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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 02/04/2025 02:34
Dalma Maradona (Candela Teicheira) Sus padres, Diego Maradona y Claudia Villafañe, la esperaban con ansias. Se suponía que ella, Dalma, sería la primogénita del astro del fútbol. Con todo lo que eso implicaba. Pero el 2 de abril de 1987, cuando nació en la Clínica del Sol de Buenos Aires, ya había otro hijo del Diez en el mundo. Más precisamente, en Nápoli, Italia, donde el jugador se desempeñaba con estrella del club local. Se trataba de Diego Jr., hijo de Cristiana Sinagra, quien había llegado al mundo seis meses antes, el 20 de septiembre de 1986. Dicen que Claudia se enteró por televisión de que su pareja había tenido un hijo con aquella italiana, a quien conocía porque solía ir a vender ropa a su casa. Y que, como era de esperar, entró en shock. Sin embargo, Diego le juró que ese niño no era suyo. Y mantuvo el mismo discurso frente a todos los medios de comunicación que intentaron indagar al respecto. Es más, hay quienes aseguran que, hasta a sus amigos más íntimos, les aseguraba que el italiano podría ser un Maradona, pero que no era su descendiente, dando a entender que en realidad habría sido concebido por su hermano Hugo. Así logró que Villafañe continuara a su lado. Y, el 16 de mayo de 1989, la pareja fue bendecida con la llegada de Gianinna, quien desde el primer momento se convirtió en la mayor aliada de su hermana. Dalma transcurrió los primeros años de su infancia convencida de que tenía una familia ideal. Y, a los ojos del mundo, así era. Sin embargo, después de que el Diez se negara a practicarse el análisis de ADN en tres oportunidades, en 1992 la jueza italiana María Lidia de Luca dio por confirmada su paternidad en relación al juicio de filiación del hijo de Sinagra. Y no solo autorizó al niño a llevar el apellido de su progenitor, sino que también dispuso una mensualidad de 4.000 dólares a favor del menor. Dalma junto a su mamá, Claudia, su papá, Diego, y su hermana Gianinna Durante años, Diego Jr. intentó lograr el reconocimiento y el cariño de su padre, más allá de lo legal. Pero solo recibió desprecios por parte del ídolo. Cuenta la leyenda que, en realidad, el futbolista no quería defraudar a Claudia, con quien se había casado legalmente el 7 de noviembre de 1989. Así que se mantuvo en su postura durante años. Y así, ni Dalma ni Gianinna tuvieron vínculo con el italiano. Es que ambas creían en la palabra de su padre, que les aseguraba que ellas dos eran y seguirían siendo sus únicas hijas. Lo cierto es que, el 4 de abril de 1996, nació Jana como fruto de una relación extramatrimonial de Maradona con Valeria Sabalain. El astro había conocido a su madre en el boliche El Cielo y mantuvo con ella un romance de apenas tres meses. Cuando quería verla, le pedía a una persona de su entorno de entonces que la contactara telefónicamente, para luego encontrarse en un departamento prestado. Pero ella no tenía manera de comunicarse con él más allá de este intermediario. Y, cuando se enteró de que estaba embarazada y quiso informárselo, no obtuvo más que silencio del otro lado. Al igual que en el caso de Diego Jr., fue la Justicia, en este caso la argentina, la que luego de que Maradona se negara a realizarse el examen genético, en 1999 dictaminó que la niña era hija del jugador. Y, de igual forma, le dio su apellido y dispuso una cuota alimentaria, que Claudia se encargó de depositar cada mes en la cuenta de Sabalain. Sin embargo, la mujer no quiso exponer a su hija a los desaires que había sufrido su hermano italiano. Así que la mantuvo alejada de los medios. Y ni Dalma ni Gianinna le conocieron la cara durante años. Dalma junto a Diego Jr., Jana, Gianinna y Dieguito Fernando en un homenaje a Maradona (AFP) Finalmente, en el año 2003, Villafañe presentó la demanda de divorcio contra Maradona alegando abandono de hogar desde el año 1998. Y, en 2005, Diego empezó una relación con Verónica Ojeda, con quien Dalma nunca tuvo afinidad. De este vínculo nació Dieguito Fernando, quien llegó al mundo el 13 de febrero de 2013. Pero, aunque en este caso no cabía ninguna duda de la paternidad del astro, la realidad es que en ese momento él había decidido dar por terminada su pareja con la profesora de educación física para comenzar un romance con Rocío Oliva. Y no solo tardó varios meses en conocer al niño, sino que le llevó mucho tiempo más comenzar a vincularse con él. Así las cosas, Dalma no pudo generar ningún lazo afectivo con sus hermanos, a excepción de Gianinna quien siempre fue como su otra mitad. Y defendió a capa y espada la versión que le había dado su papá y que decía que ni Diego Jr. ni Jana era sus hijos y que Dieguito Fernando no había sido concebido por un proyecto en común. Sin embargo, cuando Maradona se enteró de que Claudia llevaba una década saliendo con Jorge Taiana, algo que le habían negado en varias oportunidades, su relación con ella se fracturó. Y decidió que ya podía romper su promesa de no reconocer a otros descendientes más allá de las hijas que había tenido con ella. Fue en 2015 cuando, ya siendo mayor de edad, Jana decidió buscar a Diego en un gimnasio. Y él, apenas la vio, la estrechó en un abrazo. Desde entonces, padre e hija se volvieron inseparables. El reconocimiento público de Diego Jr., en tanto, llegó en 2016. Y con Dieguito Fernando logró, después de muchas idas y vueltas, entablar una relación amorosa hasta el final de sus días. Sin embargo, para Dalma no fue nada fácil enfrentar la realidad de que había vivido en una mentira. Y nunca pudo entablar con ellos un vínculo fraternal, simplemente, porque no los conocía. De hecho, fue recién después de la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, que por razones de fuerza mayor tuvo que unirse a ellos. Como si, quizá desde otro plano, el astro hubiera hecho un último intento por reparar los errores que había cometido con sus hijos.
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