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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 03/04/2025 02:33
ESPACIO ÚNICO - VALENTINA PERTEGARINI En un nuevo episodio de Espacio Único, el ciclo de entrevistas de Infobae y Banco Comafi que destaca a mujeres de trayectoria en negocios, industrias y tecnología, Valentina Pertegarini contó cómo se convirtió en la primera mujer en ganar el Campeonato Mundial de Rally Raid en la categoría Challenger T3 en octubre de 2024. Junto a su esposo, Nicolás Cavigliasso, con quien compite desde 2022, también alcanzó la gloria al consagrarse campeones en el Rally Dakar 2025. La incursión de Valentina en el automovilismo comenzó cuando, tras años de relación con Nico, decidió acompañarlo como navegante en las competiciones. Aunque inicialmente se enfrentó a prejuicios por ser mujer en un deporte predominantemente masculino, su dedicación y habilidades la llevaron a destacarse en la disciplina. En diciembre de 2024, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) reconoció su logro histórico, entregándole un premio en una gala en la que estuvieron pilotos de renombre internacional, como Max Verstappen, Lando Norris y Charles Leclerc. El éxito en el Rally Dakar a principios de este año consolidó a la pareja como referente en el rubro. Tras completar las 12 etapas con el mejor tiempo en la prueba Challenger, Valentina y Nicolás se alzaron con el primer lugar. Este triunfo representa el segundo título en el Dakar para Cavigliasso, quien previamente se había consagrado en 2019 en la categoría de cuatriciclos. Además de la pasión de competir sobre ruedas, ambos gestionan en Córdoba una cabaña de vacas y participan en exposiciones, incluida la prestigiosa Feria de La Rural, en Palermo, Buenos Aires. Valentina Pertegarini: "El Dakar te enseña que nunca podés bajar los brazos". (Candela Teicheira) — ¿Cómo nació tu pasión por los fierros? — Me defino como una apasionada por el deporte. Todo lo que hice y lo que hago en mi vida lo hago al máximo. Realmente es una pasión lo que hago ahora, pero no empezó hace mucho. Vengo de una familia muy futbolera, que es de ir a la cancha y mirar partidos los domingos. Yo soy de General Cabrera, en el sur de Córdoba. Mi vida siempre estuvo rodeada de mucho deporte y la verdad que siempre hice de todo: hockey, fútbol, natación y mi pasión por los fierros realmente empieza cuando me pongo de novia con Nico, que es el promotor de mi pasión por los fierros. Él empezó corriendo en cuatriciclo y de un momento para el otro se pasó al Rally Raid, que consta de un equipo un poco más grande. Hice tres Dakar como asistencia y me apasionaba. Yo era la encargada de que todo esté en su lugar y a tiempo, desde las aduanas, los repuestos, que todo esté listo para que el salga, vuelva y pueda largar todos los días perfecto. Después Nico decide cambiarse a UTV (Vehículo Todoterreno Utilitario), en la que necesitas un navegante y yo no digo que no a nada (risas). Soy muy pasional con todo lo que hago. Me animé y desde ahí empieza la historia de estar compitiendo arriba del auto. — Es una historia muy particular porque van creciendo, haciendo upgrade en las categorías, pero también en el amor. ¿Es cierto que te pidió matrimonio después de una carrera? — Sí. En el Dakar 2019 habíamos trabajado mucho los dos. Se nos había puesto en la cabeza que Nico tenía que entrenar a las 7 de la mañana. Agarraba el cuatri y nos íbamos temprano a la pista porque a las 8 teníamos que estar trabajando. Así que yo estaba ahí y le marcaba el tiempo. Nos habíamos preparado mucho y fue una promesa que hizo él: que si ganaba me pedía matrimonio. Yo no sabía nada. Cuando subimos a buscar el trofeo me pide matrimonio arriba del podio y desde ahí el Dakar en una parte de nuestra vida muy presente todo el tiempo. — ¿Cómo armaron su vida en función de esta pasión por el Dakar? Porque ustedes trabajan en el campo y tienen animales premiados en La Rural… — Sí (risas). Nosotros tenemos una cabaña de Angus, nos dedicamos a la ganadería, a competir, traemos animales a Palermo. Es trabajar para poder correr. — ¿Cuánto tiempo les lleva de preparación y competencia el Dakar? — Nos preparamos un año entero. Particularmente el 2024 desde que largó el Dakar hasta hoy, fue un año sin cortes. El Dakar requiere mucha preparación, tanto mental como de programación. Es diagramarlo, pensarlo, que no te falte nada y físicamente nosotros le metemos muchas horas de gimnasio porque es una carrera de resistencia. Vos tenés que resistir, tenés que pasar y ganarle al Dakar. Es la carrera más dura del mundo en todo tipo de obstáculos porque vas a competir contra otras personas, pero el Dakar es una competencia contra vos mismo. Te genera una ambición de poder superarte vos mismo. Vas improvisando todo el tiempo y te querés ir superando. En la última edición nos pasó de ir ganando desde el primer día, entonces eso yo creo que nos jugó un papel mental en la carrera que no habíamos vivido nunca. Siempre te toca vivir algo nuevo y es muy interesante. — ¿Cómo aplicas las enseñanzas de esas competencias a tu vida personal? — Es una vida en 15 días: pasas de las máximas alegrías a las máximas frustraciones. El Dakar te da la enseñanza de que nunca podés bajar los brazos y siempre tenés que mirar para adelante. Yo soy una persona muy positiva. Siempre voy a ver el vaso medio lleno en todos los aspectos, entonces creo que eso es fundamental para correr una carrera como esta y en la vida ayuda mucho también. "El Dakar es una competencia contra vos mismo", advirtió la navegante. (Candela Teicheira) — ¿Cómo es el rol del navegante? — Generalmente en el Rally Mundial son etapas de 20 kilómetros y cuando dan vuelta por el circuito el navegante va anotando lo que te vas a encontrar, entonces el piloto trata de hacer ese circuito que ya conoce en el mejor tiempo posible. Lo nuestro es totalmente diferente, son caminos donde no pasamos nunca antes y donde nuestra ruta se carga 5 minutos antes de iniciar y la tenemos que ir leyendo con adrenalina y velocidad. Tengo que estar tranquila para leer a la perfección lo que Nico se va a ir encontrando. Hay veces que encontrás un hueco de dos metros o piedras enormes. Si yo vengo desfasada o fuera de lugar, podés tener un accidente y romper todo el auto. — ¿Trabajar y compartir les genera presión o conflictos en la vida en pareja? — Tenemos como cualquier pareja, pero cuando subimos al auto lo que generamos es un equipo en el que los dos tenemos tanta ambición por ganar o por ir rápido que no está presente el reproche. Por ejemplo, si yo me pierdo 10 minutos. Son 10 minutos que estoy tratando de hacer lo mejor que puedo y él también para tratar de salir de esa situación rápido. Cuando lo resolvemos a veces me quedo yo más prendida con que nos perdimos y Nico me dice: “Ya está. Soltala porque hay que seguir”. — No hay tiempo para engancharse... — No hay tiempo. Por ahí le digo yo a Nico: “Paciencia” porque viene atrás de la tierra de otro y justo rompe una goma. Ahí no estoy diciéndole: “Te dije que tengas paciencia”. Es cambiar la rueda y salir lo más rápido que se pueda y chau. Hay que olvidarse de lo que pasó porque quedarte mentalmente trabado en eso te genera pérdida de tiempo. No ganas nada con el reproche. Con esa lógica venimos bastante bien para seguir adelante y generar un buen tiempo. — ¿Te gustaría pasar al volante? ¿Te gustaría ser piloto? — Nunca lo pensé y no me imagino para nada. Siempre digo que las indicaciones que yo le doy a Nico que haga no sé si las haría. Me gusta el espacio en el que estoy y siento que lo hago muy bien. Estamos yendo muy rápido y eso nos da grandes logros. — ¿Cuál es tu sueño? — Es raro porque mi sueño era ganar un Dakar (risas). Ya lo pude lograr y es una sensación rarísima porque cuando se cumplen los sueños quedas como en una situación... Nosotros íbamos preparados para ganarlo, pero era muy difícil y no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar. Creo que, obviamente, nuestro sueño en conjunto ahora es salir campeones del mundo, pero mi sueño más grande es formar una familia. Ahora venimos con una racha super positiva en lo que es el deporte y por unos añitos vamos a seguir en esto. Pero sí tengo super claro que quiero ser madre, que quiero tener una familia. "Le cuesta a los hombres vernos en este mundo del automovilismo, pero por suerte hay cada vez más mujeres", celebró Valentina. (Candela Teicheira) — ¿Te sentís un bicho raro en ese mundo tan masculinizado? Teniendo en cuenta de que sos la primera mujer campeona… — Realmente costó al principio. Es un mundo duro para las mujeres y encima yo venía como “la esposa de Nico”, entonces traía doble etiqueta. Nico vivió un poco esa parte él mismo porque le preguntaban: “¿Cómo saliste? Y le decían: “Ah cierto que fuiste con tu mujer”. Nico los miraba y decía: “¡Ganamos hoy!”. Él lo sufrió en esa ocasión, pero las mujeres estábamos más acostumbradas. Me ha pasado de llegar a un grupo que está charlando y que no te miren, que no te integren. Con los dos títulos que tengo, de campeona del mundo y ganadora del Dakar, me han llegado a decir: “¿Y te la aguantás?”. Le cuesta al hombre vernos en este mundo del automovilismo, pero por suerte hay cada vez más mujeres. El año pasado mi categoría la ganó una piloto mujer y este año ganó una navegante mujer. Ya son dos años en los que estamos ganando y no somos muchas, entonces eso me pone muy contenta que se animen porque cada uno tiene que hacer lo que quiere y disfrutar lo que le gusta. — ¿Qué sentís que te hace única? — Creo que me hace única ser cabeza dura, estar todo el tiempo poniéndome metas y objetivos, y pelear a muerte para cumplirlos. Creo que eso me hace única: ir a fondo con todo. — Te hago la pregunta Comafi. ¿Considerás importante la educación financiera para el empoderamiento y la autonomía de las mujeres? — Sí. Creo que la autonomía, la libertad de poder hacer lo que cada una quiera, tanto financieramente como socialmente, no tener un techo o alguien que te esté diciendo qué podes hacer y qué no, lo convierte en esencial para cumplir los sueños, para poder ir por lo que una quiere. Financieramente poder manejarse y decidir qué hacer es muy importante. — ¿Tienen alguna frase de cabecera antes de competir? ¿Un mantra? — Tenemos una cábala que es no barrer. Pero en lo personal tuve que trabajar mucho el amor propio porque hay muchos comentarios o gente que te hace creer que no vas a poder, entonces creo que eso: decir que podemos, que puedo y que lo voy a hacer lo mejor que pueda. Con los resultados a la vista es más fácil, pero hay mucho trabajo detrás de todo eso. Es confiar en uno mismo y en que, con pasión, podemos lograr todo lo que nos proponemos.
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