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  • La dolorosa historia de los niños sustraídos

    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 05/04/2025 16:31

    Algunas instituciones en el siglo XX, bajo el argumento de protección y redención se ocuparon de intentar “alejar del desvío moral a las mujeres” que, a criterio de los que dirigían las entidades, llevaban una vida discordante con el decoro, sean porque fueran partidarias de ideas de izquierda, madres solteras o embarazadas por abusos tanto en el ámbito familiar como en cualquier otro. Y en función de ello, las apartaban de sus hijos, los que eran entregados a familias de “comportamiento irreprochable”. Eso se llevó a cabo en España en los años del franquismo con el Patronato de Protección a la Mujer, el que, sin embargo, continuó hasta el 1984, con el fin de “impedir la explotación, apartar del vicio y educarlas con las enseñanzas de la Religión Católica” a las jóvenes. “Los niños perdidos del franquismo” (2002) de Montserrat Armengou y Ricard Belis es un documental que trata esta problemática con testimonios reveladores acerca de los más de 30.000 niños que fueron sustraídos y entregados a familias afines al régimen con el objetivo de “desmarxtilizarlos”. Una reciente ficción “Alumbramiento” (2024) de Pau Teixidor habla sobre casos que se ubican en la institución de Nuestra Señora de la Almudena, conocida como Maternidad de Peñagrande, en el distrito de Fuencarral-El Pardo en Madrid que fue uno de los numerosos centros dirigidos por el Patronato de Protección de la Mujer, entre 1955 y 1983. En ese lugar, como en otros, al momento del parto se le sustraía el hijo a la madre con el argumento que había nacido muerto y se lo entregaba a la familia elegida, en general, a cambio de dinero y con el objetivo enunciado. Tangencialmente se trata el tema, en la excelente película documental de Almudena Carracedo y Robert Bahar, “El silencio de otros” (2018), producida por El deseo, de Pedro y Agustín Almodóvar. El eje temático central de esta última película es el calvario de los hijos de los asesinados por el franquismo para recuperar los restos de sus padres. Propósito que hasta el momento no se ha podido concretar, salvo muy esporádicamente. Tampoco ha tenido resultados acordes con la necesidad de la memoria, la verdad y la justicia, la ley de Memoria Democrática que se aprobó en octubre de 2022, en España, al mantenerse sin resolver la situación de más de 2.200 fosas comunes, más de 110.000 desaparecidos y los ya mencionados 30.000 niños, hoy ya ancianos, sin que hayan podido identificar su identidad. Un reciente libro de la escritora irlandesa Claire Keegan, “Cosas pequeñas como esas”, vuelve a poner en foco la situación que en Irlanda se daba en los asilos de María Magdalena, manejados por monjas de la Iglesia Católica hasta 1996 y en los cuales mujeres jóvenes y adolescentes, madres solteras, ya sean como consecuencia de una relación consentida o víctimas de violaciones eran acogidas, obligadas a trabajar como lavanderas, en condiciones inhumanas y cuando sus hijos alcanzaban la edad de 3 años eran separadas de ellos. Los niños eran entregados a familias, generalmente de otros países, a cambio de dinero. Todas estas acciones eran con el conocimiento y la aquiescencia de los sucesivos mandatarios del Estado Irlandés. En la ficción, notablemente narrada, el protagonista es Bill Furlong, un amable y esforzado trabajador del carbón, fiel esposo y padre de cinco hijos, en un pequeño poblado de New Ross, del condado de Wexford, en el sureste de la República de Irlanda. Furlong provee habitualmente de carbón al convento que está “del otro lado del río” Barrow “oscuro como cerveza negra”. En una oportunidad, cercano al día de navidad, al llevar la carga de carbón, temprano en la mañana y dejarlo en la cochera habitual, encuentra a una joven que no podía mantenerse en pie y desabrigada. La socorre y a partir de ese momento, comienza a descifrar la condición en que viven las jóvenes en el convento, y a lo que se encuentran sometidas. El hecho que él mismo haya sido un hijo de madre soltera, le hace tomar una decisión acorde con el concepto de “qué sentido tenía estar vivo sin ayudarse los unos con los otros”, y asumir el riesgo de ser sometido a “un mundo de problemas esperándolo detrás de la siguiente puerta”, al percibir lo que sucedía en la institución religiosa. De todas formas, se sentía un privilegiado porque había podido vivir con su madre, empleada doméstica de Mrs. Wilson y habitar su casa, a pocos kilómetros del pueblo y no ser uno de los niños sustraídos. Claire Keegan afirma en una nota sobre el tema que “no se sabe cuántas niñas y mujeres fueron escondidas, encarceladas a trabajar en estas instituciones: 10.000 es una cifra modesta (30.000 puede ser más precisa). La mayoría de los registros de las Lavanderías de las Magdalenas fueron destruidos, perdidos o vueltos inaccesibles (…) No se sabe cuántos miles de niños murieron en esas instituciones o fueron adoptados …”. El cine también se acercó a este drama. “Magdalene Sisters: En el nombre de Dios” (2002) es un film de Peter Mullan con Geraldine McEwan, Anne Marie Duff y Eileen Walsh, sobre cuatro jóvenes, que en situación de convictas son obligadas a lavar ropa durante toda su vida en función de absolver sus culpas. Son oprimidas sin juicio ni condena y obligadas a una dura disciplina. Su director obtiene el León de Oro en el festival de Venecia. La historia real de Philomena Lee y la búsqueda de su hijo por más de cincuenta años es retratada en la película de Stephen Frears, “Philomena” (2013) interpretada por la gran actriz Judi Dench y basada en el libro “El hijo perdido de Philomena Lee”, escrito por el periodista Martin Sixsmith. Philomena era una de las lavanderas de Magdalena de la Abadía Sean Roos, un convento del pequeño pueblo de Roscrea del condado de Tipperary en el centro de la República de Irlanda. El hijo que había tenido Philomena, cuando cumplió tres años fue entregado a una pareja que también llevó la hija de una de sus compañeras en el convento, porque ambos niños eran inseparables. Cuando muchos años después, un periodista que conoce el interés de Philomena por encontrar su hijo, la contacta para ayudarla a encarar esa búsqueda y utilizar la historia como crónica periodística. Se había enterado, gracias a una información que le había transmitido la hija que Philomena había tenido años después en una relación posterior. La película fue nominada a 4 premios Oscar de la Academia y al Globo de Oro. Stephen Frears fue premiado en Venecia y el film obtuvo más de treinta galardones en varios festivales y premiaciones. La dolorosa historia de la pérdida o sustracción de la identidad, sea por motivos políticos o, supuestamente morales, han sido uno de los mayores y desatinados crímenes que se han infringido durante el siglo XX. En la Argentina, no se es ajeno a ese flagelo. Lamentablemente, no fue ni es reconocido por los responsables y se corre el incalificable riesgo qué, ante la falta de justicia, ese como otros despreciables hechos puedan repetirse.

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