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  • Cómo es el “palacio en el Cielo”, el fastuoso avión de u$s 400 millones que Qatar ofrece regalarle a Donald Trump

    » El Ciudadano

    Fecha: 15/05/2025 04:52

    El presidente estadounidense Donald Trump, conocido por su afición al lujo, ha mostrado interés en poseer su propio “palacio en el cielo”: un avión para viajar con opulencia. Este deseo podría materializarse gracias a una oferta del gobierno de Qatar: un lujoso Boeing 747-8. El avión, valuado en 400 millones de dólares, tiene 13 años y fue previamente utilizado por la monarquía qatarí. Su interior es famoso por su lujo: cuenta con una suite principal, dos baños completos con ducha, nueve baños adicionales, cinco cocinas, una oficina privada y cinco salas de reuniones. El diseño interior, a cargo del diseñador y decorador francés Alberto Pinto, incluye accesorios de madera de sicómoro y acapu, lujosas alfombras Tai Ping y obras de arte de Alexander Calder. La suite principal ofrece una cama espaciosa, sofá, gabinetes elegantes, pisos lujosos, luz natural y un techo impresionante, creando un ambiente de lujo. Las mesas de conferencia y asientos de cuero buscan ofrecer una experiencia de vuelo comparable a la de un hotel cinco estrellas. Los baños lujosos brindan confort total con agua caliente y fría, inodoros, bidés y duchas. Los interiores, sobrios pero generosos, adornan los despachos y rincones de la aeronave. Presidente encandilado Trump expresó su aprecio por la oferta, calificándola como un “gran gesto de Qatar” y un “palacio en el cielo”. Afirmó que nunca rechazaría una oferta tan generosa y cara. Sin embargo, esta decisión ha sido fuertemente criticada por expertos, la oposición y miembros de sus propias filas republicanas. Aseguran que aceptar este regalo violaría normas constitucionales, éticas y de seguridad. Expertos en ética y derecho constitucional han alzado la voz. Bárbara McQuade, ex fiscal y experta en ética, señaló que aceptar un regalo tan generoso de un líder extranjero plantea problemas éticos para el presidente. También advirtió que podría violar prohibiciones constitucionales sobre emolumentos extranjeros. Aunque el plan inicial sería entregarlo al Departamento de Defensa de Estados Unidos en lugar de directamente a Trump, la tercerización inclumpliría igual con la normativa, ya que el avión sería de igual modo para uso exclusivo de Trump durante su presidencia, y luego para su biblioteca presidencial. La razón de estas prohibiciones es evitar que los líderes extranjeros influyan en las decisiones presidenciales o generen apariencia de parcialidad; el presidente debería responder únicamente ante el pueblo de Estados Unidos, y no ante ningún líder extranjero. McQuade insiste en que donarlo a una futura biblioteca presidencial no resuelve el problema ético o la apariencia de parcialidad. Por su parte, David Super, experto en derecho constitucional, explicó que el plan de entregar el avión a la Biblioteca Trump después de que deje el cargo le permitiría seguir usándolo para su beneficio personal, lo que constituiría un regalo ilegal de un gobierno extranjero. Una donación a su biblioteca probablemente pondría el avión bajo su control efectivo, permitiendo su uso personal y violando la prohibición constitucional de las donaciones extranjeras. ¿Razones de seguridad nacional? Más allá de las cuestiones éticas y constitucionales, la seguridad es una inquietud central. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, ha calificado el plan no sólo como “corrupción descarada”, sino también como “una grave amenaza para la seguridad nacional”. La senadora republicana Shelley Moore Capito expresó preocupación por la posible presencia de dispositivos de espionaje instalados en el avión. Bárbara McQuade también señaló que persistirán las preocupaciones sobre la seguridad: “¿Hay dispositivos de escucha o rastreo en el avión que permitan a Qatar espiar al presidente?”, se preguntó Richard Aboulafia, experto en aviones militares, considera que aceptar la aeronave sería problemático incluso sin considerar la ética, basándose en un malentendido de qué significa un Air Force One: no sólo no debe ser un palacio de lujo, sino que sí debe ser una herramienta funcional para ser usada en situaciones de crisis. Conservadores de punta Las críticas no solo vienen de la oposición. Muchos republicanos también están inquietos por el plan. El senador Rand Paul manifestó que Trump no debería aceptar la aeronave: “No creo que se vea bien o huela bien”, deslizó. El senador Josh Hawley preferiría que se utilizara un avión fabricado en Estados Unidos, tal como preconiza el propio Trump en otras áreas. La polémica incluso llegó a figuras conservadoras influyentes en el movimiento MAGA (Make America Great Again). Ben Shapiro, entre otros, cuestionó si esto es bueno para el presidente Trump y su agenda, y definió: “No lo es. No lo es”. Laura Loomer, otra figura influyente, expresó su decepción, considerando que “realmente va a ser una mancha” si se concreta el regalo. El ofrecimiento qatarí se produce mientras el presidente estadounidense realiza una gira por países del Golfo en viaje de negocios, aterrizando en Qatar tras visitar Arabia Saudita, donde firmó acuerdos de inversión. Previamente, Trump había intentado modernizar el Air Force One actual, de unos 35 años, pero enfrentó restricciones presupuestarias y demoras. Boeing está construyendo un nuevo avión presidencial, pero su entrega se espera para 2027 o 2028. Ante el recrudecimiento de los cuestionamientos trascendió que el plan sería que la Fuerza Aérea estadounidense tomara posesión del avión qatarí, lo modificara para uso presidencial, y luego lo transfiriera a la Fundación de la Biblioteca Presidencial Trump. Pero eso significaría que recién estaría listo a fines de 2028, mucho más tarde que la aeronave de Boeing. También se plantea la posibilidad de que Trump pueda usarlo incluso después de terminar su presidencia. Expertos como McQuade insisten en que la única forma, quizás, de remediar la apariencia de parcialidad sería entregar el avión al Departamento de Defensa sin costo y sin que Trump controle su uso futuro. Trump ha desestimado las críticas, diciendo que es “una tontería” rechazar regalos, pero McQuade argumenta que se trata de “prudencia” no de un capricho.

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