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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/04/2025 02:32
Cerca del 60 por ciento de quienes padecen una enfermedad tiroidea no tienen diagnóstico por la falta de síntomas evidentes en etapas iniciales (Imagen Ilustrativa Infobae) La tiroides es una pequeña glándula -no pesa más de 30 gramos- con forma de mariposa que se ubica en la base del cuello. Su trabajo es formar las hormonas tiroideas, volcarlas al torrente sanguíneo y entregarlas a todos los tejidos del cuerpo. “Las hormonas tiroideas ayudan al cuerpo a utilizar energía, mantener la temperatura corporal y a que el cerebro, el corazón, los músculos y otros órganos funcionen normalmente”, explicó la Asociación Americana de Tiroides. Por eso se la llama “centro de control del cuerpo”, por las múltiples funciones que lleva a cabo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que alrededor de 750 millones de personas en el mundo padecen alguna enfermedad tiroidea y, de esta cifra, aproximadamente el 60% desconoce su diagnóstico. Esto se debe a que los síntomas pueden desarrollarse de forma lenta y no ser lo suficientemente notorios como para alertar a la persona hasta que la afección se vuelve más severa. En Argentina, más de dos millones de personas enfrentan problemas tiroideos, aunque se estima que más de la mitad de este total no han recibido diagnóstico ni tratamiento. Este trastorno, particularmente el hipotiroidismo, afecta a muchas personas, en especial a las mujeres, y se estima que alrededor del 50% de las mayores de 50 años experimentarán alguna alteración en esta función, una condición que ocurre cuando la glándula produce menos hormonas de las necesarias. Más de dos millones de personas en Argentina presentan alteraciones tiroideas, la mayoría sin diagnóstico ni tratamiento adecuado (Imagen Ilustrativa Infobae) “Para entender la crucial tarea que realiza la tiroides, es necesario ir hacia el eje que forman el hipotálamo y la hipófisis o pituitaria, que juntos regulan el sistema endocrino y el sistema nervioso central. La pituitaria, también llamada glándula maestra, monitorea los niveles de un enorme abanico de hormonas en sangre. Entre estos, los de las hormonas triyodotironina (T3) y tiroxina (T4), que fabrica la glándula tiroides y se envían al torrente sanguíneo para alimentar las células del cuerpo”, sostuvo la doctora María Delia Pelletier, (MN 9811), especialista en Bioquímica Endocrinológica del área Sueros en Labmedicina. La cantidad de hormonas producidas por la glándula tiroides está regulada por la TSH, una sustancia que secreta la hipófisis. Esta hormona ajusta su producción según los niveles de T4 en el cuerpo, de modo que, si estos niveles son bajos, la hipófisis produce más TSH para estimular la tiroides y lograr que se genere la cantidad adecuada de T4 y T3. Es decir, que la TSH actúa como una “llave” que le indica a la tiroides cuánta hormona debe producir. Si hay poca, la “llave” se activa más para que la tiroides haga más. ¿La tiroides necesita yodo para funcionar? El yodo es un elemento necesario para la producción de hormona tiroidea. El cuerpo no produce yodo, por lo que es un componente esencial de la dieta, explicó la Asociación Americana de Tiroides. “Si usted no tiene suficiente yodo en su cuerpo, no podrá producir suficiente hormona tiroidea”, agregó la entidad. Este elemento químico esencial para la salud humana se encuentra en el agua de mar, ciertas rocas y sedimentos, y también en los alimentos. En la Puna Argentina, la falta de yodo provocaba hipotiroidismo infantil, una situación que cambió con la ley de sal yodada de 1964 (Imagen Ilustrativa Infobae) Cuando no se incorpora yodo en la alimentación, la glándula tiroides no puede funcionar correctamente. El hipotiroidismo en recién nacidos, que puede derivar en cretinismo —una condición asociada con retraso físico y mental—, solía ser una realidad frecuente en el norte argentino. Esta situación respondía a la falta de yodo especialmente en regiones de alta montaña como la Puna Argentina, o a una ingesta insuficiente a través de los alimentos. Para enfrentar este problema, en 1964 se promulgó la ley Oñativia, que ordenó la incorporación de yodo a la sal de mesa como medida preventiva. Sin embargo, hoy en muchas otras partes del mundo no tienen suficiente yodo disponible en su dieta y su deficiencia continúa siendo un importante problema de salud pública globalmente, dijo la Asociación Americana de Tiroides. “Aproximadamente el 40% de la población mundial continúa estando con riesgo de insuficiencia de yodo”, señaló. Las funciones de la glándula tiroides Según la Asociación Americana de Tiroides, los problemas de esta glándula afectan todos los aspectos del metabolismo y, por ende, pueden incidir en una variedad de funciones corporales esenciales. Interviene en la vida de todas las personas, pero cualquiera de sus alteraciones impacta más en las mujeres, las cuales se expresan, generalmente, ligadas a su ciclo reproductivo. Las mujeres mayores de 50 años son las más afectadas por el hipotiroidismo, un trastorno frecuente que altera la producción hormonal- (Imagen Ilustrativa Infobae) “La tiroides, por ejemplo, regula el ciclo menstrual y según la cantidad de hormonas tiroideas, los períodos pueden ser muy escasos, prolongados o irregulares. La enfermedad de la tiroides también puede causar amenorrea (falta de menstruación). Y en algunos casos puede afectar también los ovarios y causar el cese del período menstrual antes de los 40 años (menopausia prematura). Además, afecta también la ovulación y crea dificultades para lograr el embarazo. Por eso, se recomienda que toda mujer con problemas de fertilidad o que esté embarazada requiera un chequeo tiroideo para evaluar si la glándula trabaja de forma apropiada”, agregó la doctora Pelletier. Los trastornos de la glándula tiroides sin diagnóstico ni tratamiento pueden generar complicaciones durante el embarazo, tanto para la madre como para el bebé. Según datos clínicos, hasta un 8% de las mujeres desarrollan tiroiditis posparto, una inflamación de la glándula que a menudo se confunde con depresión posparto debido a síntomas similares: alteraciones del estado de ánimo, fatiga, insomnio, intolerancia al calor o al frío y taquicardia. Este cuadro es más frecuente en mujeres con diabetes tipo 1. El riesgo de padecer enfermedades tiroideas también aumenta tras la menopausia, etapa en la que cesan los ciclos menstruales. En ese momento, los síntomas característicos del hipotiroidismo —como el cansancio o los cambios en la temperatura corporal— pueden confundirse con los signos propios del climaterio, lo que puede dificultar su detección. Hasta el 8 por ciento de las mujeres pueden desarrollar tiroiditis posparto, un cuadro que suele confundirse con depresión por sus síntomas (Imagen Ilustrativa Infobae) El estrés crónico puede jugar un rol clave en el desarrollo de disfunciones tiroideas, ya que actúa como un desencadenante de respuestas autoinmunes que alteran el funcionamiento normal de la glándula, facilitando la aparición tanto del hipotiroidismo como del hipertiroidismo. Qué es el hipotiroidismo De acuerdo a la Oficina para la Salud de la Mujer de Estados Unidos (OASH), las afecciones de la tiroides hacen que produzca demasiada o muy poca cantidad de la hormona. “Dependiendo de la cantidad de hormonas que produzca la tiroides, ya sea mucha o poca, te puedes sentir activa o cansada o puedes subir o bajar de peso”, detalló. El hipotiroidismo, también conocido como tiroides hipoactiva, ocurre cuando la glándula no elabora suficiente cantidad de hormonas. La causa más común es la Enfermedad de Hashimoto, que se presenta cuando el sistema inmune ataca equivocadamente a la tiroides y la daña. Esta condición afecta a cerca del 10% de la población general y el 80% de los casos se concentra en mujeres después de la menopausia. El hipotiroidismo ralentiza el metabolismo y provoca síntomas como frío, fatiga, aumento de peso, estreñimiento y voz ronca, entre otros (Imagen Ilustrativa Infobae) El metabolismo se lentifica, y se expresa a través de diversos síntomas, según la OASH: Sensación de frío cuando otras personas en verdad no lo sienten Estreñimiento Debilidad muscular Aumento de peso a pesar de ingerir la misma cantidad de alimentos que acostumbras Dolor articular o muscular Sentimiento de tristeza o depresión El hipertiroidismo acelera el metabolismo y genera pérdida de peso, taquicardia, nerviosismo, temblores, diarrea y cambios menstruales (Imagen ilustrativa Infobae) Sensación de agotamiento Piel pálida y seca Cabello fino y seco Ritmo cardíaco lento Disminución en la sudoración Hinchazón en el rostro Voz ronca Sangrado menstrual más intenso de lo normal También puede ocasionar aumento del colesterol y del riesgo de enfermedades cardíacas y cierto incremento del peso. El diagnóstico de enfermedades de la tiroides se realiza con análisis de sangre que miden los niveles de TSH, T3 y T4 para evaluar el funcionamiento hormonal (Imagen Ilustrativa Infobae) “Existen además formas especiales de hipotiroidismo, como el hipotiroidismo subclínico. En estos casos la T3 y T4 están normales pero la TSH elevada (es decir, existe la orden de producir más hormonas tiroideas) y algunos especialistas recomiendan tratamiento medicamentoso mientras que otros prefieren una vigilancia activa”, detalló la OASH. Qué es el hipertiroidismo Se trata de la condición exactamente opuesta al hipotiroidismo. Ocurre cuando la elaboración de hormonas tiroideas excede las que el organismo necesita. La causa más común es la enfermedad de Graves, también autoinmune. A medida que pasa el tiempo, el metabolismo acelerado puede provocar síntomas como los siguientes, según la OASH: Pérdida de peso , sin modificar la ingesta o inclusive comiendo más de lo que acostumbras (la mayoría baja de peso, pero no todos) Aumento en la ingesta de alimentos El hipertiroidismo puede causar nerviosismo, ansiedad y dificultades para conciliar el sueño (Imagen ilustrativa Infobae) Latidos rápidos o irregulares o taquicardia Nervios o ansiedad Sensación de irascibilidad Dificultades para conciliar el sueño Temblores en las manos y los dedos Aumento en la sudoración Sensación de calor cuando otras personas en verdad no lo sienten Debilidad muscular Diarrea o más deposiciones de lo común Menos períodos menstruales y más leves de lo común Cambios en los ojos que puede incluir ojos abultados, rojizos o irritados El estrés crónico puede activar respuestas autoinmunes y desencadenar hipotiroidismo o hipertiroidismo al alterar la función tiroidea (Freepik) Tanto en el hipo como en el hipertiroidismo, la glándula tiroidea puede crecer y aumentar su tamaño. En el caso del hipotiroidismo autoinmune, como ocurre en la enfermedad de Hashimoto, la reducción en los niveles de T3 y T4 impulsan a la hipófisis a aumentar la secreción de TSH para estimular la tiroides. Este proceso también produce un agrandamiento de la glándula, que puede derivar en bocio, cuya expresión más frecuente son los nódulos, que pueden presentarse en forma de uno solo o varios, y causar que la tiroides aumente visiblemente de tamaño. Pero también su contrapartida, la enfermedad de Graves, puede ser causa del aumento de volumen de la glándula tiroides. En este caso, a pesar de que la hipófisis detecta un exceso de hormonas tiroideas e intenta reducir la producción de TSH, la glándula tiroides continúa funcionando sin freno. Esta sobreproducción genera un aumento de volumen en la glándula y da lugar al bocio, caracterizado por la presencia de nódulos. Los nódulos tiroideos, que aparecen en casos de hipotiroidismo y hipertiroidismo, afectan con mayor frecuencia a mujeres, en una proporción de cuatro a uno respecto de los hombres. Aunque muchas veces no generan síntomas evidentes, pueden reducirse mediante medicación y una “espera vigilante” que incluye chequeos periódicos y ecografía y en casos severos –por ejemplo, si afecta la deglución- o de riesgo oncológico, también se recurre a la cirugía. Tratamiento y estilo de vida Los anticonceptivos pueden interactuar en forma negativa con la hormona tiroidea, al igual que algunos fármacos indicados para osteoporosis (Imagen Ilustrativa Infobae) El tratamiento del hipotiroidismo y del hipertiroidismo incluye la administración de hormonas que modulan la actividad de la glándula tiroides, ya sea para estimularla o para reducir su funcionamiento. Estas terapias se basan en el uso de hormonas tiroideas o antitiroideas, según el diagnóstico. El tratamiento se administra en ayunas, al menos una hora antes del desayuno, y se debe evitar la ingesta de calcio o hierro inmediatamente después para mejorar su absorción. La alimentación juega un papel importante en el manejo del hipotiroidismo, y es recomendable evitar alimentos ricos en gluten o con alto contenido de goitrógenos o bociógenos, que tienen la capacidad de bloquear el yodo que llega a la tiroides. Los bociógenos se encuentran en determinados alimentos, como la soja en cualquiera de sus presentaciones (queso, mijo, brotes, entre otros) el repollo, las coles de Bruselas, el brócoli, la coliflor, la espinaca, los duraznos, el maní y la yuca. Los bociógenos se encuentran en el brócoli, la coliflor, la espinaca, los duraznos, el maní y la yuca, etc. (Imagen Ilustrativa Infobae) Además, para evitar problemas con la absorción, se recomienda ingerir recién varias horas antes o después de consumir la medicación tiroidea alimentos como nueces, harina de soja, suplementos de calcio o antiácidos que contengan aluminio y magnesio. Algunos medicamentos para las úlceras y ciertos fármacos que reducen el colesterol pueden interferir con el reemplazo de la hormona tiroidea. Los anticonceptivos también pueden interactuar en forma negativa con la hormona tiroidea, al igual que algunos fármacos indicados para osteoporosis, que es frecuente después de la menopausia. Por eso es necesario informar al médico acerca de toda la medicación que se consume, para evitar estas interferencias entre fármacos. “Si bien la mayoría de los nódulos tiroideos no son cancerígenos, existe la posibilidad de que se tornen malignos. El cáncer de tiroides es más común en mujeres de 25 a 65 años, especialmente en aquellas con antecedentes del mismo tumor en la familia, que se hayan sometido a terapias oncológicas de radiación durante la niñez y que hayan tenido o tengan bocio. El cáncer de tiroides es uno de los tumores endocrinos más frecuentes, pero su tasa de supervivencia es alta. En estudios de imágenes, algunos radiólogos ofrecen protección para el cuello, y aunque su beneficio no es concluyente, puede considerarse en pacientes jóvenes o con antecedentes familiares”, indicó la especialista. Un bulto en el cuello, dificultad para respirar o para tragar pueden ser síntomas de cáncer de tiroides. Es importante consultar al médico ante estas señales. (Imagen Ilustrativa Infobae) El cáncer de tiroides puede presentar signos o síntomas a medida que el tumor crece. El Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos recomienda consultar al médico si se presentan alguno de los siguientes síntomas: Un bulto (nódulo) en el cuello. Dificultad para respirar. Dificultad para tragar. Dolor al tragar. Ronquera. Algunos perfumesy cosméticos pueden ser disruptores endocrinos y afectar la tiroides Vale destacar que en la vida cotidiana, muchos productos de uso personal contienen sustancias químicas conocidas como “disruptores endocrinos”, los cuales pueden alterar el funcionamiento de las glándulas endocrinas, afectando procesos vitales. Un ejemplo de esto son ciertos perfumes y maquillajes que contienen a estos “disruptores endocrinos”, los cuales son agentes exógenos capaces de interferir con la función glandular, ejerciendo su acción en diferentes etapas funcionales, desde la síntesis hasta el metabolismo y la unión a los receptores de la hormona producida. Algunas de estas sustancias son ftalatos, parabenos, triclosán o bisfenoles, que pueden afectar el funcionamiento tiroideo. Por eso, una recomendación es optar por productos libres de sustancias químicas y elaborados a partir de ingredientes naturales y, en caso de los perfumes, no ponerlos en el cuello y detrás de las orejas, que si bien son zonas preferidas para perfumarse también están muy cerca de la tiroides.
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