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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 03/04/2025 18:56
El papá de Cata Gorostidi habló de la salud de su hija dentro de la casa de Gran Hermano (Video: América TV) Hace varios meses que la salud de Cata Gorostidi es tema de conversación, su repentina baja de peso llamó la atención de sus seguidores y aquellos que siguen Gran Hermano, el reality en el que se hizo conocida. Si bien ella habló del tema y reveló que padece de anorexia nerviosa, su ingreso al programa de Telefe volvió a traer el tema a la agenda y su papá, el ex futbolista Adrián Gorostidi, envió unos audios a DDM (América TV) hablando de la situación que atraviesa su hija. Según su testimonio, esta recaída no es un episodio aislado ni nuevo, sino parte de una problemática crónica que Cata enfrenta desde hace años. “Justo ahora la hacen entrar en el programa, en un momento que está en una recaída”, expresó con visible preocupación, aludiendo a que el contexto emocional y las exigencias del reality podrían haber contribuido a agravar la situación. Relató que en apenas unos días su hija bajó de peso radicalmente: “Dejó de comer y bajó cinco kilos, diez kilos en diez días, sin problemas, porque tiene un problema de alimentación”, señaló en el audio que le envió al programa de Mariana Fabbiani. Estas primeras conductas, vinculadas a una preocupación creciente por la imagen corporal, fueron interpretadas inicialmente como parte de una presión social generalizada. “La típica de la sociedad en la que vivís y te ves un poco gordito, y en su caso, te ves un poco gordita”, explicó su padre, aludiendo al mandato estético que empuja a muchas adolescentes a modificar su alimentación de forma drástica. Frente a estas señales, la familia consultó al pediatra, quien confirmó que se trataba de una alteración en la conducta alimentaria. Desde entonces, según detalló el padre, el vínculo de Cata con la comida ha estado condicionado por ese diagnóstico, con etapas de estabilidad seguidas de recaídas. En sus redes sociales mostró su cambio físico y no tardaron en mostrar su preocupación Tras las primeras señales durante la adolescencia de Cata la familia recurrió a un especialista pediátrico, quien diagnosticó que se trataba de un cuadro compatible con la anorexia nerviosa. Sin embargo, el padre aclaró que no se trata de la forma más conocida del trastorno, que suele incluir conductas purgativas, sino de una variante donde el síntoma principal es la restricción alimentaria severa: “No vomita, no come y vuelve con la comida”. Ese patrón —dejar de comer directamente, sin acudir al vómito— define un subtipo del trastorno que muchas veces puede pasar desapercibido en los entornos familiares o sociales. Según expresó, la propia Cata reconoció con el tiempo su condición: “Obviamente tenía un problema”, dijo, en referencia a una etapa posterior en la que la joven ya podía verbalizar su padecimiento. A pesar de ser médica de profesión, según relató su padre, la conciencia sobre las consecuencias clínicas de este comportamiento no ha sido suficiente para evitar las recaídas. “Sabés lo que hacés y las consecuencias que puede tener”, comentó con una mezcla de resignación y angustia. El relato del padre del exfutbolista hizo hincapié en la naturaleza cíclica del trastorno alimentario que atraviesa su hija desde hace más de una década. Aunque aseguró que “suele estar bien”, también reconoció que existen momentos en los que recae, y que esas recaídas siguen un patrón repetido: “Cada vez que termina una relación, hace lo mismo, exactamente lo mismo”. Cata Gorostidi respondió a las críticas sobre su cuerpo y explicó el problema de salud que padece (Video: Instagram) Para su entorno, estos ciclos no son nuevos: “Todas acaban igual, todas las bromas y la relación que tienen es la época bonita para ellos porque es bonita y pesa tres kilos mojados”, describió con crudeza su padre, evidenciando cómo el ideal romántico y el ideal estético parecen entrelazarse en el imaginario que sostiene la enfermedad. El padre también mencionó que, tras una recaída, su hija puede recuperarse “en 15 días, en un mes”, aunque esa recuperación parcial no significa una resolución definitiva del problema. “Después de una recaída, lo ideal sería recibir tratamiento de una vez por todas”, reflexionó, aunque también reconoció que “no es tan fácil”, mostrando la complejidad del trastorno y la dificultad de sostener una recuperación prolongada sin un abordaje terapéutico integral. Uno de los aspectos más dolorosos del testimonio del padre de la médica pediatra fue la sensación de impotencia frente al trastorno alimentario de su hija. Aunque reconoció que ella misma ha asumido con el tiempo que tiene un problema, también admitió que, como familia, no pueden intervenir más allá de lo verbal: “Lo único que podés hacer es que se dé cuenta de que tiene que ocuparse”. Esa distancia entre el reconocimiento externo y la acción interna es, según él, lo que genera mayor angustia. Comparó la situación con una conversación imposible: “Cuando están así, podrías hablar durante cinco meses seguidos y no entra ni una bala”. Con esa imagen transmitió la idea de que, durante las recaídas, cualquier intento de diálogo o acompañamiento emocional resulta infructuoso, y que la recuperación solo llega cuando la propia persona toma conciencia y decide actuar.
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