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  • A 9 años de la tragedia del Chapecoense que le costó la vida a 71 personas

    Concordia » Despertar Entrerriano

    Fecha: 29/11/2025 15:46

    A 9 años de la tragedia del Chapecoense que le costó la vida a 71 personas, Alan Ruschel, uno de los tres sobrevivientes del equipo de fútbol brasileño que iba a bordo del avión, dio una entrevista en la que rememoró los momentos inmediatamente previos y posteriores al accidente. El futbolista de 36 años comenzó con un relato de su percepción de los minutos previos a la caída del avión de LaMia en Colombia. “Yo me acuerdo de todo hasta el momento del impacto. Recuerdo que el piloto avisó que íbamos a aterrizar, hicimos una vuelta, otra vuelta, y nada… no aterrizábamos. De repente, en una de esas vueltas, se apagaron todas las luces del avión, quedó todo en silencio. Nadie gritó, no hubo pánico, solo esa sensación de ´¿qué está pasando?´. Después vino una turbulencia muy fuerte, sonó la alarma dentro del avión… y ahí ya no me acuerdo de más nada. Supongo que fue el momento del impacto“, dijo Ruschel en conversación con Marca. El jugador luego recordó que se salvó, en parte, gracias a un gesto de Jackson Follmann, su amigo de la infancia que era parte del equipo y también sobrevivió. “Yo sabía que iba a ser un viaje largo, de tres o cuatro horas, y quería viajar solo, acostarme en una fila de asientos atrás. Entramos todos: jugadores, cuerpo técnico, invitados… y cuando llegó uno de los últimos invitados, un periodista, se sentó a mi lado. Entonces pensé: ´no voy a poder acostarme´. Justo en ese momento Follmann, que estaba más adelante, me miró y me llamó para sentarme con él. Me levanté, fui con él, y ahí pasamos todo el vuelo». Ruschel contó que después del impacto entró en estado de shock y se enteró de lo que hizo y dijo por medio de los rescatistas: “Me contaron que yo repetía todo el tiempo que tenía frío, que me dolía la espalda y el brazo. Tenía un palo clavado en el brazo, por eso tengo una cicatriz enorme ahí, y además me dolía muchísimo la espalda”. “No tenía ni idea de lo que había pasado. Cuando desperté, preguntaba por la gente, por mis compañeros, y nadie me decía nada. (…) No querían contarme de golpe sin un psicólogo. Etaba evolucionando muy rápido físicamente, cada día mejor, y cuando finalmente me contaron me quedé bloqueado, sin reaccionar. Fue un shock muy grande”, dijo sobre el momento en que se enteró la verdad. Cuando visitó a Follmann y a Neto, el tercer y último sobreviviente del plantel, agradeció “a Dios por estar vivos”. Fue “un momento muy especial” porque, según su relato, todavía no había entendido del todo lo que había vivido. Milagrosa recuperación y vuelta a las canchas La historia de Ruschel y el fútbol todavía no terminó. El jugador pudo recuperarse en tiempo récord y hasta jugar un partido contra el Barcelona de Lionel Messi, con quien habló e intercambió la camiseta. «Claro que me habría gustado que hubiese sido de otra manera, en otro contexto, pero el fútbol me dio esa oportunidad y yo intenté aprovecharla de la mejor forma posible: jugar con Messi, hablar con él, intercambiar la camiseta, recibir elogios suyos por haber vuelto a jugar después de todo… fue increíble», dijo sobre su encuentro con el diez. “Todo pasó muy rápido. Y ahora, ya van a ser nueve años desde el accidente. El tiempo vuela“. “Yo lo conseguí, luego pasó todo aquello, sobreviví, volví a caminar, volví a jugar… y a veces siento que la gente normaliza demasiado mi historia. Como me ven cada fin de semana en la televisión, parece que se olvidan de lo que hubo detrás. Me gustaría que se valorara más, porque sé que es una historia de superación que puede inspirar a mucha gente“, finalizó Ruschel. El accidente de Chapecoense, una tragedia que marcó a millones El accidente que marcó la vida de Ruschel y los otros cinco sobrevivientes (además de él y los dos futbolistas mencionados, se salvaron un periodista y dos miembros de la tripulación) sucedió el 28 de noviembre de 2016, cuando el avión que transportaba al club brasileño Chapecoense hacia Colombia para disputar la final de la Copa Sudamericana se estrelló en una zona montañosa cercana a Medellín. La aeronave, un Avro RJ85 operado por LaMia, llevaba a 77 personas a bordo, entre jugadores, cuerpo técnico, dirigentes, periodistas y la tripulación. Solo seis sobrevivieron. El accidente conmocionó al mundo del deporte y generó una ola de solidaridad global. Las investigaciones posteriores revelaron que el avión se quedó sin combustible antes de llegar al aeropuerto José María Córdova. La ruta había sido planificada sin escalas pese a que la autonomía de la aeronave era insuficiente para cubrir la distancia completa. A esto se sumaron fallas en la supervisión y decisiones negligentes por parte de la compañía aérea y el piloto, quien ignoró los protocolos al no declarar emergencia a tiempo pese a los indicadores críticos. Tras la tragedia, la Conmebol suspendió la final y otorgó el título de campeón de la Copa Sudamericana al Chapecoense como gesto honorífico. En Brasil, el club recibió apoyo masivo para reconstruir su plantel, y la catástrofe dejó un profundo impacto emocional en la comunidad del fútbol mundial. El caso también impulsó reformas en normas de aviación comercial y abrió un debate sobre la responsabilidad de las aerolíneas pequeñas que operan vuelos chárter para equipos deportivos. Fuente: Clarín

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