al no estar reglamentada la forma en la que debían realizar el pasillo, podían hacerlo de espaldas sin quedar sujetos a una sanción. Sin embargo, el boletín explica que no es así: «Así las cosas, cabe señalar que el pasillo de homenaje al club campeón constituye un acto simbólico y protocolar que materializa los valores de respeto, reconocimiento al mérito deportivo, caballerosidad y juego limpio […] La esencia de ese acto no reside en la mera presencia física de los jugadores, sino en la manifestación positiva, explícita o implícita, de reconocimiento hacia quien ha alcanzado el título en el campo de juego». Y se explayan al respecto: «No se discute la existencia del pasillo ni la presencia de los jugadores del Club Estudiantes de La Plata en el mismo, sino la modalidad concreta con la que ejecutaron el homenaje: la actitud de dar la espalda al campeón durante su ingreso, adoptada de manera colectiva y en un contexto de alta visibilidad pública, importa un mensaje de desvalorización del logro deportivo ajeno y de ruptura con las reglas no escritas de respeto entre instituciones. Ello configura un “hecho inmoral o reprobable” y un “acto de indisciplina” en los términos del art. 12, inc. 3 del Código». Luego, el Tribuna de Disciplina, mientras continúa haciendo enfásis en lo que representa un gesto como el espaldazo de Estudiantes, también apunta y finalmente condena la cuestión comunicacional y el modo de proceder del Pincha. «La disciplina deportiva no ignora que los clubes puedan disentir con decisiones organizativas o reglamentarias; sin embargo, el ordenamiento federativo establece canales específicos e institucionales para canalizar cuestionamientos o reclamos (presentaciones formales, recursos, notas dirigidas a los órganos competentes, etc.), y no autoriza que esa disconformidad se exprese mediante actos públicos que suponen la humillación simbólica del adversario o la desnaturalización de los ritos de respeto que rodean la competición». Estudiantes le dio la espalda a Rosario Central, el campeón. Foto: Fotobaires Otro de los puntos destacados, que carga con dureza contra Estudiantes, se encuentra en el úndecimo ítem del apartado, donde hablan de un «gesto de rebeldía casi adolescente». «La conducta aquí analizada no puede ser leída como un mero gesto de rebeldía casi adolescente frente a una decisión concreta, sino como un acto deliberado de menosprecio hacia el campeón», exponen. Y se amparan en el hecho de que ningún dirigente levantó la mano cuando se comunicó la decisión de darle el título de campeón de Liga al Canalla: «Desconocer simbólicamente ese resultado equivale, en los hechos, a restar legitimidad al esfuerzo competitivo de todos los participantes, incluido el propio Club Estudiantes de La Plata, dispuesto así por el Comité Ejecutivo de la Liga Profesional de Fútbol sin que, al someterse la propuesta a consideración, se alzaran voces en su contra, incluido el representante del Club Estudiantes de La Plata, Dr. Pascual Caiella, que se encontraba presente y que, tras años representando al club tanto en la Liga Profesional de Fútbol como integrando el Comité Ejecutivo de la AFA, no puede ignorar los mecanismos internos de deliberación ni las vías institucionales previstas para canalizar cualquier objeción».
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