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  • Femicidio de Marta Culasso: una investigación sin fisuras dejó muy comprometido al imputado

    » Rafaela Noticias

    Fecha: 28/11/2025 19:31

    El juez Javier Bottero escucha al fiscal Castellano, en la audiencia de este viernes en la que RAFAELA NOTICIAS fue el único medio con cobertura en el lugar. Femicidio de Marta Culasso: una investigación sin fisuras dejó muy comprometido al imputado En una audiencia que se realizó en la mañana de este viernes, el juez Javier Bottero dispuso la prisión preventiva de Gustavo Daniel Moneghessi (a) "Puchi", acusado del femicidio de Marta Culasso Arbore, quien apareció asesinada el 10 de mayo de 2025 en su casa de Pueyrredon 1191, en barrio Villa Dominga. La mayor parte de la audiencia -donde RAFAELA NOTICIAS fue el único medio presente- se desarrolló para escuchar al fiscal Martín Castellano exponer, durante dos horas exactas, lo que el propio representante fiscal definió como un "bloque probatorio contundente". Ni más ni menos que una abrumadora serie de evidencias que los investigadores fueron reuniendo para finalmente sentar en el banquillo de los acusados a Moneghessi, medio año después de ocurrido el hecho. Aunque el crimen no tuvo testigos, la investigación reunió evidencias físicas y biológicas tan fuertes que ni el abogado defensor Carlos Farías Demaldé ni el juez Javier Bottero pusieron en duda la autoría material del homicidio por parte de Moneghessi. Homicidio, no suicidio El fiscal tuvo que probar -en esta etapa de la investigación- una cuestión inicial clave: si se trató efectivamente de un homicidio o, al contrario, la muerte de Marta Culasso había obedecido a una decisión propia. La primera duda surgió en el momento del hallazgo del cuerpo. Marta, que vivía sola, era epiléptica y consumía antidepresivos, apareció con una herida mortal en el cuello y un cuchillo Tramontina en su mano izquierda. Primer detalle: Marta era diestra. Los primeros forenses que actuaron en la escena del crimen concluyeron que había intervenido un tercero en el hecho. La autopsia confirmó que la herida del cuello no se correspondía con el patrón de una lesión autoinfligida, por el ángulo del corte y la forma en que había sido efectuado. Pero además encontraron esquimosis (moretones) en las muñecas de la víctima, lesión compatible con una maniobra de sujeción violenta. Castellano dejó constancia que, además, se encontraron rastros de material biológico perteneciente a Moneghessi bajo las uñas de la víctima, todo certificado por exámenes de ADN. Los hechos Según la reconstrucción que realizó Castellano, "Puchi" Moneghessi salió de su casa de Ramón y Cajal casi Güemes las 10.20 de la noche del sábado 9 de mayo. Fue por calle Güemes hasta Domingo Silva y dobló por Pueyrredón para entrar aproximadamente a las 10.24 a la casa de Marta. Llevaba bebidas: un fernet, al menos. Lo dejaron registrado varias cámaras, entre ellas las que tiene la Sociedad Rural en su predio. Lo acompañaba un perro. A la casa de Pueyrredón 1191 no volvió a entrar nadie ni hubo movimientos. El siguiente fue a las 6.11: vestido con un pantalón de buzo con franjas laterales y una campera sin capucha, con zapatillas con puntera, Puchi y su perro salieron para desandar el camino a la casa de Ramón y Cajal. El siguiente movimiento en la casa fue la llegada de la mamá de Marta, cerca de las 15, cuando se encontró el cuerpo. Los investigadores descubrieron en la casa -muy pequeña: un dormitorio, una cocina comedor, un baño- que había rastros de pelos de perro. Marta no tenía perros: se comprobó que eran los de la mascota de Puchi. Pero más importante: en toda la casa los investigadores sólo registraron una huella digital de calidad suficiente para ser considerada evidencia. Estaba sobre la puerta de la heladera: era de Moneghessi. Se cree que Marta y Puchi compartieron alcohol y tuvieron relaciones sexuales. A la víctima le encontraron rastros seminales y tenía 1,81 grs/l de alcohol cuando examinaron su cuerpo. Algo hizo que se desencadenara el crimen: Marta intentó defenderse, Moneghessi le aplicó la herida mortal. Esa es la hipótesis del fiscal, que también dirigió gran parte de su argumentación a reforzar la convicción de que Moneghessi y su víctima se conocían y tenían una relación, de amistad y quizás sentimental, ya que incluso en el teléfono de Puchi encontraron fotos de ella en situaciones domésticas, así como una selfie de dos en donde ambos se mostraban compartiendo bebidas. El diablo y Dios Luego de la extensa y demoledora presentación del fiscal hubo un cuarto intermedio. Moneghessi quiso declarar: se limitó a desvariar. "Estoy poseído por el diablo", manifestó, alegando que el diablo "me visita todas las noches", y que no puede dormir. Pero en medio de los desvaríos, se declaró inocente: "no maté a esa mujer". En la sala estaban los padres y un hermano de Marta. La mamá pidió que Moneghessi "tenga la pena que se merece" y sostuvo que su hija era una persona buena: "no tiene perdón de Dios lo que le hizo", dijo, entre lágrimas, refiriéndose al imputado, que había sido retirado momentáneamente de la sala. La contundencia y prolijidad de la investigación de Castellano y el equipo del MPA y la PDI motivó que el abogado defensor no cuestionara los hechos descriptos y el juez considerara muy clara la responsabilidad atribuible a Moneghessi. Y aunque Farías Demaldé pidió una internación de su defendido -anticipando una estrategia que apuntará a pedir que se declare su inimputabilidad por cuestiones psiquiátricas-, Bottero desestimó esa posibilidad, aunque sí pidió una junta médica para eventualmente analizar el tema. Mientras tanto, el magistrado dictó la prisión preventiva sin plazos.

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