» Nova Entre Rios
Fecha: 28/11/2025 20:49
A dos semanas del hecho, una nueva fiscal ordenó exhumar el cuerpo y hacer la autopsia que se había evitado. La versión oficial del suicidio había sido refutada por el sorpresivo y detallado testimonio de alguien que había estado en la celda. Pero ahora, repentinamente, el testigo se desdijo de todos sus dichos y la Policía asegura que nunca estuvo preso en Jefatura. Curiosidades que reabren el caso de una muerte que no debería haber ocurrido, por lo menos no en ese lugar. En la madrugada del pasado 14 de noviembre, un preso perdió la vida dentro de una celda en Jefatura. La versión inicial fue que se ahorcó y, a pesar del protocolo, la Fiscal de turno, la Dra. Josefina Beherán, evitó realizar la autopsia, entregó el cuerpo a la familia, y ésta lo inhumó. Caso cerrado. Tres días después, un testigo le contó a la madre de la víctima, con lujo de detalles, que no había sido una autodeterminación, sino que lo habían estrangulado y luego colgado. La mujer buscó un abogado y volvió a la Justicia. Esta vez, otra fiscal, la Dra. Mariángeles Schell, tomó el caso, el Dr. Javier Ronconi, por la familia, pidió una serie de medidas y, se dispuso la exhumación del cuerpo y su autopsia, la cual se realizó recién el pasado martes. Cabe destacar que el abogado solicitó que se obtengan de la autopsia datos precisos que permitan distinguir un estrangulamiento manual de un ahorcamiento como el que supuestamente se informó. Ahora bien, al confrontar al nuevo testigo, éste se desdijo de todo lo manifestado, y, desde Jefatura, aseguraron que no hay registros de que haya estado preso esos días. Insólito. Ahora solo resta esperar el resultado de la autopsia, o lo que esta pueda revelar después de dos semanas fallecido. No porque si, en el suicidio de hace siete meses atrás, el cuerpo no se entregó hasta consumada la autopsia. De este modo, a quince días del hecho, el proceder irresponsable de la Policía y de la Justicia termina blandiendo un manto de sospechas sobre un caso que nunca debió ocurrir, a la vez que se somete a la familia a revivir todo el sufrimiento y a dilatar su luto, mientras que, a la sociedad, siempre le quedará la duda. Fuente informativa: Norman Robson Gualeguay21.
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