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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 05/04/2025 23:30
Durante la semana pasada, se dio a conocer un estudio social que identifica las principales problemáticas percibidas por los vecinos del Barrio “Eva Perón” -comúnmente conocido como Barrio 348-, en la zona oeste de Gualeguaychú. Se trató de un trabajo de extensión universitaria realizado por estudiantes de la Licenciatura en Trabajo Social de la UNER en conjunto con las organizaciones comunitarias que integran el dispositivo ECA (Espacio Cultural Asociativo). Dentro de estas últimas, se encuentra la Asociación Civil Primeras Madres Cuidadoras, referente territorial en el barrio, con experiencia en cuidado comunitario y educación popular; la Cooperativa de Trabajo Arqueoterra Ltda., que aportó herramientas de investigación social y cartografía; y la Cooperativa de Trabajo La Táfila Ltda., que contribuyó desde la perspectiva cultural y comunicacional. Durante el proyecto, titulado “Te muestro mi barrio”, los estudiantes de la Facultad de Trabajo Social (FTS-UNER) realizaron un trabajo de campo con los vecinos del Barrio Eva Perón en el que implementaron diversas herramientas -como un mapeo colectivo y una cartografía social- y elaboraron una encuesta o censo comunitario. Para eso, contaron con la colaboración de 199 personas, de todas las edades, pero con especial énfasis en adolescentes, jóvenes y adultos con necesidades educativas. Los resultados del estudio ponen de manifiesto las problemáticas que afectan a los vecinos de una de las tantas zonas vulnerables de la ciudad: “Comparando la respuesta de las personas adultas en las encuestas con las narraciones de los niños y niñas mediante la cartografía social se visualizan coincidencias respecto a las principales preocupaciones nombradas de formas distintas pero haciendo referencia a: los consumos problemáticos de sustancias, la inseguridad, la basura y los animales sueltos. Es interesante cómo desde la visión de las infancias se mencionan actividades que se encuentran restringidas, como es la circulación a determinada hora del día, o lugares que se prohíben por su peligrosidad”, concluye el informe final que fue presentado a la Dirección de Desarrollo Social de la Municipalidad, el Área de Género, Diversidad y Protección a Personas Vulnerables, el Área de Niñez, Adolescencia y Familia (ANAF) y el Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf). Uno de los espacios identificados como inseguros por los ciudadanos fue “El Campito” y “el Tanque de Agua”. Entre los motivos se destacaron: “cosas atrevidas y gente fumando”; “no es seguro caminar”, “hay gente rara”; “desde ahí se suben y tiran piedras”, “hay mucha basura”, “contamina”. Se identificó a los jóvenes adultos como la porción de la población de “mayor conflictividad”. Los niños, en tanto, fueron reconocidos como un grupo vulnerable “frente a realidades sociopolíticas (educativas, laborales, exposición a violencias/abuso de alcohol y otras sustancias)”. En ese sentido, quienes se encuentran presentes en el territorio desde 1996 ocupando la primera línea de monitoreo y contención a los grupos familiares del barrio es la Asociación Civil “Primeras Madres Cuidadoras”, cuyas trabajadoras y su Centro de Primeras Infancias tuvieron un rol destacado en este estudio. “Desde el ECA proyectamos el fortalecimiento de Madres Cuidadoras en el barrio apuntando a que el espacio físico se mantenga abierto durante todo el día. De 8.00 a 12.00 el Centro de primeras infancias y de 12.00 a 20.00 un espacio de merienda y acompañamiento lúdico-pedagógico para las infancias, adolescencias y jóvenes adultos del barrio. Necesitamos que las políticas de gobierno de las instituciones del estado municipal, provincial y/o nacional acompañen al accionar diario. Sea a partir de la articulación en programas, en gestiones asociativas o en la canalización de su presencia territorial mediante organizaciones o actores y referentes locales”, manifestaron desde el Espacio Cultural Asociativo. Y agregaron: “Consideramos que el robustecimiento de las organizaciones de base territorial funciona como un mecanismo de desarrollo sociocomunitario donde las propias instituciones estatales-gubernamentales se ven fortalecidas en su alcance a través del diálogo y el trabajo mancomunado con las organizaciones territorializadas”. Según expresó a Ahora ElDía Federico Peralta, gestor cultural y agente sociocomunitario, de la Cooperativa de trabajo La Táfila Ltda. “El ECA tiene dos proyectos en paralelo. El primero es fortalecer Madres Cuidadoras, y el segundo es conseguir un espacio físico”, señaló, y expresó que deberían destinarse más recursos a esta última ONG para que pueda potenciar su actividad, dado que “tiene una eficiencia y un camino recorrido que va a hacer que ese gasto público sea mucho mejor invertido”. Además, mencionó que “un dato interesante que surgió fue que para las infancias había dos lugares seguros en el barrio; uno era su casa o la casa de sus familiares, y el otro era Madres Cuidadoras; con lo cual todo el resto del barrio y el estar en la calle se representaba como inseguro”. Por otra parte, el profesor y licenciado en Antropología, Axel Weissel, quien integra la Cooperativa de trabajo Arqueoterra -otra de las organizaciones participantes del estudio-, adelantó que proyectan mantener el grupo de trabajo, y consideran la posibilidad de publicar los resultados en una revista científica. También indicó que “se abrió la posibilidad de realizar un censo en otro barrio de la ciudad”, pero aclaró que al mismo tiempo quieren que los resultados obtenidos “sirvan para fortalecer las dinámicas comunitarias y el alcance, tanto de políticas de gobierno, como a la vez de Madres Cuidadoras”. “Queremos ver cómo eso que hicimos puede seguir acompañando, y que esta grupalidad y el trabajo con la UNER a futuro siga esa línea”, concluyó. De todas formas, Peralta aclaró que no han trabajado en un marco de reunión la posibilidad de llevar adelante un censo en otro barrio, y que si bien la idea de que esta experiencia sea replicada en otras zonas de Gualeguaychú sería deseable, por el momento se encuentran destinando sus recursos en fortalecer lo trabajado en el Barrio 348. “Estaría buenísimo que otras personas puedan hacerlo en otros barrios y lo quieran multiplicar, porque además estas herramientas se pueden mejorar un montón”, dijo. Los números y testimonios que reflejan la realidad del barrio Los datos demográfico-laborales obtenidos a lo largo de las jornadas de encuestas indicaron que el 47% de la población encuestada tiene entre 25 y 47 años de edad, mientras que el 29% oscila entre los 58 y 91 años de edad. En cuanto a la ocupación, el 15% del total de la muestra señaló que recibe una pensión como jubilado/a; el 18% es empleado/a (relación de dependencia/contrato) del rubro privado y/o público; el 12% se dedica al rubro de la albañilería, la construcción, la carpintería y/o el oficio de pintor; el 8% respondió que su principal fuente de ingreso es como empleado/a doméstica/servicio de limpieza; un 6% trabaja como docente o cuidador/a de infancias y/o de adultos mayores; un 4% son transportistas y el 8% se describió como desocupado/as o changarines. En lo que respecta a las preocupaciones vecinales registradas, el 66% de los encuestados respondió que su principal preocupación es “el consumo de drogas, la droga, la venta de drogas en las inmediaciones y hacia dentro del barrio”. Asociado, aunque diferente, el 42% respondió que su principal preocupación es la inseguridad. También se mencionó la falta de limpieza del barrio: basura, la necesidad de luminaria, los perros y animales sueltos, ruidos, peleas y la violencia. Entre otras preocupaciones también aparece la falta de actividades y espacios seguros para las infancias y juventudes. “Entre los datos sistematizados, se pudo relevar que el 84% tiene interés en formarse, algunas personas incluso cuentan sobre formaciones de las que han participado en otros momentos. En relación a las actividades que les gustaría que funcionaran en el barrio se destacan las actividades vinculadas a la elaboración de alimentos: cocina, repostería, pastelería; las actividades vinculadas a la estética: peluquería, y las actividades vinculadas a la construcción: albañilería, electricidad, gasista, carpintería”, agregó el estudio. Y completó: “En un menor porcentaje aparecen actividades vinculadas al arte: manualidades, cerámica, diseño; así como a nuevas tecnologías: computación informática. También se registró el interés por el cuidado de personas y aprender la lengua de señas. En los comentarios de las personas surgía la importancia de comenzar a organizar talleres que convoquen a adolescentes y jóvenes”.
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