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  • Imágenes de IA inspiradas en Studio Ghibli: derechos de autor y las críticas de Miyazaki

    Parana » El Once Digital

    Fecha: 02/04/2025 15:30

    El auge de las imágenes generadas por inteligencia artificial ha alcanzado un nuevo nivel con la reciente actualización de OpenAI en ChatGPT, que ahora incluye un generador de imágenes inspirado en el estilo de Studio Ghibli. Esta herramienta ha inundado las redes sociales con representaciones visuales que evocan el característico universo de las películas del estudio japonés. Sin embargo, mientras algunos usuarios celebran esta innovación, surgen críticas y se pone en el centro del debate el derecho de autor, entre otras cuestiones. El mismísimo Hayao Miyazaki, legendario cineasta, cofundador de Studio Ghibli, expresó hace varios años su postura crítica hacia la animación creada por inteligencia artificial. Y en las últimas horas, resurgió un video donde expresa: “Estoy muy disgustado. Si de verdad quieres hacer cosas espeluznantes, adelante. Yo nunca incorporaré esta tecnología en mi trabajo. Para mí esto es un insulto a la vida misma”, expuso el director japonés. Es que la inteligencia artificial (IA) podría quitar el trabajo a los artistas japoneses de animación, pero nada puede reemplazar el talento de Hayao Miyazaki, el alma creativa del Studio Ghibli. “No sería sorprendente que, dentro de dos años, una película [de animación] sea realizada completamente por la IA”, reflexionó Goro Miyazaki, hijo del legenadrio Hayao para quien esta herramienta digital podría algún día “reemplazar” a los creadores. La ola de imágenes virales generadas por el programa de la empresa OpenAI abrió un debate sobre la posible violación de los derechos de autor y el uso de contenidos ajenos para desarrollar estos programas. Para el hijo de Miyazaki, la generación Z [nacidos entre finales de 1990 y principios de 2010], muy familiarizada con las tecnologías digitales, podría rechazar progresivamente el trabajo manual. “Hoy en día, el mundo está lleno de oportunidades para ver cualquier cosa, en cualquier momento y en cualquier lugar”, lo que hace más difícil la idea de vivir del acto físico de dibujar, opinó. El padre de Goro, que creaba dibujando, fundó Studio Ghibli junto con Isao Takahata en 1985, un año después de haber dirigido la película animada postapocalíptica Nausicaä del Valle del Viento. Tras el deceso de Takahata en 2018, Hayao Miyazaki, de 84 años, siguió realizando películas de animación junto al productor Toshio Suzuki, de 76 años. “Si estas dos personas ya no pueden hacer animación o ya no pueden moverse, ¿qué pasará entonces?”, se preguntó Goro Miyazaki al ser interrogado sobre el futuro de Studio Ghibli. “No es como si pudieran ser reemplazados”. A pesar de su edad, Hayao Miyazaki ganó el segundo Óscar de su carrera el año pasado con su película El niño y la garza, que probablemente será su último largometraje. La opinión de dibujantes y creadores Un diario de España recogió el testimonio de dibujantes e ilustradores sobre el uso y avance de la IA. El dibujante español David Rubín expresó que “más allá de la vulneración de los derechos de autor, el uso de la IA está llevando a la banalización de la creatividad. Se está acostumbrando a la gente a no darle valor a la imagen”, señala, “porque de repente hay una cosa que en segundos crea una, mejor o peor. No hay un trabajo, una idea o intención detrás artística o colectiva”. También utiliza el concepto fast food la autora de cómic y gestora cultural Mireia Pérez, que compara a quien genera dibujos con IA como el que “pasa por una experiencia de comida rápida. No tiene en cuenta lo que hay detrás porque no le interesa. Lo usa porque lo tiene a mano”. Nacho Subirats, ilustrador y animador, que trabajó como asistente de dirección en Robot Dreams de Pablo Berger, comenta que ver a “miles de influencers pasando sus fotos al estilo Ghibli” es “solo una muestra más de lo que es la sociedad actual: un engranaje enorme dispuesto a consumir cantidades ingentes de lo que sea para ser el primero, el más guay, el más 'innovador', en el menor tiempo posible”. Iñigo Jiménez, que participó igualmente en la producción de la cinta animada española, considera lo sucedido como “un insulto” a las películas de su infancia que le llevaron a dedicarse a este sector: “Ghibli siempre ha sido un estudio de referencia que se caracteriza sobre todo por el trabajo y esfuerzo que ponen en cada fotograma, trabajados a mano, de forma tradicional, y prestando una atención máxima hasta el más mínimo detalle. Que ahora con un simple comando puedas realizar imitaciones de dicho trabajo tan minucioso, me parece una falta de respeto”. Mireia Pérez lamenta que, independientemente de las implicaciones “estéticas y ecológicas”, se esté “generando una especie de lugar visual común”. Para la artista, estas imágenes, “que son como raras y al mismo tiempo realistas, está generando sus propios códigos estéticos”. Algo que afecta directamente a sus trabajos: “No queremos parecernos a la IA. Aunque algunos lo están aprovechando y usando como herramienta, están consiguiendo que su propio estilo se diluya”. Una herramienta que describe como “fagocitadora de creatividad”. “Parece que hoy en día todo se basa en producir lo máximo en el mínimo tiempo posible, dejando de lado todo lo demás, para sacar todo el beneficio posible”, rechaza el ilustrador Iñigo Jiménez. Nacho Subirats expone su propio ejemplo para enmarcarse en la misma tesis: “Yo personalmente estoy lleno de imperfecciones, como lo que dibujo, y cada una de estas pequeñas imperfecciones son lo que creo que dan razón de ser al arte y a quienes somos como artistas. A mí no me interesa ver cómo alguien (o una máquina) copia perfectamente el estilo de otro artista”, valora. Por el contrario, opta por interesarse por “su interpretación, cómo es el mundo a través de sus ojos y lo que ha aprendido (o no) a lo largo de su vida”. La ilustradora Medusa Dollmaker ha sido otra de las voces críticas con lo sucedido, a lo que se ha referido como “triturar” el trabajo de Ghibli: “Hacerlo para vomitar memes es una traición precisamente a lo que representa el estudio y el que siempre ha sido su mensaje: valorar los recursos, la naturaleza, las pequeñas cosas y las actividades creativas”. La artista afirma que quienes han usado los filmes de la institución liderada por Miyazaki “para esta mierda no ha entendido su mensaje y les importa un pito. Solo quiere medrar para normalizar la IA, de forma que puedan monetizar un producto que nadie ha pedido. De tratar de generar una necesidad que ya estaba cubierta y solo está consiguiendo llenar internet de ruido vacío”. “La gente lo ve como un juguete, una oportunidad incluso para quien de repente se cree artista”, critica David Rubín, que incide en recordar que, al hacerlo, “se eliminan las preguntas que se hacen a la hora de crear”. “No nos estamos dando cuenta de lo que se pierde. Lo que nos hace humanos es nuestra capacidad de crear y emocionar”, recuerda, además de advertir sobre las implicaciones económicas: “La IA es el sueño húmedo del turbocapitalismo. Un robot que no se queja, que puede estar trabajando 24 horas los siete días de la semana”. Aun así, recuerda que, pese a la falsa apariencia, “tampoco sale barato, a nadie. Cada imagen consume litros de agua y electricidad. Es un ataque tremendo a la ecología y a los recursos para hacer cosas que no valen nada”. “Se está denigrando la profesión de una manera muy alegre, con una, no me gusta llamar herramienta, que usa el trabajo de autores profesionales, y encima el resultado es una horterada”, critica Mieria Pérez.

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