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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2025 18:45
Yamila Cuello fue vista por última vez el 25 de octubre de 2009 El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 de Córdoba condenó a Néstor Simone a 20 años de cárcel como autor del homicidio de su ex novia Yamila Cuello, la joven de 21 años que desapareció el 25 de octubre de 2009 en la capital cordobesa y cuyo cuerpo nunca fue hallado. A su vez, el hermanastro del condenado, también acusado por el crimen y por el delito de trata de personas en perjuicio de la víctima, resultó absuelto por falta de pruebas. La sentencia fue dictada de manera unánime por las juezas María Noel Costa y Carolina Prado y el juez Fabián Asís, quienes encuadraron el caso bajo la figura de homicidio simple, en línea con la calificación legal propuesta por los fiscales Carlos Gonella y Gustavo Yofre, según informó el portal del Ministerio Público Fiscal (MPF). El ex novio de la joven quedó detenido de forma preventiva por orden del tribunal para evitar riesgos de fuga mientras se analiza el caso en la alzada. Además, por pedido de la fiscalía y de la querella, quedó absuelto el hermanastro de Simone, Ramón Palacios, quien se sentó en el banquillo de los acusados como presunto coautor del homicidio y autor del ilícito de explotación sexual en contra de Cuello. De acuerdo a las actuaciones, el 25 de octubre de 2009 Yamila Cuello salió de la casa de su abuela -con quien convivía- en el barrio Coronel Olmedo, de la ciudad de Córdoba, para almorzar con sus amigas. Sin embargo, nunca llegó a ese encuentro y tampoco regresó al domicilio. En rigor, la joven de 21 años nunca más fue vista. Néstor Simone -izquierda- fue condenado a 20 años, mientras que Ramón Palacios -derecha- resultó absuelto por el beneficio de la duda Las primeras investigaciones barajaron la hipótesis de un crimen bajo un contexto de trata de personas. La abuela de la víctima, Eulalia Contreras, llegó a declarar en la Justicia que la tía paterna de Yamila se dedicaba a la prostitución y que “un par de veces” la habría llevado. Por su parte, en la denuncia por la desaparición de su nieta relató que ese día la joven habló por teléfono con una voz masculina antes de salir de su casa, a quien le decía: “Bueno, dale, pero a mí no me trates así; si no, no voy ni una bosta” y “A mí no me amenaces, que si no no voy a ir ni bosta”. Allí los focos se posaron sobre Simone, a quien, según quedó consignado en las actuaciones, la víctima conoció en 2005, cuando tenía 17 años. Él era 19 años mayor y ambos iniciaron una relación que los llevó a convivir rápidamente en la casa del ahora condenado. Desde el comienzo, el vínculo estuvo atravesado por violencia de género. Según el requerimiento de elevación fiscal, esa atmósfera violenta se desplegó también con el accionar de Palacios, hermano de crianza de Simone, finalmente exculpado por el beneficio de la duda. Durante el noviazgo, Cuello permaneció aislada y sin contacto con su familia hasta fines de 2008, cuando fue rescatada por su hermana. No obstante, en el transcurso de 2009, Simone retomó el contacto con ella. Primero de forma esporádica, y más adelante con mayor frecuencia. El 25 de octubre de ese año, día en que se produjo la desaparición, la joven fue vista por última vez después de que Simone pasara a buscarla por su domicilio. Dentro de las piezas más relevantes que sustentaron la acusación contra el ex novio resultó ser el informe pericial sobre las comunicaciones telefónicas que mantuvieron los dos. Aunque el acusado había declarado que ya no tenía contacto con la joven, los registros del mes de octubre de 2009 demostraron que eso era falso: se registraron 318 comunicaciones entre ambos, entre llamadas y mensajes de texto. La joven de 21 años convivía con su abuela al momento de su desaparición (Gentileza: La Voz) Además, se corroboró que el día de la desaparición Simone se comunicó en ocho oportunidades con Cuello. A las 11:27 realizó una llamada de 159 segundos, y a las 12:36 se produjo el último contacto, con una conversación de 40 segundos. Poco después, la víctima salió de su casa y no se la volvió a ver. Como la investigación inicial dio cuenta de un posible caso de trata de personas, donde Cuello era víctima de explotación sexual por parte de los imputados como una forma de saldar deudas generadas por juegos de azar, la causa tramitó en el ámbito federal. Tanto Simone como su hermanastro fueron llevados al debate oral imputados por homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso con el delito de trata para el caso de Palacios. En efecto, el requerimiento de elevación del expediente fue desarrollado por el fiscal Enrique Senestrari, junto con Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM), y los fiscales de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROT), María Alejandra Mángano y Marcelo Colombo. Tras la falta de certeza respecto de la autoría y participación de Palacios en el hecho, Simone resultó condenado por unanimidad a 20 años de prisión como autor del delito de homicidio simple, fijado en el artículo 79 del Código Penal.
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