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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/11/2025 04:36
El cura llevaba más de cuatro décadas de hábito y había llegado a la comunidad 13 años antes del crimen La Corte Suprema de Justicia dejó firme la condena a prisión perpetua de Jorge Leonardo Herrera por haber asesinado de múltiples puñaladas a Oscar Juárez, un sacerdote de la provincia de Tucumán al que había intentado robarle una suma millonaria en dólares. Así, ya no tendrá más opciones para revertir su condena por homicidio agravado con ensañamiento y criminis causa. Después de que la defensa intentara por múltiples vías judiciales beneficiar al acusado, el máximo tribunal dio la última palabra al ratificar la pena que le atribuyeron. Previo a esto, habían solicitado que la Corte Suprema de Tucumán revisara la sentencia. No obstante, también habían fallado en su contra. Según las fuentes judiciales consultadas por Infobae, el crimen ocurrió la noche del 14 de julio de 2020, entre las 22:40 y las 23:30 horas, cuando el cura, de 67 años, se encontraba en su domicilio dentro de la residencia parroquial de la iglesia San Martín de Porres. De acuerdo con la imputación de la Fiscalía, Herrera ingresó armado con un cuchillo y con la intención de matar al sacerdote para ocultar el robo de dinero y asegurar su impunidad. Así, detallaron que el atacante actuó con ventaja, ya que la víctima estaba de espaldas. El informe forense confirmó que llegó a asestarle catorce heridas punzocortantes. El acusado ya no tendrá más opciones para intentar revertir la condena Para los investigadores, que el acusado fuera el hijo de la secretaria administrativa de la parroquia y persona de confianza del sacerdote fueron dos detalles de vital importancia. Pues, plantearon que este podría haber tenido algún tipo de conocimiento sobre el monto que almacenaba el cura. De hecho, se comprobó que el día anterior al crimen, Juárez había entregado a su hermano aproximadamente USD 60.000 y le solicitó que los resguardara. No obstante, no se pudo afirmar si la víctima tenía algún tipo de sospecha que lo hubieran motivado a hacer ese movimiento. A la mañana siguiente, una empleada de limpieza dio aviso a las autoridades, tras notar que las puertas de la casa de Juárez habían sido violentadas. Una vez que los efectivos se presentaron en el lugar, encontraron el cuerpo del sacerdote tapado con una sábana y varias heridas cortantes. Aunque la fiscal Adriana Giannoni había planteado la posibilidad de que hubieran actuado, al menos, dos o tres personas, dos días más tarde, se ordenó la detención de Herrera. Esto fue gracias a que se lo pudo identificar en la escena del crimen a través de las grabaciones de las cámaras de seguridad. El cuchillo que Herrera utilizó para matar al sacerdote Durante un allanamiento en su domicilio, los investigadores hallaron prendas con manchas de sangre, que reforzaron las sospechas en su contra. La pericia que el Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de Buenos Aires le practicaron a su ropa y calzado permitieron descubrir que el ADN era compatible con el de Juárez. “Las pruebas de ADN dieron positivo en la planta de las zapatillas que se secuestraron al ser requisado el auto del imputado, al igual que un pantalón de jean encontrado en su domicilio”, informó la investigadora. En esos días, la Fiscalía también logró recuperar el arma homicida. El cuchillo fue entregado por una vecina de la parroquia, que declaró habérselo comprado poco después del crimen a un hombre que se dedicaba a la venta de chatarra. El proceso judicial estuvo a cargo de un tribunal conformado por los jueces Gustavo Aldo Romagnoli, Fabián Fradejas y Luis Morales Lezica, quienes dictaron la condena a prisión perpetua. Tras la sentencia, la defensa de Herrera presentó un recurso de casación ante la Corte Suprema de Tucumán, que fue rechazado en septiembre de 2023. En su intento de revertir la condena, la defensa acudió al máximo tribunal nacional, pero los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti consideraron inadmisible el recurso de queja, dejando así firme la condena.
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