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La Paz » Politica con vos
Fecha: 27/02/2025 18:46
El criptogate desafió la ficción del «triángulo de hierro». Caputo fue ratificado, pero la crisis demostró que los únicos «imprescindibles» son los hermanos Milei. Por Lucía Aisicoff La estafa de la criptomoneda $LIBRA, que desató la crisis más profunda desde la asunción de Javier Milei, golpeó con dureza al corazón del poder. Esta vez no hubo chivos expiatorios ni funcionarios que eyectar, el escándalo expuso errores cometidos por los integrantes del «triángulo de hierro» y por eso perjudicó al presidente, a su hermana Karina y al asesor Santiago Caputo. La noche en que Milei se impuso en el balotaje contra Sergio Massa dedicó sus agradecimientos a dos personas: Karina, su sostén emocional, y Caputo, a quien caracterizó como «el verdadero arquitecto» del triunfo libertario. Desde ese momento y sobre todo a partir del primer año de gestión, comenzó a forjarse el mito del «triángulo de hierro», el núcleo duro del poder conformado por los únicos dirigentes que supuestamente eran considerados «imprescindibles». El criptogate dilapidó esa fantasía, ya que aquel triángulo tomó la forma de un isósceles. Lo que quedó de manifiesto fue que el poder de Caputo está muy por debajo del que ostentan los Milei. El asesor demostró que será, si las circunstancias lo ameritan, un «fusible» al que podrían eyectar del Gobierno para preservar al presidente y a Karina. Los Milei y Caputo fueron protagonistas, en mayor o menor medida, de la crisis de los últimos días. Milei promocionó –o, según sus palabras, «difundió»– la moneda $LIBRA, la memecoin de la empresa KIP Protocol que supuestamente estaba destinada a financiar pymes argentinas y terminó siendo un fraude descomunal. En una segunda instancia, tomó notoriedad Caputo, al filtrarse un tramo no editado de la entrevista que el presidente había grabado con el periodista Jonatan Viale en TN, donde buscaba limpiar su imagen, y terminó con un daño colateral. En tercer lugar, empezaron a crecer las menciones a Karina y su eventual responsabilidad en el hecho. En el oficialismo se encendieron las alarmas cuando el sitio especializado CoinDesk publicó las capturas de una serie de mensajes de texto que habría enviado a mediados de diciembre Hayden Mark Davis (no es su nombre real), la cara visible detrás de la criptomoneda $LIBRA, en los que alardeaba que podía controlar a Milei a través de los distintos pagos que le realizaba a su hermana. Si bien el «empresario» negó la veracidad de esos chats, lo cierto es que ese fue el primero de varios testimonios que instalaron la idea de que hubo pedidos de coimas en el «entorno» presidencial. Entre ellos estuvo Charles Hoskinson, creador de Ethereum y uno de los referentes de mayor peso en el mundo cripto, quien aseguró que allegados a Milei le pidieron dinero para organizarle una reunión con él. Luego se sumó la palabra de Diógenes Casares, un joven CEO experto en finanzas e hijo del empresario Wenceslao Casares, quien afirmó que alguien cercano al presidente recibía sobornos. «Esto NO significa que Milei recibió dinero, sino que alguien cercano a él había recibido dinero para facilitar que Milei promocionara el token», afirmó. La lista la completó el analista británico experto en cripto Nick O’Neill, quien publicó un video en el que dice haber confirmado a través de «altas fuentes» y «con 100% de certidumbre» que hubo coimas a funcionarios libertarios ligadas al impulso de $LIBRA. Si bien las versiones que apuntan contra el «entorno» no mencionan específicamente a la hermana, lo cierto es que Karina Milei ya era señalada como el nexo entre el presidente y algunos de esos «traders». A través de su rol como secretaria general de la Presidencia, fue ella quien autorizó los reiterados ingresos a la Casa Rosada de Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy, los organizadores del encuentro Tech Forum que conectaron a Milei con Hayden Davis y Julian Peh, los extranjeros detrás del lanzamiento de la criptomoneda que terminó en estafa, quienes también tuvieron reuniones privadas con el presidente habilitadas por Karina. Algunos movimientos de los funcionarios del Gobierno en los últimos días demostraron la voluntad de Milei de poner en el centro a Santiago Caputo para preservar a Karina. En lo que supuestamente fue una estrategia acordada con su asesor, funcionarios de primera línea salieron a cruzarlo en público luego de la fallida entrevista con Viale. El vocero Manuel Adorni, la diputada Lilia Lemoine y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, lo acusaron de cometer un error grave y dejaron entrever que puso su renuncia «a disposición» de Milei. Desde la Rosada también dejaron trascender que el presidente estaba «muy enojado» con Caputo, una afirmación que no resistió dos días, ya que el asesor estrella se tomó un avión privado para acompañarlo el último fin de semana en Estados Unidos durante la cumbre de la Conferencia de Acción Conservadora (CPAC). Rumores de reemplazo. El ministro de Defensa, Luis Petri, quedó en un lugar incómodo tras las denuncias de su esposa, Cristina Pérez. Las nuevas víctimas de la «guillotina» El viaje de Caputo a Washington fue la confirmación de que la supuesta bronca de Milei no era real. Pese a eso, dejó de manifiesto la verdadera configuración del poder. Se confirmó que, de ser necesario, la cabeza de Caputo rodará para proteger a los Milei. En paralelo, existen versiones que dan cuenta de que la relación entre el asesor y Karina se habría deteriorado en el último tiempo. Eso explicaría la guardia de Casa Militar que empezó a custodiar la puerta del despacho de Caputo en la Rosada, en un intento de Karina de frenar las charlas en off que el asesor estrella tenía con los periodistas. La hermana dejó en claro quién es la única narradora del relato oficial y, en un ejercicio público de sometimiento, obligó a Caputo a afiliarse a La Libertad Avanza (LLA) el último 6 de febrero, algunos días antes de que estallara el escándalo. El clima en el Gabinete atraviesa días de tensión, mientras proliferan los rumores de que Karina estaría inclinada, una vez más, a usar su «guillotina». Entre los cuestionamientos a Caputo, hubo uno que llamó la atención. Mientras que Adorni realizó una crítica sutil, de manual, en la que cuestionó el «perfeccionismo» del asesor, Francos fue muchísimo más duro al afirmar que «nadie es imprescindible». La frase no pasó desapercibida, ya que hace rato se habla de una embestida de la mesa chica de Milei para desplazar al asesor Lisandro Catalán, mano derecha del jefe de Gabinete. Tendría las horas contadas luego de que la hermana del presidente lo excluyera del grupo de WhatsApp de ministros y de las reuniones de Gabinete, además de mudar su oficina a un edificio cercano a la Rosada, con la excusa de aprovechar todos los inmuebles del Estado. Otros dos funcionarios protagonizaron, en los últimos días, versiones de reemplazo. El ministro de Defensa, Luis Petri, quedó en un lugar incómodo luego de que su esposa, la periodista Cristina Pérez, sostuviera que sus fuentes le indican que «hay un grupo que pide plata a cambio de acercar empresarios al presidente». El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, enfrenta rumores de un alejamiento que arrancaron con la versión de que podría convertirse en el abogado oficial de Milei en la causa por el escándalo cripto. El presidente lo descartó, pero el funcionario seguiría en la cuerda floja. Para ambos ya suenan reemplazantes: el senador cordobés Luis Juez es mencionado en Defensa, mientras que el intendente macrista de Mar del Plata, Guillermo Montenegro –quien pide a viva voz un acuerdo con los libertarios en la provincia de Buenos Aires–, suena para el cargo de Justicia. Con su viaje a Estados Unidos, entre fotos con Donald Trump y Elon Musk, Milei buscó enterrar el escándalo cripto y retomar el control de la agenda. Karina también volvió a los actos de campaña el último domingo, con una jornada de afiliación en el barrio porteño de Villa Urquiza que no salió como esperaba, ya que un grupo de vecinos la recibió con un cacerolazo. La megaestafa cripto generó un golpe sin precedentes en el corazón del poder libertario y aún se desconoce el alcance de sus daños. Lejos de cerrarse, dejó miles de damnificados, avanza la investigación judicial y faltan respuestas políticas.
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