29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:52
29/08/2025 19:51
» La Capital
Fecha: 29/08/2025 17:34
Este 29 de agosto se cumple el 215º aniversario del nacimiento de Juan Bautista Alberdi. Es una buena ocasión para recordar la profunda y reciproca admiración que unió al prócer de la organización nacional con la provincia de Santa Fe y en particular con la ciudad de Rosario. Alberdi regresa al país luego de una prolongada ausencia para asumir como diputado de la Nación. Había sido elegido por la provincia de Tucumán. Era el mes de septiembre de 1879. En el año 1881 viaja a Santa Fe. Por una carta que Alberdi envió a Federico Helgera —citada por Alberto Octavio Paz en el diario La Capital en 1967— sabemos que el 3 de mayo de ese año partió desde Buenos Aires hacia la capital santafesina. En sus palabras el viaje tenía por objetivo “acordar con su Gobierno un asunto fiscal en Europa. Llevo además a Europa un encargo de interés público para Santa Fe, su crédito público y su colonización, que ha tomado ya un desarrollo admirable”. Este compromiso no era nuevo. Ya en 1855 siendo ministro plenipotenciario de la Confederación cuando llega a París nombra cónsul argentino en Dunkerke a Jean Joseph Vanderest quien organizó expediciones de inmigrantes que ayudaron a fundar Colonia Esperanza. Un ejemplo de puesta en acción de su aforismo “gobernar es poblar”. El 6 de mayo llegó a Santa Fe y fue visitado en su hotel por el gobernador Simón de Iriondo. Luego concurrieron al Colegio de la Inmaculada Concepción, donde fue recibido por la comunidad educativa y los alumnos le recitaron una composición en su honor. Ese mismo día el gobernador, a través de un decreto, lo designó para que supervisara las negociaciones del empréstito que tomó la provincia con la casa londinense Murrieta & Cía. Luego Alberdi delegaría esta función en Cristóbal Federico Woodgate. Posteriormente el Banco de Santa Fe en reconocimiento y en homenaje de la defensa de los intereses provinciales por parte de Alberdi imprimió un billete de 10 pesos moneda nacional con su imagen. Rosario En camino a la ciudad de Santa Fe Alberdi pasó por Rosario donde seguramente visitó a su amigo Ovidio Lagos. Este paso quedó registrado en el diario La Capital. En su edición del día 5 de mayo podía leerse “Tenemos el honor de dar la bienvenida a este ilustre argentino autor de las bases y fundamentos de la Constitución Nacional…El nombre de este gran constitucionalista, basta por sí solo para apreciar la visita de un huésped tan distinguido. Saludamos pues al laureado estadista y al valiente publicista, deseándole grata permanencia en la provincia en donde siempre se lo recordó con veneración”. Esa veneración era recíproca. Así lo expresa Alberdi cuando le escribe a Juan María Gutiérrez desde Roma una extensa carta fechada el 29 de mayo de 1856 donde le comenta su reunión con el Papa Pio IX y la distribución de la Constitución Nacional en francés. Sobre el final le manifiesta a su amigo, a quien consideraba un hermano, “Por mi parte, mi sueño dorado es habitar en algún lugar de nuestras campañas de América. Ojalá pudiera tener una bonita quinta cerca del Paraná, o el Rosario”. Allí quería vivir. Un anhelo que lamentablemente no pudo cumplir. Sin embargo, el cariño por Rosario se materializó de otra forma. Su nombre se perpetuaría. En 1867 un admirador suyo, el rosarino José Nicolás Puccio, fundó un pueblo en tierras de su pertenencia al que llamó “Juan Bautista Alberdi”. Donándole además una manzana. José Santos Gollan en el libro “Alberdi, el evangelista de la libertad” cita las palabras consignadas en el documento de la fundación “Que guiado por un sentimiento de justicia, funda en este departamento del Rosario de Santa Fe, con la correspondiente autorización, un pueblo denominado Alberdi, para perpetuar de algún modo la memoria del doctor Juan Bautista Alberdi, ausente hoy en Europa, reconociendo en él a uno de los hijos ilustres de la República Argentina, cuyo mérito y talento de hombre público honra a su patria, que es la del otorgante” En 1917 el también rosarino y escultor Erminio Blotta realizó un monumento en homenaje a Alberdi. Quisiera resaltar la profunda conexión del prócer con el fundador del pueblo y sus tierras. Además de la devoción por el ilustre tucumano Puccio había estudiado en el Colegio del Uruguay fundado por el General Justo José de Urquiza y fue compañero de Julio Argentino Roca. Ambos presidentes admiradores de Alberdi y su obra. También las tierras del Pueblo Alberdi tenían una doble conexión con el notable jurista. Habían pertenecido a Vicente Fidel López compañero y amigo de Alberdi e hijo de Vicente López y Planes, el autor del Himno Nacional Argentino. En esos terrenos a su vez habría acampado el ejército de Urquiza en su paso hacia la batalla de Caseros. Asimismo, Rosario rinde tributo a William Wheelwright al darle su nombre a una de sus avenidas. Este empresario e ingeniero norteamericano fue una figura importante en el desarrollo ferroviario de nuestro país: dirigió la construcción del Ferrocarril Central Argentino, impulsó el proyecto del ferrocarril tucumano y trazó las vías que unieron Buenos Aires con el Puerto de Ensenada. Fue precisamente a este visionario a quien Juan Bautista Alberdi dedicó una biografía que constituye a mi juicio uno de los primeros testimonios escritos en defensa de los emprendedores de América. En esas páginas, Alberdi no solo reconoció la obra de Wheelwright, sino que también dejó delineada una auténtica guía para el progreso de la Argentina y de toda Hispanoamérica. Nuestra perla de los ríos: así llamaba Alberdi a Rosario. En esa frase quedó grabada para siempre la mirada del prócer sobre esta ciudad nacida junto al Paraná. El testimonio se conserva en el Archivo del Museo Histórico Provincial en una carta fechada el 12 de febrero de 1883 dirigida a Nicolás María Álvarez. Alberdi y Rosario, dos nombres unidos por un mismo ideal de progreso y libertad.
Ver noticia original