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  • Andrea Falcone: “Descubrí un mundo nuevo, donde la edad no es una limitación, sino que te abre un abanico de oportunidades”

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 29/11/2025 02:48

    Entrevista con la fundadora de Modo Silver Después de muchos años de práctica profesional como abogada previsional, Andrea Falcone se empezó a hacer preguntas sobre su trayectoria y sobre el futuro. Una invitación a una cumbre de nueva longevidad lo cambió todo. Le abrió un horizonte que no imaginaba y sobre todo una mirada diferente al mundo de la llamada Generación Silver y sus expectativas. Es una de las pioneras no solo en reflexionar sobre esta revolución en la que estamos inmersos sino también en imaginar soluciones y crear instrumentos para impulsarlas. — ¿Cuándo empezó tu interés por el mundo silver? — Cuando no sabía que se llamaba así. Le pusimos Silver muchos años después. Lo que pasó fue que, al cumplir 40 años, tuve una crisis de edad. Yo ya tenía mi estudio desde hacía muchos años, había llegado a un determinado lugar profesionalmente, pero algunas cuestiones tecnológicas me costaban un poco y sentí que lo que no había aprendido hasta ese momento ya no lo iba a aprender y que quizás era momento de correrme de mi propio estudio jurídico. Cuando lo comentaba nadie me lo validaba, pero si tenés recién cuarenta, decían. Es que las crisis de edad pueden ocurrir en cualquier momento. Eso también lo aprendí después. Entonces empecé a leer mucho, a conectarme con otras personas y un día me invitaron a un summit en Bilbao sobre nueva longevidad. No dudé. Compré el pasaje y fui. Y ahí descubrí un mundo nuevo, donde la edad no era una limitación, sino que te abría un abanico de oportunidades, pero tenías que saber cómo aprovecharlo. — ¿Vos ya venías trabajando como abogada en el tema previsional? ¿O empezaste a partir de ahí? — Trabajo en esto desde los veinticinco años, cuando puse un estudio jurídico dedicado a personas mayores. Sólo tengo clientes entre los mayores de 55 años. — Como dijiste, ya estabas en el mundo silver, sin saberlo, sin nombrarlo. — Lo que pasa es que siempre trabajé en la recuperación de derechos para personas mayores. Surgió de una situación que viví con mi abuela. Pero como abogado sólo podés poner una curita sobre una situación que ya es disvaliosa. Ponés parches cuando hacés un amparo de salud, un reajuste de haberes, cuando revisás una jubilación o ayudás a una persona con su planificación hereditaria. Ahora, llegó el momento de decir cambiemos la narrativa sobre lo que es ser mayor, porque si no una vez que envejecés pasás a ser descartable. Andrea Falcone, abogada previsional, descubrio el mundo silver y sus posibilidades antes de saber que se llamaba así — ¿Notás en la sociedad argentina un cambio de mirada? ¿Que se percibe un mayor protagonismo de los seniors? — Mirá, nosotros nos inspiramos de lo que estaba pasando en Europa, pero acá lo hicimos completamente distinto. En Europa se lo relaciona con la vulnerabilidad. Asilos, tratamientos. Están siempre parados en la parte negativa. Nosotros tomamos la decisión de pararnos en las oportunidades y construir desde las oportunidades. — ¿Quiénes son nosotros? — Yo creé una asociación civil que se llama Modo Silver. Somos un equipo que ha ido creciendo. En 2022 tuvimos el primer foro anual, en la Universidad Católica y de ahí no paramos hasta este año que lo hicimos en el CEC con más de quinientas personas, a salón lleno. — ¿Esos foros son anuales? — Son anuales. Viene gente del país, vienen speakers globales. Invitamos a gente de empresas, de organizaciones de la sociedad civil, de universidades, de gobiernos. Esta construcción nueva que tenemos que hacer de la nueva longevidad requiere de todos. — Un tema que concierne a esta franja es la transición de la vida activa a otra etapa que ya no podemos llamar pasiva. Porque ahora la gente a los 60 ó 65 años no se propone retirarse necesariamente, sino seguir trabajando, a veces por necesidad pero también porque se llega mejor a esa edad. — Yo tengo cuarenta y cuatro años, nos dicen generación pivot porque nos cambiaron las reglas. La vida antes tenía tres etapas: estudio, trabajo, me jubilo. Eso cambió, ahora son múltiples etapas. Te jubilás, seguís trabajando, posiblemente sigas estudiando. Faltó que alguien nos mostrara que eso estaba pasando, porque todavía hoy le decís a una persona “mirá que capaz tu profesión desaparece y tenés que estudiar otra cosa”. Y te dicen: “¿Qué, yo tengo que estudiar otra cosa?” Y tienen cuarenta años. Sí, quizás tengas que estudiar otra cosa. Es un cambio de mentalidad que se está imponiendo y parte de eso es que si antes el retiro era un momento, ahora es una transición, se planifican etapas, vas trabajando menos horas, menos días a la semana. Una cosa un poquito más planificada y que se va estirando en el tiempo. — ¿Cómo se llega a esa gente, de 40 ó 50 que está un poco en la luna? Porque la vejez se niega. Y la jubilación también. Hasta el día que pum, te cae, y a mucha gente la toma por sorpresa. ¿No sabían a los 55 que a los 65 se iban a jubilar? ¿Cómo llegás a esa gente para ayudarla a prepararse? — Por todos lados. Lo hacemos acá en espacios como éste. En otros medios masivos de difusión. Lo hacemos en las empresas, en los foros. Y mucho boca a boca. Yo he participado en la jubilación de unas quince mil personas. Te diría que la mitad se jubila contenta. La otra mitad no. Eso pasa mucho en los hombres. Es una sociedad donde el valor está puesto en el trabajo. Si no trabajo no tengo valor. Eso de a poquito va cambiando. Vemos que las personas empiezan a elegir trabajos que tienen que ver con un propósito. Hago algo que también yo necesito hacer, que me gusta hacer. Pero bueno, es como decís... Yo sé que en mi empresa a los 55 años en general desvinculan a las personas. Sin embargo, cuando a mí me desvinculan, me sorprende. Porque hay falta de previsión, de planificación financiera. Somos muy del último momento. Andrea Falcone: "Tengo 44, nos dicen generación pivot porque nos cambiaron las reglas. Antes había tres etapas: estudio, trabajo, me jubilo. Eso cambió, ahora te jubilás, seguís trabajando, posiblemente sigas estudiando" — ¿Hay empresas que empiezan a pensar en no jubilar necesariamente a los empleados? Por ejemplo, hacer una transición, que la persona trabaje menos tiempo o en otra modalidad? — Se está dando sobre todo en ciertas industrias. Tenemos una revolución demográfica al mismo tiempo que una revolución tecnológica. La crisis tecnológica impacta sobre todo en los puestos de entrada, los más junior. Y pone en valor a la generación silver, los más cincuenta. De hecho, a nivel mundial, los más cincuenta están conservando mucho mejor el trabajo que las generaciones más jóvenes. Porque la inteligencia artificial reemplaza justamente los puestos junior. Es una situación bastante compleja, demográfica y tecnológica, que en ciertas industrias se notó antes. Por ejemplo, la industria del petróleo y del gas notó hace mucho tiempo que a las generaciones más jóvenes no les atrae estar mucho tiempo en los pozos petroleros, que son lugares áridos, complejos. Entonces, diría que las industrias petroquímicas tienen mucha más tendencia a generar transiciones al retiro más flexibles, a conservar el personal aunque sea en forma de consultoría. Están viendo cómo conservar todo ese conocimiento para trasladarlo a generaciones futuras, porque todavía en las siguientes generaciones tienen mucha rotación. Además cuando coexisten muchas generaciones en un equipo, ese equipo es más rentable. — ¿Qué pasa con la formación? Porque para poder reinventarse, empezar otra etapa, otra actividad, puede ser necesaria la formación. ¿Hay una oferta? — En universidades de Europa ya estamos viendo propuestas para que personas de más de cincuenta puedan cursar carreras cortas. En Argentina tenemos una universidad que está apostando a esto, que para los MBA hace un cupo por generación. Dice, si el peso demográfico de la generación X es del veinticinco por ciento, yo tengo que tener eso representado en mi aula. Se empieza a poner sobre la mesa que el aprendizaje es continuo, que hay oportunidades en cada etapa de la vida, y eso lo van tomando también las grandes universidades. — Tengo entendido que PAMI tiene acuerdos con universidades. — Hay acuerdos de formación, pero no implican salida laboral inmediata. Son cursos a distancia, online. — Por el placer de estudiar. La persona deja de trabajar y dice: “Ahora me voy a dar el gusto de aprender francés, italiano, hacer teatro… “ A la vejez, viruela. — Y está muy bien. Es bueno difundir las historias de reinvención, que la gente sepa que se puede. En mi caso, de a poco me he ido corriendo de mi rol de abogada a este nuevo rol que a mí me encanta y que disfruto. De apertura de oportunidades, que no solo lo hago por mí, sino por un montón de otras personas. Y también por mi generación. Porque digo: si las personas que hoy tienen más de cincuenta, sesenta años cambian la narrativa y dejan de pensar en la persona mayor como alguien con bastón y doblado, para ver alguien con múltiples oportunidades, dejaríamos de tener las crisis de edad. Pero bueno, lo que hoy se ve, incluso en los mismos medios, es que cuando alguien quiere insultar a otro, lo insulta por la edad. — Viejo gagá, sí. — Y nadie dice nada. Es como que está habilitado, ¿no? Es algo que hoy está permitido. — Es una discriminación que todavía se tolera mucho. — Descubrí que cuando la persona mayor está diciendo algo que escandaliza no es que está gagá sino que finalmente se sacó los filtros y está diciendo lo que tiene ganas de decir. Uno con los años va soltando filtros y va siendo mucho más auténtico. "La discriminación por edad es algo todavía permitido, habilitado", señala Falcone — ¿Dirías que las jubilaciones fueron la variable de ajuste en esta etapa? — Sí, porque es el mayor presupuesto de la Argentina. no fue la única variable de ajuste pero los jubilados la pasaron bastante mal. Pero si mirás la película de los últimos diez años, perdieron cincuenta por ciento de poder de compra, con lo cual esto fue ocurriendo en diferentes gestiones. Todas hicieron más o menos lo mismo. Los últimos tres presidentes hicieron un cambio en la ley de movilidad y en el empalme entre una ley y otra, recortaron siete u ocho puntos. — Efectivamente. — Lo triste es el impacto que tiene en las generaciones que siguen que ven durante tantos años, como me pasó a mí con Norma Plá, que los jubilados están pasando hambre, necesidad, parecen descartados de la sociedad. Eso va quedando en el inconsciente colectivo: ser jubilado es pasar hambre, es necesidad, decrepitud, etcétera. Va a llevar mucho tiempo cambiar eso. Y las generaciones nuevas tienen que entender que los sistemas previsionales, como los conocemos hoy, terminaron, no van a seguir mucho tiempo más. Entonces, tengo que planificar mi futuro financiero. Y esto, sobre todo, se lo digo a las mujeres. El otro día me decían: “Cuando se juntan los hombres hablan de plata y nosotras no”. Porque nosotras lo delegamos, no hemos entendido que manejar dinero, administrarlo, invertirlo, es parte de nuestra función. Estamos en el momento de la mayor transferencia de riqueza de la historia de la humanidad. Los baby boomers son los que más dinero han generado y lo están traspasando a las generaciones que siguen. Entonces, si no va a haber sistemas jubilatorios como los conocimos, tenemos que empezar a entender un poco de plata, empecemos a alfabetizarnos. — Justamente, qué le dirías a los que hoy tienen treinta años, que no suelen pensar en su retiro. ¿Qué alternativas hay a la jubilación? El otro día escuché que se puede contratar, por ejemplo, un seguro de vida, como forma de ahorro. ¿Existe eso en la Argentina? — Existe, se llaman seguros de retiro. Esa es una opción segura para el que no sabe invertir y no quiere aprender tampoco. — También incide supongo el poder adquisitivo de cada uno. — El primer error conceptual es: yo ahorro lo que me sobra. No, yo ahorro lo que tengo que ahorrar y gasto lo que me sobra. Me van a decir: bueno, pero este país con tantas crisis financieras... Sí, en los momentos de crisis ahorrás menos o poco, pero la construcción de la seguridad financiera se hace a lo largo de toda la vida. Y la vida puede ser productiva unos sesenta, setenta años. Entonces, se hace a lo largo de la vida. La crisis no es excusa, porque el día de mañana no vas a tener dinero para financiar tu retiro. Entonces, la primera regla es ahorro, planifico, me ordeno y después puedo invertir en un seguro de retiro, que es como un ahorro forzoso y ellos invierten por mí o yo mismo puedo invertir en diferentes instrumentos. Hay que interiorizarse, descubrir su propio perfil inversor. —¿Cómo funcionan esos seguros de retiro? — Todos los meses retiran de tu tarjeta de crédito un determinado monto y empieza a acumularse ese capital. Rinde más o menos un cuatro por ciento anual, que es algo conservador. Va empatando la inflación en dólares. Y cuando termina ese proceso, a los 60 años, lo podés retirar todo junto o en partes, pero básicamente, te aseguraste un ahorro forzoso con una rentabilidad. Porque otro error es pensar que el dólar no se devalúa. Vale tres por ciento menos por año. Las generaciones más jóvenes tienen que entender que el sistema previsional tal vomo lo conocemos hoy está terminado, advierte Andrea Falcone — Es importante difundirlo porque no sé si las generaciones más jóvenes lo tienen en la cabeza. — La crisis del sistema jubilatorio argentino usualmente era por una cuestión de coyuntura, porque usaban los fondos de los jubilados en otras cosas, pero hoy tenemos un problema demográfico. Entonces, al problema de coyuntura se suma una cuestión demográfica irreversible que es que tenemos muchos menos nacimientos, vivimos muchos más años, la pirámide demográfica se está invirtiendo. El sistema era una base que aporta, un vértice que cobra. Ahora vamos a tener una gran base cobrando con un vértice que aporta. — ¿Cuándo será el próximo Silver Economy Forum? — El año que viene, en septiembre. En Buenos Aires para toda Latinoamérica y vamos a hacer por primera vez un foro global en Miami, con dos meses de diferencia. De la mitad de Sudamérica para arriba es más difícil viajar a Buenos Aires, es mucho más cómodo Miami. — ¿Están ya definidos los temas que se van a tratar? — Va a ser muy ambicioso porque por primera vez vamos a tratar de empujar oportunidades de negocio. No será solo de datos o de historias, sino sobre todo apuntar a esas oportunidades porque básicamente lo que va a terminar de poner en valor a la generación silver son las oportunidades de negocios y que las empresas comprendan que la empleabilidad del segmento +50 genera un impacto positivo en el negocio. No solo que lo hagan porque son buenas las empresas, sino porque sirve al negocio. — ¿Te parece factible que surja un mercado de trabajo silver? ¿Que las empresas busquen en esa franja? — Sí, muchas ya están buscando. Nosotros tenemos la certificación de impacto silver, las empresas se certifican, y sobre todo les hacemos recomendaciones, acordes a la cultura, la organización y sus objetivos, pero también recabamos mucha información. Y vemos algunas empresas muy adelantadas en lo que se llama reskilling, es decir, a esta persona no la voy a desvincular, la voy a capacitar para otro rol, un rol que en este momento está en crecimiento dentro de mi organización y me resulta más rentable capacitar a esa persona que desvincularla y tomar una nueva. — ¿Existe también la tendencia a buscar gente de esa edad aunque no la tengas ya en tu empresa? — Sí, de hecho hay una organización que se llama Still Jobs que trabaja solo en este segmento y reubica a esas personas en relación de dependencia. Porque normalmente la empresa te dice: te vas, pero podés ser consultor. Pero ¿cuántos consultores puede haber? Y muchas personas están acostumbradas a la relación de dependencia y quieren volver a trabajar como empleados. — Es decir que hoy, para el que se queda sin trabajo a los 50 existen organizaciones, fundaciones... — Sí, empresas también. — ...que los asesoran en cómo actualizar sus habilidades para poder reinsertarse laboralmente. ¿Y el emprendedurismo? ¿Funciona en esta franja? — Bueno, el que no emprendió nunca en la vida y va a empezar a los cincuenta, necesita ayuda. Entonces, o ingresás en algún programa que te ayude a desarrollar ese emprendedurismo y maximizar tus resultados y que te vaya bien, o emprendés en algo bien pautado. Por ejemplo el otro día veíamos un esquema de franquicias bastante encorsetado, donde te daban los sistemas, te capacitaban la gente. — Todo esto es muy nuevo imagino. — Es que nunca en la historia de la humanidad hubo un cambio demográfico como éste. Y todos los países y empresas están probando cosas. Por eso lo importante es la colaboración y la conversación para que se aceleren los cambios, porque si yo aprendo del de al lado, puedo traccionar mucho más rápido. — Además de la jubilación, que es el gran tema, ¿qué otras cosas ves en tu estudio que le preocupan a la gente de esta franja? — La salud. Los amparos de salud. Hemos frenado las subas de cuotas por edad, por ejemplo. Pero bueno, estamos en un país donde para cobrar la jubilación que te corresponde tenés que hacer un juicio. Para tener la cobertura médica que te corresponde, tenés que hacer un juicio. Los jueces dicen que los jubilados no tienen que pagar impuesto a las ganancias, pero les cobran igual. Todo se articula a través de expedientes judiciales. Y hay muchas personas que no están acostumbradas a litigar y les parece terrible tener que hacerlo. — Es interminable la temática silver. — Sí, es apasionante. Me encanta cuando me preguntan: “¿Qué es silver?” Porque yo me levanto a la mañana respirando esto y me duermo respirando silver y cuando alguien me dice: “Contame...”, generalmente se le abre una nueva oportunidad. Esto de aprender por más tiempo, de poder trabajar más tiempo, de tener que asegurarme financieramente, de que el retiro ya no es un momento, sino una transición. Todo eso les va abriendo la cabeza. — Sin mencionar la cantidad de silvers influyentes en el mundo hoy. — Antes se hablaba del life span, que era cuánto tiempo podías vivir. Y ahora se habla del health span, cuánto tiempo más podés vivir bien. Esto repercute en las nuevas generaciones cuya conciencia es muy palpable... La baja en el consumo de tabaco y de alcohol lo demuestran. En Europa están ya inventando los vinos sin alcohol, porque necesitan que consuman y no quieren alcohol porque envejece... — Bueno, vivirán hasta los ciento veinte. — Creo que van a vivir más, porque la tecnología va a seguir avanzando. Se espera que los que están naciendo hoy vivan más de 140 años. — Asusta un poco pensarlo. — Si vivís bien no te asusta. Te asusta cuando estás en una situación disvaliosa. LA ENTREVISTA COMPLETA

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