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  • Día Mundial de la Anosmia: cuáles son las causas de la pérdida de olfato

    » Noticiasdel6

    Fecha: 27/02/2025 09:22

    El sentido del olfato desempeña un papel fundamental en la vida cotidiana, permite percibir olores agradables, como el de una comida recién preparada, y alerta sobre situaciones peligrosas, como una fuga de gas o un incendio. Sin embargo, millones de personas en el mundo viven sin esta capacidad sensorial debido a la anosmia, una condición que provoca la pérdida total o parcial del olfato y que, en muchos casos, está subdiagnosticada o minimizada. Cada 27 de febrero se conmemora el Día Mundial de la Anosmia, una jornada dedicada a sensibilizar sobre esta afección y su impacto en la vida de quienes la padecen. A diferencia de otras discapacidades sensoriales, la anosmia no suele recibir la misma atención, aunque puede afectar significativamente el bienestar emocional y la seguridad de las personas. En Argentina, se estima que más de 2 millones de personas podrían vivir con anosmia, de acuerdo con proyecciones basadas en datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Antes de la pandemia, la OMS indicaba que el 5% de la población mundial padecía anosmia y entre el 15% y el 20% presentaba alteraciones en el sentido del olfato. Sin embargo, estas cifras podrían haber aumentado en los últimos años. Cuáles son las causas más frecuentes de la anosmia La anosmia puede tener múltiples causas, que van desde infecciones virales hasta traumatismos en la cabeza, trastornos neurológicos o el uso de ciertos medicamentos. “Entre las principales causas de pérdida de olfato (y gusto) se encuentra la poliposis nasal, una condición caracterizada por el desarrollo de pólipos benignos en el interior de la nariz o en las zonas huecas dentro de los huesos de la cara, también conocidas como senos paranasales”, refirió la doctora Stella Maris Cuevas, médica otorrinolaringóloga y expresidente de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA). Sobre esta condición, la doctora Susana de Barayazarra, presidente de la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC), explicó: “La poliposis nasal consiste en la presencia de pólipos nasales en un cuadro de rinosinusitis crónica. Esta última es sumamente frecuente y, además de la posible pérdida parcial o total del olfato, genera secreciones, congestión y obstrucción nasal, estornudos, dolor y presión facial, manifestaciones que dificultan el sueño y otras actividades diarias.” Según distintos estudios, la intensidad de los síntomas de la rinosinusitis crónica puede compararse con enfermedades debilitantes como la insuficiencia cardíaca, el dolor de espalda crónico y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC). A pesar de su impacto en la calidad de vida, la poliposis nasal sigue siendo una condición subestimada. “La poliposis nasal es un cuadro sumamente subdiagnosticado, tal vez porque el paciente se acostumbra a convivir con sus síntomas y a la mala calidad de vida que este le ocasiona, sin realizar una consulta médica, o porque los pólipos nasales pueden pasar clínicamente inadvertidos si no se realizan estudios específicos”, concluyó la doctora de Barayazarra. El impacto de la anosmia en la calidad de vida y la salud emocional La pérdida del olfato no solo impide disfrutar de los aromas cotidianos, sino que también afecta otros aspectos de la vida diaria, como la alimentación y la seguridad personal. Según la doctora Cuevas, “el olfato brinda el 80% del sabor, por lo que aquellas personas que tienen afectado el olfato muchas veces pierden el disfrute por lo que comen o beben. Esta condición puede ocasionar una ingesta excesiva porque no sienten nada o disminución del apetito y problemas nutricionales”. Además de las dificultades en la alimentación, la anosmia puede provocar aislamiento social y depresión, ya que desconecta a las personas de experiencias sensoriales que forman parte de la vida cotidiana. Incluso, algunos estudios sugieren que la pérdida del olfato afecta la memoria y las emociones debido a su estrecha relación con el sistema límbico, encargado de regular las respuestas emocionales. El aumento de la anosmia tras la pandemia y la falta de estadísticas Uno de los factores que contribuyó al aumento de casos de anosmia en los últimos años fue la pandemia de COVID-19. La pérdida del olfato fue uno de los síntomas más característicos de la infección por SARS-CoV-2 y, aunque en la mayoría de los casos fue transitoria, muchas personas no lograron recuperar completamente esta capacidad sensorial. A pesar de que la anosmia post-COVID puso en evidencia la importancia del olfato, aún no existen estadísticas precisas sobre cuántos pacientes continúan afectados a largo plazo. Para algunos, la pérdida de este sentido fue una experiencia temporal, pero para otros, se convirtió en una condición permanente que afecta su calidad de vida de manera significativa. (Fuente: Infobae)

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