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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/11/2025 03:02
La supervisión médica continua es fundamental para el uso seguro y efectivo de la semaglutida en el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso (Imagen Ilustrativa Infobae) La llegada a las farmacias de todo el país de la primera semaglutida de fabricación nacional para la obesidad podría significar un acceso más extendido al tratamiento con estas terapias. Según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud, la obesidad y el sobrepeso son asuntos de urgencia sanitaria: más del 60% de los adultos presenta exceso de peso, y la obesidad afecta a un 24,3% de la población, porcentaje que supera el 30% entre los mayores de 50 años. Los mismos datos indican que la prevalencia de obesidad creció 74% entre 2005 y 2018 en el país. La semaglutida fue desarrollada inicialmente para el tratamiento de la diabetes tipo 2, patología para la cual el medicamento mundialmente más conocido es Ozempic. Posteriormente, se habilitó su uso en la obesidad bajo la marca Wegovy. Ambos están disponibles en el país, en tanto, los pacientes con diabetes tipo 2 también cuentan aquí con una versión nacional, Dutide. La molécula empleada en todos los casos es la misma: un análogo del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1). El medicamento Obetide se administra semanalmente mediante jeringa prellenada para facilitar el tratamiento de la obesidad De esta forma, el principio activo actúa imitando la hormona GLP-1 y regula la saciedad, los niveles de azúcar y funciones digestivas. Está indicado tanto en diabetes tipo 2 como en obesidad y sobrepeso con factores de riesgo adicionales. El medicamento requiere prescripción y control médico. La diferencia principal entre la fórmula para la diabetes tipo 2 y para la obesidad radica en las dosis y presentaciones. En el caso de la obesidad, la semaglutida se emplea en concentraciones mayores para favorecer la pérdida de peso, mientras que en diabetes se utiliza en dosificaciones más bajas para mejorar el control glucémico en personas que no logran resultados adecuados con otros tratamientos. Además de esos beneficios, la semaglutida ha demostrado reducir el riesgo de muerte cardiovascular, al bajar la probabilidad de infartos de miocardio y de accidentes cerebrovasculares (ACV). Además, contribuye a mejorar otros parámetros metabólicos y puede ejercer un impacto positivo sobre enfermedades asociadas al sobrepeso y la obesidad. La indicación de semaglutida para el tratamiento de la obesidad se basa principalmente en el índice de masa corporal (IMC). Se considera como candidata toda persona con un IMC igual o superior a 30, o superior a 27 en presencia de factores de riesgo asociados como hipertensión o dislipidemia. El medicamento desarrollado en Argentina Estudios internacionales y nacionales respaldan la eficacia de la nueva semaglutida para reducir peso y riesgos cardiovasculares (Imagen Ilustrativa Infobae) Matías Deprati, director de Asuntos Médicos del Laboratorio Elea, que desarrolló el nuevo fármaco Obetide, dijo a Infobae que con este lanzamiento esperan “democratizar el acceso al tratamiento”. “Vamos a estar en torno a un 70% por debajo del costo del medicamento de referencia en el mercado”, señaló al comparar el nuevo medicamento con la versión importada. Deprati subrayó que esa decisión “apunta a que más pacientes accedan a un tratamiento validado internacionalmente”. El médico señaló que el nuevo medicamento tiene cinco concentraciones, ya que abarca desde 0,25 hasta 2,4 miligramos, y está aprobado tanto para obesidad como para personas con sobrepeso que tienen factores de riesgo, como hipertensión o enfermedades cardiovasculares, en todos los casos a partir de los 12 años. Su administración semanal se realiza a través de una jeringa prellenada de uso subcutáneo, dijo Deprati y detalló que “el medicamento es apto para autoadministración” El tratamiento, explicó, se inicia con la dosis más baja y escala a las más altas de manera individualizada, según prescripción médica. El objetivo terapéutico es alcanzar una reducción del 5% al 10% del peso corporal en un plazo de tres a seis meses, aunque los estudios STEP (una serie de ensayos clínicos que evalúan la semaglutida) han reportado disminuciones superiores al 18%. “Hasta ahora, ninguna tecnología farmacéutica, salvo la cirugía bariátrica, había generado este impacto”, aseguró el mismo especialista. La incorporación de la semaglutida debe realizarse dentro de un plan integral que incluya una alimentación equilibrada y actividad física regular (Imagen Ilustrativa Infobae) Además, recordó que la evidencia científica indica que el beneficio de esta molécula trasciende las patologías mencionadas. Ya está aprobado para el tratamiento de la diabetes tipo 2, la obesidad, la disminución del riesgo cardiovascular, y recientemente sumó la indicación para enfermedad hepática crónica no alcohólica, una afección frecuente entre las personas con obesidad y trastornos metabólicos, dijo. El estudio SELECT, realizado sobre más de 17.000 participantes, confirmó una reducción del 20% en muertes de causa cardiovascular, infartos y ACV entre quienes recibieron este principio activo. Según Deprati, los beneficios observados de la semaglutida ocurren incluso antes de que se produzca el descenso de peso, indicó. Cuando, en diálogo con Infobae, se lo consultó sobre el “efecto rebote” o recuperación del peso perdido que se ha reportado ante la interrupción del tratamiento, el médico destacó que la obesidad debe abordarse como una enfermedad crónica, lo que exige tratamientos prolongados y supervisión médica continua. Advirtió que, si bien la experiencia clínica y los estudios actuales respaldan la seguridad de la semaglutida en el tiempo, ademitió que todavía no existen datos de personas tratadas durante una década o más debido a que la molécula fue aprobada hace menos tiempo. El especialista subrayó la importancia del seguimiento de la terapia para evitar recaídas o pérdida de efectividad si se suspende la administración. Los especialistas enfatizan que el tratamiento farmacológico de la obesidad requiere combinarse con hábitos saludables y ejercicio para lograr resultados efectivos y sostenidos (Freepik) Desde el enfoque de la práctica clínica, Fabiana Vazquez (MN 86.573), especialista en medicina interna y diabetes, resaltó: “La obesidad es una enfermedad crónica de enorme impacto. Entre los avances más recientes está la semaglutida, que actúa en los centros cerebrales del apetito y favorece la saciedad, regulando el consumo calórico". Pero, “es fundamental remarcar que no se trata de un método rápido ni reemplaza la alimentación saludable ni la actividad física. Se indica dentro de un plan integral, la supervisión médica y el acceso responsable son condiciones esenciales para obtener resultados y seguridad”, manifestó. Por su parte, Virginia Busnelli (MN 110.351), médica especialista en nutrición y obesidad, agregó que “en la experiencia cotidiana, la semaglutida se consolidó como una herramienta eficaz dentro de un abordaje integral. Permite descensos de peso clínicamente relevantes y sostenidos, mejora la glucemia, la presión arterial, el perfil lipídico y el estado del hígado, además de haber demostrado la reducción del riesgo de eventos cardiovasculares en personas con obesidad”. El índice de masa corporal es clave para indicar el inicio del tratamiento con semaglutida en personas con obesidad o sobrepeso y factores de riesgo (Imagen ilustrativa Infobae) La perspectiva de la calidad de vida fue abordada por Natalia Nachón (MN 101.075), directora del Consejo de Metabolismo y Obesidad de la Sociedad Argentina de Medicina, quien remarcó que “el descenso de peso inducido por semaglutida se asocia a una reducción importante de la sobrecarga en articulaciones, como rodillas y caderas”. “Diversos estudios —agregó— muestran disminución del dolor, mejora de la función física y mayor movilidad, lo que incrementa la autonomía de las personas y disminuye la discapacidad. Además, se documentaron mejoras en escalas de calidad de vida relacionadas con la salud, incluyendo más vitalidad, mejor percepción corporal y funcionalidad, y reducción de síntomas como fatiga y disnea durante el esfuerzo diario". Por estos motivos, dijo, “bajo supervisión médica, la semaglutida representa una herramienta eficaz en el marco de un tratamiento multidisciplinario, potenciando los resultados y promoviendo una mejora sostenida en la calidad de vida de quienes viven con obesidad”. Para Roxana Ratto (MN 93.311), cardióloga de Laboratorio Elea, “los GLP-1 han revolucionado el abordaje clínico, y hoy esa revolución llega a todos los estratos sociales. Este lanzamiento equivale a un acto de equidad sanitaria”, opinó. La semaglutida se utiliza tanto en el tratamiento de la obesidad como de la diabetes tipo 2, demostrando beneficios en el control metabólico y la reducción de riesgos cardiovasculares Según Deprati “en apenas un año, el número de pacientes tratados en Argentina con GLP-1, tanto para obesidad como para diabetes tipo 2 pasó de aproximadamente 30.000 a 130.000 mensuales, dato que revela la ampliación efectiva del acceso tras la introducción de una política de precios diferencial”. Es decir, esta ampliación de la cobertura, según el representante de Elea, se produjo desde que el laboratorio argentino comenzó a ofrecer meses atrás un producto para la diabetes tipo 2 igual, pero a un costo inferior a la versión importada, una acción que ahora repetirá con la presentación destinada a pacientes con obesidad.
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