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  • El peronismo enfrenta su peor crisis de representatividad y se abre la discusión para un cambio de ciclo

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 29/11/2025 03:12

    El peronismo atraviesa el peor momento de las últimas décadas y se enfrenta a un cambio de ciclo inevitable El peronismo en su laberinto. El peronismo en su crisis de conducción y de identidad. El peronismo frente al final de un ciclo, al comienzo de otro y al transcurso de ese camino espinoso, ruidoso y decisivo. El peronismo y sus mil caras. Sus peleas, sus internas, sus jugadas riesgosas, sus picardías, sus silencios y sus formas de discutir el poder. El peronismo y sus grietas, sus parches y sus referentes audaces. La histórica fuerza política atraviesa un proceso de crisis que está en uno de los momentos más álgidos. La conformación de los bloques en el Congreso serán un parámetro para saber con qué fortaleza encararán el segundo tiempo del gobierno de Javier Milei y un año determinante para reordenamiento interno, teniendo en cuenta que tomará mayor velocidad la discusión sobre la construcción de un nuevo proyecto nacional. La dirigencia de Fuerza Patria camina por una cuerda estrecha en el Parlamento. Puede romperse todo o puede conservarse una unidad con grietas. El límite es finito. La falta de conducción nacional obliga a que la negociación sea una horizontalidad absoluta. Más democrática y más compleja. Por eso el desafío de llegar a un acuerdo es doble. Cristina Kirchner se defiende en soledad de las múltiples causas que la acechan y de la condena de la Causa Vialidad que la mantiene detenida, sin posibilidad de ser candidata, con reuniones limitadas y al mando de un sector del peronismo que se va achicando con el paso de los meses. A la ex presidenta la defienden La Cámpora y los dirigentes más cristinistas del amplio espectro kirchnerista. No mucho más. Después predomina el silencio. Axel Kicillof se quedó sin la ley de Endeudamiento. La semana que viene intentarán volver a sancionarla CFK pide unidad y bajar los niveles de confrontación. Sabe con claridad que una ruptura no le conviene a nadie. Y sabe también que el 2026 será un año en el que se ponga, definitivamente, en jaque su liderazgo dentro del peronismo. En el espacio nacional hay un convencimiento cada vez mayor de que el proceso político que viene es sin la centralidad de la ex presidenta. “A partir del año que viene va a haber muchas tensiones por el rol de CFK. Ella está estirando un ciclo que está agotado. Y, con la elección del 2027 por delante, la discusión se va a poner brava”, advirtió un referente del peronismo bonaerense, que tiene votos, influencia y nombre para avalar su proyección. En un poco más de un año solo dos dirigentes se mostraron, con claridad y exponiendo su cabeza, predispuestos a discutirle poder a CFK y a desafiar su injerencia en el peronismo: Axel Kicillof y Ricardo Quintela. El primero sigue profundizando sus diferencias, mientras que el segundo olvidó los rencores del pasado y la visitó en San José 1111. La rebelión que marcaron los dos gobernadores y que tuvo eco en varios PJ provinciales se va agrandando con el paso del tiempo. En el peronismo del interior algunos aceptan y otros proclaman el final del liderazgo de CFK frente a la necesidad de que el peronismo muestre un programa político nuevo y le dé lugar a nuevas caras. Que empiece a sonar la nueva canción que Kicillof anunció dos años atrás. Cristina Kirchner bajó línea para evitar una fractura expuesta y que bajen los niveles de confrontación (REUTERS/Alessia Maccioni) Paradógicamente, la ex presidenta fue de las primeras en anunciar que el peronismo debe discutir su programa económico, una reforma laboral para reducir el trabajo informal, el rol de los sindicatos y la visión sobre qué lugar ocupa el Estado en el programa político. Se posicionó para empujar el debate. Pero la centralidad política que aún ostenta, sumado al enfrentamiento con Kicillof y el rechazo de una parte importante del electorado argentino, condicionan su propuesta. La limitan y la tiñen de pasado. “Aunque Cristina proponga algo nuevo, si lo propone ella, es imposible que la gente lo acepte”, explicó un histórico dirigente peronista, que hoy trata de colaborar, sin demasiada visibilidad, en la renovación del esquema político. La figura de CFK es tan poderosa, abrumadora y omnipresente, que impone la necesidad de tener un lugar definido y claro en el proceso de reconstrucción que está en marcha. O es protagonista empujando, abriendo caminos, apoyando a los nombres propios que ya empezaron a levantar la mano, o es protagonista influyendo directamente, limitando a unos, dándole lugar a otros y alimentando su propia centralidad para evitar que la pérdida de poder avance. Es difícil la tarea que debe enfrentar CFK y también la que tienen por delante la dirigencia peronista en el movimiento respecto a si figura y su rol. En las últimas semanas se modificó el perfil combativo de La Cámpora con Kicillof. Máximo Kirchner pasó de cuestionarlo en el medio de la campaña a cruzar a su amiga y socia política Mayra Mendoza por decir que se había convertido en una opositora responsable. Facundo Tignanelli, siempre apuntado por el kicillofismo, dio un discurso de defensa al Gobernador frente a la caída de la sesión en la que el oficialismo provincial buscaba aprobar el endeudamiento. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, insiste en la necesidad de que la agenda del Congreso sea más federal (Juliana Torres) “Se han hecho todos los intentos desde esta Cámara. Todo el equipo del gobernador ha instado al diálogo y se ha comunicado con cada uno de los dirigentes de la oposición. Pareciera que hay una voluntad de que no se pueda llevar adelante esta ley que es fundamental para la provincia”, expresó el presidente del bloque de diputados provinciales del peronismo. Hay una bajada de línea de CFK para que nadie saque los pies del plato. En La Plata no le creen nada a La Cámpora. “Están sobreactuando un alineamiento que no es tal”, sentenció un funcionario muy cercano al gobernador. Y agregó: “La puesta en escena les lava la cara de lo que verdaderamente son. Acordaron con la oposición para que se caiga la sesión”. La relación está impregnada por la desconfianza y pareciera que no hay nada ni nadie que la pueda revertir. En La Plata aseguran que la negociación por el endeudamiento está trabada adentro del bloque peronista, y que los radicales y los denominados “libertarios blue”, se sumaron a una movida para frenar la iniciativa de Kicillof. El gobierno bonaerense garantiza el 8% del endeudamiento para los municipios divido en tres cuotas: abril, junio y octubre. “Garantizamos un piso, le damos previsibilidad a los municipios y proponemos hacerlo con coeficiente de distribución objetivo”, explicaron en La Plata. “Como contrapropuesta piden que una bicameral de la Legislatura sea la que se encargue de repartir los fondos. Es una locura. Es completamente discrecional y burocrático. Es una propuesta que viene del lado del camporismo y del massismo”, indicaron a Infobae desde una de las oficinas más importantes de la gobernación. La sesión por el endeudamieto se cayó y la interna bonaerense resurgió (Aglaplata) En el entorno de Kicillof creen que lo están limando en esta nueva instancia donde debe aprobar el endeudamiento. Que están buscando debilitar a Kicillof sabiendo la necesidad que tiene de sacar el endeudamiento. Nos les cierra el accionar del camporismo y el massismo. Sienten que les corren el arco todo el tiempo y que van a llevar la discusión hasta el límite, tal como pasó con el cierre de listas bonaerenses. No hay voluntad de colaborar, sino de desgastarlo hasta el final al Gobernador. Ese es el pensamiento que atraviesa al círculo chico de Kicillof. Massa sigue diciendo en su oficina de Libertador que la prioridad es terminar el año en paz y poner en un freno a los pases de facturas internos. CFK plantea algo similar. Ambos saben que el 2026 será un año muy complejo para el peronismo En otro plano, los gobernadores juegan su propio juego en paralelo a CFK. Los mandatarios del PJ creen que para construir las bases de un nuevo proyecto nacional es determinante que se resuelva, de la forma que sea, la interna bonaerense que protagonizan Kicillof y los Kirchner. El formoseño José Mayans es uno de los dirigentes del Congreso que tiene más diálogo con los gobernadores del PJ (Charly Diaz Azcue / Comunicación Senado) Esa interna, sumado al agotamiento sobre las posturas intransigentes del kirchnerismo en los dos bloques del Congreso, generaron que algunos de los mandatarios empiecen a instalar en la discusión pública la necesidad de que la conducción de los bloques ponga en la primera línea los proyectos del interior, y que salga de la agenda “ambacentrista”. En el 2026 los mandatarios quieren tener más injerencia en el juego parlamentario y también consideran que es momento de generar algunos cambios en las caras visibles de la conducción legislativa. El martes próximo, en la reunión del bloque de diputados, de Fuerza Patria se terminará de definir si Germán Martínez sigue al frente del bloque en la Cámara baja o no. El peronismo hace esfuerzos para evitar una ruptura que dinamite el espacio político y le inyecte más fortaleza a Milei y su gobierno. Pero, puertas adentro, todos desconfían de todos. Todo el tiempo, a toda hora y en todo lugar.

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