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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 29/11/2025 02:39
Desde el año 2001, el jaguar es Monumento Natural Nacional en Argentina y está catalogado en peligro crítico de extinción por organizaciones científicas (Rewilding Argentina) Un depredador que recorre selvas y sabanas desde hace milenios, el jaguar ocupa un lugar esencial en el equilibrio ecológico de América Latina y en la riqueza cultural de sus pueblos. Su conservación refleja el estado de los ecosistemas que sostienen la vida silvestre y la de millones de personas. La preocupación por la supervivencia del jaguar ha llevado a organismos internacionales, gobiernos y comunidades a unir esfuerzos frente a amenazas como la deforestación, la fragmentación de su hábitat y la caza ilegal. Por estos motivos, cada 29 de noviembre se celebra el Día Internacional del Jaguar, una efeméride impulsada para impulsar la conciencia y la protección activa de la especie. Jaguar en América: distribución, biología y rol en la cultura De acuerdo con la organización World Animal Protection, el jaguar (Panthera onca) es el tercer felino más grande del planeta, superado únicamente por el tigre y el león, y el más grande del continente americano. Puede medir hasta 2,5 metros de longitud y pesar 113 kilogramos, lo cual le confiere la fuerza necesaria para cazar presas de gran tamaño. Su pelaje, de color dorado o anaranjado, se distingue por las “rosetas”: manchas circulares con puntos internos que lo diferencian de otras especies. La distribución histórica del jaguar cubría un vasto territorio desde México y el suroeste de Estados Unidos hasta Argentina. Sin embargo, informes indican que el felino perdió más de la mitad de su rango original desde fines del siglo XIX. Actualmente, el jaguar persiste en menor número, principalmente en la cuenca del Amazonas, el Pantanal y fragmentos de selva en otras áreas de Sudamérica. El pelaje dorado del jaguar y las rosetas lo diferencian entre los grandes felinos del continente americano (Créditos: Gentileza Sebastián Navajas) En Argentina, según información de Parques Nacionales, se lo conoce como yaguareté, palabra guaraní que significa “verdadera fiera” y se asocia de forma profunda a la cosmovisión indígena y criolla. A nivel nacional, el jaguar ostenta el estatus de Monumento Natural Nacional desde 2001, y es considerado por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (SAREM) como una especie en “peligro crítico de extinción”. Estimaciones oficiales y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) indican que quedan menos de 300 ejemplares en el país, repartidos en poblaciones aisladas en el Bosque de Yungas, el Bosque Atlántico y el Gran Chaco. Desde World Wildlife Fund, María José Villanueva, líder de la Iniciativa Jaguar WWF-LAC, señala: “Conservar al jaguar significa proteger los bosques tropicales, los humedales y otros ambientes cruciales para el bienestar humano y de muchas otras especies”. Amenazas y desafíos para la conservación El jaguar enfrenta una suma de amenazas que ponen en riesgo su supervivencia. La especie figura como “casi amenazada” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). La deforestación, la fragmentación y pérdida de hábitat por la expansión agropecuaria y los incendios forestales, así como la construcción de represas, afectan de manera directa su capacidad para sobrevivir y reproducirse. El Día Internacional del Jaguar se celebra cada 29 de noviembre como una forma de impulsar conciencia y proteger a la especie (Rewilding Argentina) La World Animal Protection señala que la caza furtiva empuja al borde del colapso a las poblaciones, ya que los jaguares son perseguidos por su piel, dientes y huesos. “Jaguares son asesinados para su uso en medicina tradicional asiática y constituyen un objetivo habitual del tráfico ilegal”, describe la organización. En Argentina, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reporta que uno de los factores principales del descenso poblacional radica en la eliminación directa del jaguar, especialmente como represalia por ataques a ganado doméstico. Afirman que en la región chaqueña quedan aproximadamente 20 individuos. “En esta región trabajamos de manera muy cercana con las personas que comparten el territorio con los yaguaretés y brindamos asistencia a campo ante cada reporte de presencia de la especie que es reportando a nuestro equipo. De esta manera estamos logrando mejorar la relación entre los yaguaretés y las personas, estamos demostrando que es posible producir y conservar a estos grandes felinos y creando zonas más seguras para la especie”, manifestó Lucero Corrales, coordinadora del Grupo de colaboradores para la Conservación del Yaguareté en la región chaqueña argentina, en el marco del Proyecto Yaguareté. En Argentina existen menos de 300 ejemplares dispersos entre Bosque de Yungas, Bosque Atlántico y Gran Chaco según ONU y datos oficiales A nivel regional, la World Wildlife Fund despliega actividades en 14 países, lista que incluye a la Argentina, destinados a monitorear poblaciones, reducir el conflicto humano-jaguar, promover prácticas productivas sustentables y conectar hábitats a través de corredores biológicos. En enero de 2021, la Fundación Rewilding Argentina concretó la reintroducción del yaguareté en el Parque Iberá tras setenta años de extinción en Corrientes. El regreso de Karai, Porã y su madre Mariua fue posible gracias al trabajo conjunto del gobierno y la comunidad local. Este proyecto marca el inicio de la Década de la Restauración (2021-2030) y señala que la recuperación de especies perdidas debe orientar la agenda conservacionista. Acciones y perspectivas para el futuro La conservación del jaguar exige respuestas integradas a distintas escalas. Desde el PNUD destacan que, durante la COP14 del Convenio sobre Diversidad Biológica en 2018, la comunidad internacional instauró el 29 de noviembre como fecha para redoblar el compromiso de proteger al jaguar en su calidad de depredador tope y regulador de los ecosistemas. La región chaqueña argentina reporta unos 20 yaguaretés y enfrenta conflictos provocados por ataques a ganado doméstico y represalias humanas (Freepik) El modelo promovido por la Wildlife Conservation Society combina la custodia de áreas bien protegidas, el aseguramiento de conectividad entre ellas, y el trabajo directo con comunidades. Según investigaciones de la organización, “las poblaciones de jaguar presentan un promedio de crecimiento anual del 6,1% en los sitios gestionados por WCS”. La vigilancia constante, la educación comunitaria y la implementación de tecnologías para seguimiento y alerta temprana resultan esenciales. Según Corrales, “Son más de 6 millones de hectáreas las que se monitorean activamente a través de una red de 340 personas que aportan voluntariamente datos de la presencia de la especie y de situaciones de conflicto entre las personas y los grandes felinos”. Las acciones colaborativas de gobiernos, organizaciones internacionales, comunidades y expertos se presentan como la vía principal para mantener a este símbolo de vida silvestre en los paisajes de América.
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