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» Impactocorrientes
Fecha: 29/11/2025 06:47
Por qué los despedidos de Whirlpool votaron a Milei: la respuesta del titular de la UOM Abel Furlán alertó que la apertura de importaciones y la caída del salario destruyen "el entramado productivo” y empujan a los trabajadores a votar contra sus propios intereses. “La industria no garantiza ni siquiera el plato de comida”, sostuvo. Compartir en Facebook Compartir en Twitter Luego del anuncio del cierre de la planta de Whirlpool, Abel Furlán, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), afirmó que la desindustrialización acelerada y el deterioro del salario explican por qué los trabajadores respaldan al Gobierno a pesar de verse afectados por sus políticas. "Ni los trabajadores ni la sociedad en su conjunto defiende un proyecto industrial en la Argentina, porque no tiene incentivo trabajar en el mundo de la industria", señaló en diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Abel Furlán es político y sindicalista. Se desempeña como secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) desde 2022, reemplazando al histórico líder Antonio Caló, quien estuvo al frente del gremio durante 18 años. Integró el bloque del Frente para la Victoria como diputado nacional entre los años 2015 y 2019. También tuvo experiencia previa como concejal y presidente del Concejo Deliberante de Zárate y presidente del Partido Justicialista local. Imagino la situación que está pasando el gremio con el cierre de Whirlpool. Es la situación y el dramatismo que hoy nos toca vivir a todos los trabajadores metalúrgicos. Es una empresa que en 2022 invirtió 52 millones de dólares en tecnología de punta. Ahí no hay un problema de tecnología o de competitividad. Acá claramente hay un combo de situaciones que tiene que ver con la apertura indiscriminada de las importaciones y con la caída estrepitosa del consumo interno. Y esta situación hace que hoy la empresa Whirlpool se vaya de la Argentina. Se va a convertir en importadora, y eso es muy duro. ¿Y qué van a hacer con esos 52 millones de dólares que invirtieron en robótica y en equipo? ¿Se lo llevan a otro país? No, dice que lo van a dejar ahí por el momento, pero que no hay decisión de poner en marcha la producción. Vos recordarás que en el gobierno de Macri, con el ministro de Industria, (Francisco) Cabrera, con las famosas computadoras. Decían que la Argentina necesita comprar barato, y en aquel momento que comprábamos computadoras muy caras. Banghó fue la víctima más importante de aquella política del macrismo. ¿Y qué fue lo que sucedió? ¿Bajaron los precios de la computadora? No. Eso sucedió por un ratito. Hoy la Argentina sigue comprando las computadoras más caras del mundo. Sin embargo, el resultado de esa política fue que perdimos 4.300 puestos de trabajo. Con la línea blanca va a pasar exactamente lo mismo. Con la excusa de que no se puede competir con los precios de afuera, vamos a destruir todo el entramado productivo de la línea blanca. Vamos a poner en riesgo cientos de miles de puestos de trabajo. En Rosario, donde está el núcleo de toda la producción de línea blanca, hay entre 3.500 y 5.000 puestos de trabajo que penden de un hilo por esta política de apertura de las importaciones. Entonces, claramente, acá hay un proceso de desindustrialización que va a golpear fuertemente a la República Argentina y que la va a someter a una situación que va a ser dramática. Ya es dramática, porque esa situación va a generar dejar tierra arrasada, más el endeudamiento que está tomando este Gobierno, que va a ser una mochila muy pesada de sobrellevar para las próximas generaciones. Argentina va a superar esto, porque Javier Milei no se va a quedar a vivir como presidente. Entiendo que antes de estar discutiendo la legislación laboral, debemos discutir cuál va ser el proyecto productivo para que Argentina genere trabajo digno con salario justo. Una semana antes del cierre de Whirlpool, en una de las reuniones de la UIA, Paolo Rocca anticipó este tema de la línea blanca, porque habló de los lavarropas y las heladeras. Cuando lo escuchaste, ¿imaginabas que de alguna manera iba a suceder esto con empresas como Whirlpool? ¿Qué sentiste cuando escuchaste a Paolo Rocca hablar de lo mismo que vos defendés? El grupo tiene siempre muy buena información, no dice esas cosas de casualidad. Yo debo decirte con mucha responsabilidad que el grupo Techint es responsable de esta situación. ¿Por qué? Porque hoy uno de los problemas que tiene Argentina es la caída del salario. Han pulverizado el círculo virtuoso de la economía. Hay una recesión económica. ¿Y por qué? Porque le han saqueado el bolsillo a los trabajadores. Hoy el grupo Techint conduce la Secretaría de Trabajo de la Nación, impidiendo que los salarios recuperen frente a la inflación, que recuperen salario real, poniendo pautas que nada tienen que ver con lo que sucede en la realidad del salario real de los trabajadores. Hoy esa situación se hace casi indispensable resolverla para que la Argentina potencie su mercado interno. Cualquier país serio del mundo, lo primero que hace es proteger su mercado interno. Hoy vemos nosotros, en este mundo global donde estamos viviendo, que la mayor tensión que tienen los países centrales, Estados Unidos y China, es quién se queda con el trabajo calificado. Y la Argentina está yendo a contramano de esa realidad. Ahora, ¿los industriales no son responsables de esta situación? La verdad, yo siento que se callan la boca, que le tienen miedo al ejército de trolls que tiene el Gobierno y no salen a contarle a la sociedad dónde va a terminar esta política de ajuste, de sometimiento, de destruir todo el entramado productivo que la Argentina tiene. ¿Y quién se va a hacer cargo? Esto ya lo vimos en los 90. Nosotros veníamos de tener 570.000 trabajadores en el año 75 y los 90 nos dejó con apenas 60.000 en un proceso muy parecido a este. Este va mucho más rápido que aquel proceso, con lo cual va a hacer mucho más daño. Nos contaba ayer la delegada de Whirlpool, a quien entrevistamos, que estos 200 y pico de trabajadores que quedan sin trabajo son la mitad de los que ya quedaron sin trabajo, porque a fin del gobierno de Alberto Fernández la planta tenía 500 trabajadores, no 250, y que ya se habían reducido a la mitad. Habían eliminado un turno a lo largo del año 2024. Alguna de las veces que te entrevisté te pregunté qué hablan con los trabajadores que votan por Milei. Me preguntaría cuántos trabajadores de Whirlpool votaron por Milei en las elecciones de octubre pasado. ¿Te preguntás esa paradoja? Sí, claro que me lo pregunto. Todavía no le hemos encontrado la respuesta a esa pregunta. Yo tengo una parte de la respuesta. La industria en nuestro país apareció como una alternativa de brindarle trabajo digno y salario justo a los trabajadores. Estás hablando con un tornero. Cuando yo ingresé al mundo de la industria tenía 19 años. Recién salido de la escuela técnica, ingresé a una multinacional. Yo pude pensar un proyecto de vida. A los 3 años que estaba trabajando me pude comprar el terreno, pude comprarme un Fiat 600 y pude pensar un proyecto de vida para constituir una familia, para poder mandar a estudiar a mis hijos y tener la certeza de que ahí seguramente yo me iba a jubilar. ¿Y sabés por qué sucedía eso? Porque había una contraprestación a mi esfuerzo que me garantizaba pensar en ese proyecto de vida. Cuando yo te hablo de que el salario hay que resolverlo porque es el peor problema, el mayor problema que tienen los trabajadores, es porque esa contraprestación hoy no garantiza pensar un proyecto de vida. La industria no garantiza ni siquiera el plato de comida. Y esta es una de las razones de por qué ni los trabajadores ni la sociedad en su conjunto defiende un proyecto industrial en la Argentina, porque no tiene incentivo trabajar en el mundo de la industria. Está atravesada por un salario del hambre, y de esto son responsables los empresarios, que se montan sobre un escenario que les conviene para someter a los trabajadores a un salario indigno que no garantiza ni siquiera el plato de comida. Entonces, creo que ahí hay una parte de la respuesta, porque si la industria hoy fuera una respuesta positiva hacia los trabajadores para poder repensar y concretar un proyecto de vida digno, seguramente tendríamos muchos más trabajadores y tendríamos una sociedad que saliera con muchos argumentos a defender ese proceso de industrialización que necesita la Argentina para resolver los problemas estructurales. Sin embargo, hoy la Argentina, disponiendo de 8 o 10 recursos naturales que van a ser la demanda no solamente de nuestra sociedad sino del mundo entero, no está pensando cuál va a ser el modelo de desarrollo para garantizarle a nuestra sociedad un trabajo digno y un salario justo. Me parece que ahí está la cuestión de por qué muchas veces en esta sociedad, desde la contradicción y desde por ahí ignorar cuál es el proceso y la disputa que hoy tiene este mundo global en el que vivimos, nos lleva a votar en contra de nuestros intereses. Pero no es responsable la gente. De eso somos responsables los dirigentes, de poder tener un mensaje claro, de tener una comunicación clara de qué es lo que está en disputa, porque el mundo está en disputa. Nosotros vivimos en un territorio que está en disputa por los recursos naturales que dispone y no somos capaces de hablar estas cosas de cara a la sociedad, para que se interprete que la posibilidad cierta de transformar la Argentina existe, pero no va a existir la posibilidad de lograrlo si no es con tensiones, si no es con disputas, y eso va a tener costo para quien se atreva a enfrentar esa situación. Y también a eso se lo tenemos que decir de cara a la sociedad, para que comprenda que la disputa es la que nos va a permitir tener un escenario mucho más sensible, que pueda realizar el proyecto de vida que tiene en su cabeza. Creo que lo explicaste perfectamente. En los años 60, 70, el salario de un trabajador industrial permitía eso construir su casa, tener un auto. El salario industrial hoy es ínfimo al lado de aquel, y no permite ninguna de estas realizaciones. Por tanto, perderlo, defenderlo, no tiene el mismo valor que tenía hace 30 o 40 años. Hay mucho menos que perder y que defender. Absolutamente. No soy el dueño de la verdad. Es un análisis desde mi precariedad que me interpela todos los días. ¿Por qué nuestra sociedad, por qué nuestros trabajadores no van a defender lo que sí en otros lugares del mundo hoy, en materia de disputa y de defensa? Estados Unidos hoy está protegiéndose del ataque de lo que significa en este mundo global China. Y nosotros estamos yendo a contramano, abriendo nuestra economía y poniendo en riesgo absolutamente todo lo que puede darnos a nosotros, como trabajadores, dignidad.
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