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Parana » ER 24
Fecha: 27/02/2025 21:10
El Gobierno de Javier Milei clasificó como “idiotas”, “imbéciles” y “débiles mentales” a personas con discapacidad La controversia se originó a raíz de una resolución en la que se definen las revisiones y repartos de las pensiones no contributivas a personas con invalidez. A través de la Resolución 187/2025, la Agencia Nacional de Discapacidad definió las revisiones y repartos de las pensiones no contributivas a personas con discapacidad. Para ello, el Gobierno habilitó el uso de términos descalificativos y aberrantes que se dejaron de utilizar décadas atrás. Para entregar las asignaciones, la administración libertaria catalogó a las personas con discapacidad como «imbécil», «idiota» o «débil mental» según su coeficiente intelectual. La clasificación es arcaica y, además de peyorativa ya no tiene aval en el mundo científico. Sin embargo, en el anexo de la resolución gubernamental, hay un subtítulo llamado “retardados mentales”, en el cual el organismo a cargo de Diego Spagnuolo cataloga a las personas con discapacidad con expresiones discriminadoras. La repudiable clasificación En el anexo de dicho documento, dentro del subtítulo “retardados mentales”, el organismo a cargo de Diego Spagnuolo cataloga a las personas con discapacidad como “imbécil”, “idiota” o “débil mental” en base a su coeficiente intelectual. Según el documento, se establece la siguiente clasificación: 0-30 (idiota). No atraviesa la etapa glósica, no lee ni escribe, no conoce el dinero, no controla esfínteres, no atiende sus necesidades básicas, no puede subsistir solo. 30-50 (imbécil). No lee ni escribe, atiende sus necesidades elementales, puede realizar tareas rudimentarias. 50-60 (débil mental profundo). Solo firma, tiene vocabulario simple, no maneja el dinero, puede realizar tareas rudimentarias. 60-70 (débil mental moderado). Lee, escribe, realiza operaciones simples, conoce el dinero, puede realizar trabajos de escasa exigencia intelectual. 70-90 (débil mental leve). Cursó primaria y a veces secundaria, puede realizar tareas de mayor envergadura. Fronterizos los que tienen CI cercan al normal. Fuerte repudio El uso de estos términos ha generado un fuerte repudio desde diversos sectores de la sociedad. Eduardo Quiroga, abogado del programa Derechos de las Personas con Discapacidad, señaló a La Nación que estas expresiones “refuerzan la discriminación” que históricamente han sufrido las personas con discapacidad. Además, remarcó que son términos obsoletos y peyorativos que implican una violación directa a la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Gabriela Troiano, presidenta de la Red por los Derechos de las Personas con Discapacidad (REDI), calificó el uso de estos términos como “un acto de violencia institucional sin precedentes”. Asimismo, deslizó que se trata de un acto discriminatorio que “muestra un profundo desconocimiento de las personas con discapacidad” y de la normativa vigente en Argentina sobre cómo referirse a ellas.
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