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» La Capital
Fecha: 29/08/2025 17:32
Este viernes 29 de agosto se cumplen 20 años del partido que Central le ganó 1 a 0 a Newell’s con gol de Germán R ivarola , en el Gigante de Arroyito, y eliminó a su eterno rival de la Copa Sudamericana. Tal como había pasado en la Copa Libertadores, pero el 11 de abril de 1975, cuando los canallas dejaron afuera a los leprosos del torneo más prestigioso de América, el 29 de agosto de 2005, con un gol de Pirulo se volvió a filmar otra película similar en un torneo internacional. Con en plus que era la primera participación de Newell’s tanto en Libertadores de 1975 como en Sudamericana 2005. Los recuerdos de Germán Rivarola “Ese día estaba muy ansioso y nervioso. Concentramos en Ciudad Deportiva y yo compartía pieza con Paulo Ferrari. En la previa vinieron hinchas de Central a ofrecernos “lo que quisiéramos” para motivarnos para ganar. Obviamente nosotros le dijimos que no. Nuestra incentivación pasaba por la gloria que íbamos a tener pasando esa llave ante Newell’s”, fueron las primeras palabras del héroe de aquella noche. “Nunca tuve cábalas ni rituales. Desde que salimos de Baigorria hasta el estadio había gente por todos lados. Siguieron el colectivo todo el trayecto y el apoyo de los hinchas fue muy importante”, añadió La jugada del gol de la clasificación También contó con detalles la jugada que definió el partido: “En la jugada del gol tuve un poco de intuición. Arranca de una pelota parada, yo estoy para el rebote y me voy metiendo un poco en el área. Va al primer palo, Marco Ruben la peina y yo iba entrando por el segundo palo. La pelota me quedó muy adelante, no tan cómoda y estiro el pie agarrándola con todo el empeine para que se clave en el techo del arco. Sentí que la empalmé bien y jamás pensé que se iba a ir por encima del travesaño”. “Dentro del partido tuvimos dos jugadas que sufrimos mucho. Una en el primer tiempo que Ronald Raldes hace una terrible salvada sobre la línea en una jugada que definió Scocco por encima de Juan Marcelo Ojeda. Y después la del final del partido fue infartante. Santiago Silva metió un taco y yo perdí de vista la pelota. No sé si había entrado o si se había ido afuera. Cuando al Chelo Ojeda le quedó entre las piernas y levantó la pelota fue como si hubiésemos gritado otro gol”, continuó. “Estaba muy ansioso por el final del partido. Cuando llegó el pitazo final de Elizondo se desató la locura. Se metió gente a la cancha y allegados. Todo fue abrazo y festejos. Una noche inolvidable. La ropa de ese partido la tengo yo bien guardada. Tanto la camiseta 13, como el pantalón y las medias. Lo único que regalé fueron los botines blanco de la marca de las tres tiras que se lo llevó el Rifle Castellano y seguramente todavía lo conserva”, rememoró con alegría. El garrafero hincha de Newell’s Pirulo contó una anécdota muy risueña con un hincha de Newell’s: “Esa noche llegué a casa a los bocinazos y me quedé con la familia comienzo en casa. Pero tengo una anécdota imperdible. A la mañana siguiente tocan la puerta de casa o golpean las manos, no me acuerdo. Abro la puerta y había un muchacho con un camión de garrafas. Cuando salgo me mira, se queda petrificado y con los ojos muy abiertos. Insulta al aire a sus amigos y se baja el cierre de la campera y abajo tenía la camiseta de Newell’s. Nos empezamos a reír. Yo no había pedido ninguna garrafa, pero sus amigos lo habían mandado a la dirección de mi casa”. Además, hizo hincapié en cómo la cambió la vida tras esa noche: “Ese partido fue un antes y después para mí con la relación con el hincha y la gente. A medida que pasa los años se va agigantando todo. Personas que me paran en la calle y me cuentan cómo gritaron este gol, o en qué tribunas estaban, o que dicen que estaban cerca del cartel que agarré o recuerdan que fueron a ese partido con el padre y se emocionan. Distintas situaciones que a uno le hacen recordar permanentemente lo que pasó esa noche”. Finalmente contó lo más loco que le pasó con un hincha: “Un pibe que conozco, me trajo la vieja butaca verde con el número 13, que era el de mi camiseta. La tengo atesorada en mi casa porque es un grato recuerdo ya que era una butaca que estaba desde el Mundial 1978”.
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