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Parana » NSA
Fecha: 28/11/2025 20:24
Una sutura, explica Sofía Balbuena, no es solo la unión de fragmentos desgarrados: también es una manera de narrar lo que queda después de la herida. En su nueva novela, Sutura (Seix Barral), la escritora nacida de Doce pasos hacia mí convierte cicatrices, amistades y migraciones en materia literaria. “La literatura es del orden del amor, incluso cuando duele”, dice, y en esa tensión entre desgarro y cuidado se juega la apuesta de su prosa. La escritora Sofía Balbuena nació en la Argentina pero reside en España. Foto: gentileza. Tras el alegato contra la romantización del alcoholismo en Doce pasos hacia mí, Balbuena ahora desplaza el foco hacia la intimidad de los vínculos y las marcas que el tiempo imprime en el cuerpo y en la memoria. Sobre el título de su nueva obra, reflexiona: “Nunca me convenció el primer título. Sutura era más preciso, más elegante”, dice Sofía Balbuena, que se ríe recordando que en algún momento pensó en llamarla Sutura cardiovascular. “Era demasiado grotesco”, advierte en diálogo con Clarín. Balbuena nació en Salto, provincia de Buenos Aires, en 1984. Estudió Ciencia Política y luego realizó dos másteres en literatura: Creación Literaria en la Universidad Pompeu Fabra y Literatura Comparada en la Universitat Autònoma de Barcelona. Vive en España, trabajó como librera en la sede madrileña de Lata Peinada desde 2019. El libro se estructura en cuatro secciones, cada una asociada a una amistad construida durante su vida en Barcelona: Magdalena, Christina, Alonso y Carla. Ese tejido de afectos entre migrantes opera como sostén, como contrapunto a la fragilidad física y emocional de la protagonista.“Uno puede querer aferrarse a una pareja, pero a veces la vida te lleva a apoyarte en otros vínculos”, explica Balbuena. “Viví distintos procesos migratorios y eso marca la lengua”, dice también Balbuena a Clarín, quien vivió en España, trabajó como librera en Lata Peinada y escribió parte de esta obra con el idioma intervenido por ese desplazamiento. La novela explora lo cotidiano de esa extranjería: desde la frustración de no encontrar una tostadora hasta cenas navideñas con desconocidos que se vuelven memorables. Pero siempre, detrás, late la pregunta: ¿qué dejamos y qué nos llevamos cuando partimos? –El título Sutura es muy particular. ¿Cómo llegaste a esa elección? –Lo escribí y hasta lo vendí con otro título, pero Sutura me parecía más preciso. Evoca la idea quirúrgica, de fragmentos breves que funcionan como piezas únicas. Y me gustaba que condensara tanto la cirugía del corazón como los desgarros posteriores: rupturas amorosas, heridas de la vida. –Tus libros suelen despertar la pregunta de cuánto hay de autobiográfico. ¿Cómo lo pensás? –Todos los textos son autobiográficos en algún punto. Incluso Doce pasos hacia mi tenía invención. Narrar es ya representar, ficcionalizar. En Sutura hay cosas mías, claro, pero sobre todo es un intento de atrapar la textura de ciertos sentimientos. –Las cicatrices aparecen como una metáfora fuerte en la novela. –Sí. Yo veo primero las cicatrices de las personas porque tengo muchas propias. Ahí encontré una manera de estructurar el libro en torno a la herida y la cicatrización. –En tus obras anteriores el alcoholismo era central. ¿Por qué no aparece acá? –Porque son proyectos distintos. Después de Doce pasos hacia mi escribí otros dos libros sobre alcoholismo, pero Sutura lo empecé mucho antes y necesitaba resguardarlo de esa otra escritura. –El libro también habla de migración y extranjería. –Viví distintos procesos migratorios y eso marca la lengua. Reivindico escribir con esa lengua intervenida por el desplazamiento. Pero también me interesa ponerlo en perspectiva: hay migraciones infinitamente más terribles, como las forzadas. Yo quería narrar desde lo pequeño: comprar una tostadora en Barcelona y descubrir que no hay, o pasar una Navidad con desconocidos y que el pavo tarde mucho en hacerse. –También la amistad ocupa un lugar fuerte en la trama. –Sí, al principio parece un parche, pero después se revela como sostén. Uno puede querer aferrarse a una pareja, pero a veces la vida te lleva a apoyarte en otros vínculos. –¿Un hecho cotidiano entonces se puede volver narrable, aunque parezca trivial? –Me interesa la narración de la intimidad, las texturas mínimas. Para mí sí. Y es una pregunta por la forma. Todo es como autobiográfico, todo es autoficción en algún punto, porque, en definitiva, es un tratamiento literario de algo que tiene que ver con una. Y lo difícil es justamente la parte de la elaboración literaria, no el hecho en sí. La escritora Sofía Balbuena nació en la Argentina pero reside en España. Foto: redes sociales. –-¿Buscaste que el relato transmitiera la sensación de que la protagonista ni siquiera es del todo consciente de lo que va diciendo, y que ese proceso de aprendizaje se vaya revelando en la propia narración? –No sé si crece, pero quizás sí aprende esto: “bueno, o cuidas lo que tenés o se pierde”. Es bueno ser más amorosa,tener buenos sentimientos. Hay una frase de David Foster Wallace que me gusta mucho. Dice, hablando de literatura, que hay que hacer prevalecer la parte tuya que es capaz de amar por sobre esa parte que solo quiere ser amada. Creo que el ejercicio es un poco eso, ¿no? Tratar de poner la otra mejilla. Sofía Balbuena básico Nació en Salto, provincia de Buenos Aires, en 1984. Es licenciada en Ciencia Política egresada de la Universidad de Buenos Aires, máster en Creación Literaria por la Universidad Pompeu Fabra y máster en Literatura Comparada por la Universitat Autònoma de Barcelona. La escritora Sofía Balbuena nació en la Argentina pero reside en España. Foto: redes sociales. Ha publicado el ensayo Doce pasos hacia mí (2022) en la Argentina y Chile, y el libro Borracha menor (2024) en España. Cuentos, ensayos y poemas suyos han aparecido en revistas de Estados Unidos, México y Argentina. En 2022 recibió la Iowa Arts Fellowship para cursar el Master of Fine Arts en Escritura Creativa de la Universidad de Iowa, del que se graduó en mayo de 2024. Trabaja como lectora, editora y scout literaria y dicta talleres de escritura y lectura. Vive en Madrid. Sutura, por Sofía Balbuena (Seix Barral).
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