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Diamante » Neonetmusic
Fecha: 28/11/2025 22:44
Una joven suboficial de Gendarmería Nacional, Karen Ojeda, de 32 años, se convirtió en el centro de un amplio operativo de rescate tras desaparecer en las profundidades del Río Paraná durante una tarde de ocio en la isla La Invernada, frente a Rosario. El incidente ocurrió cerca de las 18 horas de este jueves, cuando la mujer, que disfrutaba de un día libre junto a un grupo de amigos en el parador Isla Verde, se sumergió en el agua para refrescarse y no volvió a emerger, dejando a sus compañeros en pánico absoluto. Los testigos, desconcertados por la repentina ausencia de Ojeda, activaron de inmediato los protocolos de emergencia contactando a la Prefectura Naval Argentina, cuya respuesta fue inmediata y coordinada. En cuestión de minutos, varias lanchas patrulleras surcaron el canal principal de la zona, desplegando personal especializado en buceo y rastrillaje acuático, mientras helicópteros sobrevolaban el área en busca de cualquier señal. La calurosa jornada veraniega había atraído a decenas de bañistas al sector, pero el caudal impredecible del río transformó un momento de relax en una pesadilla. Hasta el cierre de esta edición, las labores de búsqueda no habían arrojado pistas concretas sobre el paradero de la desaparecida, y el sol poniente obligó a suspender las operaciones nocturnas. La jurisdicción de Entre Ríos, donde se ubica la isla, se sumó al esfuerzo con recursos locales, y el Ministerio Público Fiscal asumió la dirección de la investigación para coordinar con fuerzas federales. Familiares y colegas de Ojeda, consternados, se apostaron en el muelle de Rambla Catalunya, en La Florida, punto de acceso habitual a la isla, aguardando novedades con el corazón en un puño. El parador Isla Verde, un enclave recreativo popular accesible solo por embarcación, es conocido por su belleza natural pero también por los peligros ocultos del Paraná, como corrientes subterráneas y fondos traicioneros que han cobrado víctimas en el pasado. Autoridades fluviales recordaron que, pese a las banderas de advertencia, muchos visitantes subestiman los riesgos, especialmente en días de alta temperatura que invitan al chapuzón improvisado. Mientras el operativo se reanuda al amanecer con buzos tácticos, drones y sonar de última generación, la desaparición de Karen Ojeda conmueve a la comunidad gendarme y a los rosarinos, que siguen con atención cada movimiento en el río. La esperanza persiste entre los suyos, pero el silencio de las aguas del Paraná, testigo mudo de tantos dramas, genera una creciente angustia por el destino de esta valiente uniformada que, irónicamente, dedicaba su vida a velar por la seguridad ajena. Noticia vista: 2.094
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