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Fecha: 28/08/2025 23:24
En un contexto globalizado donde las plataformas de comercio electrónico permiten la importación masiva de productos textiles de bajo costo, surge una creciente preocupación en torno a la competencia desleal que enfrentan los productores nacionales. Luciano Galfione, ingeniero y presidente de la Fundación Proteger habló en el programa Digamos Todo para exponer su perspectiva sobre la ley Anti-Shein, una iniciativa que busca regular estas plataformas internacionales y proteger tanto a los consumidores como a la industria local. La ley Anti-Shein, originada en Francia, tiene como objetivo principal equilibrar las condiciones entre las producciones nacionales e internacionales, especialmente aquellas que se realizan en plataformas de comercio electrónico que operan en la economía global. Según Luciano Galfione, la ley busca proteger al consumidor final y, a su vez, regular las plataformas que venden productos de baja calidad y que no cumplen con los estándares ambientales ni laborales mínimos. Galfione explica que, en muchas ocasiones, los productos que provienen de estos sitios de comercio online son fabricados en condiciones de explotación laboral extremas. En países como China, donde las jornadas laborales pueden superar las 16 horas y los salarios pueden ser tan bajos como 80 dólares mensuales, no se cumple con los derechos laborales básicos, y los materiales usados en la fabricación de los productos pueden ser altamente contaminantes. La ley Anti-Shein pretende aplicar tarifas adicionales a los productos importados bajo estas condiciones, con el fin de igualar el campo de juego y evitar que los consumidores opten por productos que, además de ser de baja calidad, afectan al bienestar social y medioambiental. El sector textil argentino se enfrenta a serias dificultades debido a la competencia desleal que generan las plataformas de venta online. Estas plataformas ofrecen productos importados sin aplicar los controles de calidad y regulaciones que rigen en el país. Según Galfione, en Argentina se cumplen estrictos requisitos laborales y medioambientales que aumentan los costos de producción. En cambio, los productos que llegan del exterior, especialmente de países como China, son más baratos porque no enfrentan esas mismas regulaciones. La competencia se vuelve desleal cuando los productos importados no solo llegan sin cumplir con las normativas laborales, sino que también ingresan al país sin pagar impuestos o aranceles adecuados, lo que coloca a los productores locales en una desventaja económica. Según datos proporcionados por Galfione, la industria textil argentina ha experimentado una caída en el consumo de aproximadamente un 7% en el último tiempo. En los casos de productos más industrializados, la caída ha sido incluso superior, llegando al 20% o 30%, debido en gran parte a la llegada de productos importados. La ley Anti-Shein es aún una iniciativa incipiente en Argentina, pero tiene el potencial de cambiar las reglas del juego. La propuesta busca equiparar las condiciones de competencia entre las producciones locales e internacionales, no solo desde el punto de vista de los costos de producción, sino también en cuanto a los impuestos y aranceles que deben enfrentar los productos importados.
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