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Parana » Radio La Voz
Fecha: 04/04/2025 11:49
Por una mayoría abrumadora, que en el caso de García Mansilla llegó a los 51 votos en contra, se rechazaron los dos jueces Milei nombró por decreto. En un hecho histórico, el Senado rechazó los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García Mansilla, los jueces que Javier Milei nombró por decreto en la Corte Suprema. La votación se resolvió con una mayoría abrumadora en ambos casos. A Lijo lo rechazaron 44 senadores y a García Mansilla 51. Ambos necesitaban dos tercios del Senado, es decir, 48 votos a favor sobre 72. Casi consiguieron lo mismo, pero al revés. La derrota inédita que sufrió la Casa Rosada y Santiago Caputo en especial se reflejó en el tono de pataleo del comunicado que publicó la Oficina de Prensa de Presidencia dos minutos después de la votación. Fue una derrota anunciada que el asesor presidencial no supo anticipar, aunque este lunes el presidente del bloque radical, Eduardo Vischi, corrió a la Casa Rosada para pedirle que retire los pliegos y evitarle así un papelón histórico a Milei. "Por primera vez en la historia, el Senado de la Nación ha rechazado pliegos propuestos por un Presidente, por motivos meramente políticos y no por cuestiones de idoneidad, lo que evidencia una vez más que la Cámara Alta es el refugio de la casta política en el Congreso de la Nación. Convertido en una máquina de impedir, el Senado no actúa en favor del pueblo, sino que tiene como único fin obstruir el futuro de la Nación Argentina", dice el comunicado de la Presidencia, todavía grogui por la paliza sufrida. El cachetazo fue rotundo. Ningún macrista apoyó a Lijo y ningún peronista votó a García Mansilla. La derrota de la Casa Rosada quedó clara cuando Macri ordenó a sus senadores acompañar a los peronistas en el quórum, como anticipó LPO. La pelea siempre fue por juntar los 37 del quórum, si se abría la sesión bastaban 25 votos para voltear los pliegos. Por eso, este miércoles feriado 2 de abril, Santiago Caputo obligó al presidente de YPF, Horacio Marin, a prometer una inversión de 335 mil millones en Santa Cruz para que el gobernador Vidal levante sus dos senadores. La desmesura y brutalidad del gasto ya olía a desesperación. Pero no alcanzó. El entendimiento tácito o conversado entre Cristina y Macri le causaron a Milei la derrota político-institucional más humillante de su mandato. Es que la decisión de nombrar dos jueces por decreto dejó en claro a los senadores que el Presidente estaba dispuesto a correr la línea del juego republicano y había llegado el momento de marcarle un límite. La paliza que sufrió el oficialismo fue resultado de un año de negociaciones fallidas, encabezadas por Santiago Caputo. Con la sesión lanzada, el asesor presidencial ensayó dos fallidas jugadas desesperadas. Primero intentó que el presidente provisional del Senado, Germán Abdala, suspendiera la sesión por decreto. La vicepresidenta Victoria Villarruel le desarmó la maniobra y de paso se cobró viejas cuentas con el joven asesor. Luego intentó que el jefe de bloque libertario, Ezequiel Atauche, asustara a los peronistas con la propuesta de incluir en la sesión el proyecto de Ficha Limpia. "No tenemos miedo porque somos peronistas", lo cruzó la mendocina Anabel Fernández Sagasti. Ahogados esos últimos reflejos libertarios, los senadores se sumieron en un debate que terminó poniendo sobre la mesa el avance del Poder Ejecutivo sobre una facultad del Senado, con la designación de los jueces por decreto. "Hoy lo que estamos discutiendo es la constitucionalidad del decreto del presidente Milei, ya no estamos discutiendo las cualidades de dos pliegos", explicó Fernández Sagasti y advirtió: "lo que estamos discutiendo es un asalto del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes". El radical Martín Lousteau sumó: "Si se convalida este mecanismo, ya no vamos a tener más jueces, lo que vamos a tener es vacantes cubiertas por empleados del Poder Ejecutivo". Al inicio del debate, Álvarez Rivero reprochó a sus colegas del PRO por dar quórum. "Me pregunto para qué algunos del PRO les dieron el quórum. No lo entiendo. Jamás voy a ser funcional al kirchnerismo", sostuvo la cordobesa, anclada en un discurso que el gobierno de Milei supo aprovechar hasta esta sesión. Fue una apelación tardía, para ese momento, oficialistas y aliados reconocían que se venía un alud de votos en contra de los jueces de Milei. Entre los 27 senadores que respaldaron a Lijo, se anotaron solo cinco libertarios, porque el jujeño Juan Carlos Pagotto, hombre de los Menem, se abstuvo. Si apoyaron al juez los misioneros Carlos Arce y Sonia Rojas Decut, los santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, los radicales Eduardo Galaretto, Mercedes Valenzuela y Víctor Zimmermann, los aliados Beatriz Ávila, Lucila Crexell, Carlos Espínola, Juan Carlos Romero y Mónica Silva. También se contaron allí 10 integrantes de la bancada de UP, en medio de una tensión entre el kirchnerismo y los gobernadores. A favor del juez federal, se pronunciaron el catamarqueño Guillermo Andrada, el sanjuanino Sergio Uñac, los tucumanos Juan Manzur y Sandra Mendoza, el riojano Fernando Rejal, los santiagueños José Neder, Gerardo Montenegro y Claudia Ledesema Abdala, la jujeña Carolina Moisés y la formoseña María Teresa González, instruida por Insfran para compensar el rechazo de Mayans. No alcanzó. El pelotón de los 51 senadores que aplastó el pliego de García Mansilla se compuso con los 34 peronistas, 10 radicales, los macristas Alfredo De Angeli, Martín Goerling, María Victoria Huala y Guadalupe Tagliaferri, los aliados Mónica Silva y Alejandra Vigo y el formoseño Francisco Paoltroni.
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