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  • El presunto asesino de su hijastra en Murcia dice que no recuerda el crimen y culpa a la droga

    » Diario Cordoba

    Fecha: 03/04/2025 17:46

    Jesús J. G., alias Suso, el sospechoso de haber asesinado a una niña de 5 años de edad, Nadia, hija adoptiva de su expareja, en una casa de la pedanía murciana de Llano de Brujas, manifestó este jueves en sede judicial que no recuerda qué serie de acontecimientos pasaron el martes para dar lugar al trágico desenlace, indican fuentes cercanas al caso. El individuo, que fue mandado a prisión provisional, comunicada y sin fianza, tras comparecer ante la titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer Nº 2 de Murcia, Fátima Saura, incluso negó haber arrebatado la vida a la pequeña, que murió por sobredosis de una sustancia que aún no ha sido determinada (los resultados toxicológicos se hacen fuera de la Región y pueden tardar semanas y hasta meses). No admitió ser el autor del crimen, aunque, por la cantidad de indicios que hay en su contra, fue enviado al penal de Sangonera. Años de adicciones Suso, además, dijo que de lo sucedido tiene la culpa su adicción a las sustancias estupefacientes. Lleva años siendo toxicómano. Un extremo que ya relató su propia madre, Teresa, la mujer que encontró a la niña cuando agonizaba sobre una cama de uno de los dormitorios del piso en el que se produjo el crimen. Investigan si el sospechoso dio a la menor una veintena de pastillas de un fármaco que tomaba su madre La Policía Nacional puso en marcha un dispositivo especial en el exterior de la Ciudad de la Justicia de Murcia ante la posibilidad de que se movilizasen al lugar familiares de Nadia. Y se movilizaron, pero no pudieron hacer lo que horas antes proclamaban a voz en grito que harían (cogerlo y tomarse la justicia por su mano), porque se encontraron unos juzgados blindados y a un sujeto que llegaba en un furgón de la Benemérita, para pasar directamente al interior del complejo judicial. Minutos después de las nueve de la mañana partía de la Comandancia de la Guardia Civil el furgón que trasladaba a Suso a los juzgados. De ahí, salió con rumbo a un lugar donde ya ha estado dos veces: la cárcel. Lo mandaron a prisión provisional, comunicada y sin fianza como presunto autor de un delito de asesinato de "persona especialmente vulnerable por su edad", apuntaron fuentes judiciales en una nota. También se le imputan los delitos de malos tratos psicológicos y acoso en el ámbito familiar. Testifica la madre Ramona, madre adoptiva de Nadia y expareja de Suso, también testificó este jueves. Lo hizo acompañada en todo momento por la psicóloga de la unidad de atención a víctimas, concreta el TSJ. La mujer contó que el sujeto la había amenazado más de una vez, puesto que no asimilaba, aseguró, que la relación entre ellos se hubiese terminado. Asimismo, acudieron al juzgado los padres del sospechoso (quienes hallaron el cuerpo de la pequeña en su casa de Llano de Brujas) y el hermano de Suso. Tras escuchar el relato de Ramona, Saura dictó una orden de protección respecto a ella. Suso tiene prohibido, como medida cautelar, aproximarse a la mujer, así como comunicarse con ella por medio alguno. Si lo hace, si le escribe desde la cárcel, por ejemplo, supondría supondría saltarse la orden. "Se activan las medidas de asistencia y protección social necesarias, mediante su remisión a la administración competente", concretan desde el juzgado. Ramona se abraza a la foto de Nadia mientras Isabel es consolada por una allegada, el día después del crimen, en la Glorieta de Murcia. / Israel Sánchez Aunque Ramona nunca denunció a Suso, aseguró que la había amenazado más de una vez. Además, este hombre fue condenado por agredir a otras mujeres: hace quince años la primera vez, hace once años la segunda. Su delito, amenazas en el ámbito de la violencia familiar: llegó a ingresar en prisión, dos años, primero, otro año después. "Mi niña" Cuando lo detuvieron Suso fue localizado por una patrulla de la Guardia Civil de Torrevieja que, como el resto de efectivos de la zona, había recibido el aviso de las características del coche en el que había escapado el sospechoso. El automóvil estaba parado en el entorno de la Playa del Acequión. Los agentes se aproximaron, al detectar que era el automóvil que estaban buscando, y en el interior del turismo encontraron al individuo. El cual estaba, detallaron fuentes próximas a la investigación, afectado y llorando. Este jueves, en sede judicial, se mostró confuso, también sollozó y quiso exteriorizar que quería a la pequeña, a la que se refirió como «mi niña». En su cuenta de Facebook, el sujeto tiene numerosas fotografías donde se le ve compartiendo tiempo de ocio con la chiquilla, a la que conocía desde que nació: Ramona y él habrían empezado hace 9 años y Nadia tenía 5 cuando falleció. Los restos mortales de la pequeña Nadia eran llevados al camposanto de La Ñora, en Murcia, tras la misa de este jueves por la tarde en el tanatorio Murcia Centro de la capital murciana. Aunque la familia recibió el cuerpo, aún hay que esperar al resultado de la autopsia (que podría demorarse semanas, al tratarse de un análisis toxicológico en profundidad) para concretar qué sustancias químicas usó el sujeto para cometer el crimen. Intoxicada con fármacos En la vivienda se encontró un blíster vacío de un fármaco perteneciente al grupo de las benzodiazepinas. En la casa faltaban más de 25 pastillas de este medicamento, el cual tomaba la madre del sospechoso. Si le dio esta sustancia (lorazepam) y cuánta dosis es algo que aún no se sabe. Las partes están pendientes de los resultados de la autopsia. Nadia sufrió una intoxicación de una sustancia, pero oficialmente aún no se sabe de cuál. La tableta vacía (que se decomisó en el registro del piso llevado a cabo el día del crimen) lleva a los investigadores a intuir que se trató del citado medicamento. El mismo que dieron a Asunta Basterra, la niña asesinada en 2013 en Galicia por sus propios padres. Preso de apoyo Suso llega al módulo de ingresos, donde pasará un día. Previsiblemente, en los primeros días contará con un preso de apoyo para evitar que se autolesione, indican fuentes penitenciarias. Es lo que prácticamente dicta el protocolo para los reclusos que ingresan: tienen como ‘sombra’ a otro interno de confianza del penal, a fin de que el recién llegado, Jesús en este caso, no realice acción alguna que pueda ser lesiva para su integridad. Esto es, que no se suicide. Aunque la iniciativa de ponerle o no un preso sombra ha de valorarla el médico que lo vea. No solo lo reconocerá un facultativo al aterrizar en la prisión: han de valorarlos los educadores y los trabajadores sociales, que pueden proponer al director del penal la aplicación del artículo 75.2 del Reglamento Penitenciario. Se haría esto para salvaguardar su integridad física: Suso se quedaría en su celda, aislado, sin contacto con sus compañeros reclusos. Comería en su habitáculo y no podrá reunirse en el patio con el resto de presos.

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