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  • El misterio del hombre de Somerton: lo encontraron muerto en la playa con un mensaje críptico y sin identificación

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 27/02/2025 08:52

    En el tranquilo amanecer de 1948, un hombre sin identidad fue encontrado muerto en Somerton Beach, dejando a Australia con más preguntas que respuestas sobre su enigmática desaparición y los oscuros secretos que pudo haber ocultado La noche del 30 de noviembre de 1948, la brisa cálida del verano australiano acariciaba las orillas de Somerton Beach, un tranquilo destino costero cerca de Adelaide, en el sur de Australia. A esa hora, John Bain Lyons y su esposa caminaban por el paseo marítimo, disfrutando de un atardecer relajante. Según Smithsonian, al acercarse a la zona conocida como Glenelg, su atención fue atraída por una figura aparentemente dormida en la arena, cerca de un muro de contención. A unos 18 metros de distancia, un hombre yacía con las piernas extendidas y los pies cruzados, su brazo derecho levantado y luego caído de nuevo, como si intentara, en vano, encender un cigarro. Su postura era extraña para alguien en la playa, pero nadie pensó mucho más en ello. Al fin y al cabo, parecía simplemente un hombre dormido. Pero al cabo de media hora, otra pareja pasó por el mismo lugar. Ellos también miraron al hombre recostado, cuyos zapatos brillaban con un lustre impecable. Había algo inusual en su presencia allí, en medio de la arena, con un traje perfectamente alineado y sin ninguna señal de incomodidad. Según ABC, de nuevo, pensaron que estaba profundamente dormido, tal vez bajo los efectos del alcohol. “Debe estar muerto al mundo”, dijo el novio entre risas, mientras sus ojos observaban el rostro del desconocido, rodeado por una nube de mosquitos. La muerte inexplicada de un hombre en Somerton Beach continúa siendo uno de los casos más desconcertantes de Australia, con una serie de pistas sin conexión que mantienen vivo el misterio más de 70 años después de su hallazgo Cuando el sol despuntaba el 1 de diciembre, Lyons regresó de su baño matutino en el mar y vio una escena que, al principio, no pudo comprender. El hombre aún yacía en la misma postura, su cabeza apoyada contra la pared de concreto, con los pies cruzados. Pero esta vez, el cuerpo estaba frío. Sin signos visibles de violencia y con una colilla de cigarro parcialmente consumida cerca de su cuello, todo parecía tranquilo, pero el hombre estaba muerto. Según ABC News, cuando las autoridades llegaron, rápidamente se dieron cuenta de que se enfrentaban a un misterio. El cadáver no tenía ningún tipo de identificación ni billetera, ni documentos. Ni siquiera etiquetas en su ropa. Todo estaba limpio, ordenado. La ausencia de huellas, de cualquier rastro que pudiera indicar su identidad, aumentó la extrañeza. El informe forense, realizado por el médico forense John Dwyer, reveló hallazgos aún más inquietantes. Aunque no se encontraron marcas visibles de violencia, los resultados de la autopsia indicaban que la muerte había sido consecuencia de una falla cardíaca. Sin embargo, algo no encajaba. Con teorías que van desde un espía de la Guerra Fría hasta un suicidio, la historia del hombre de Somerton ha desconcertado a investigadores, mientras la falta de pruebas claras continúa alimentando la especulación popular sobre su destino Las observaciones más extrañas se referían a sus órganos, particularmente su hígado, que mostraba una congestión anómala. Y lo más desconcertante: en el estómago se encontraron restos de comida, pero no había trazas de veneno. A pesar de los esfuerzos por identificar alguna toxina, todos los tests resultaron negativos. El hombre encontrado muerto en Somerton Beach parecía ser un enigma viviente: un traje perfectamente alineado, sin identificación, y una serie de detalles extraños que siguen sin tener explicación, dejando la pregunta sobre su origen aún sin resolver Pero no solo el cuerpo revelaba pistas extrañas. El hombre, que parecía ser un ser de otro mundo, no solo estaba inmerso en el misterio de su muerte. En su bolsillo, los investigadores encontraron una pequeña pieza de papel enrollada que contenía dos palabras: “Tamam Shud”. La frase, en persa, se traducía como “terminado”, y era la última línea del famoso Rubaiyat de Omar Khayyam, un libro de poesía medieval que se había vuelto popular en Australia durante la Segunda Guerra Mundial. El hallazgo, más que aclarar, sumaba más preguntas ¿Por qué ese hombre llevaba un fragmento de una obra tan literaria en su bolsillo? ¿Y qué significaba esa frase en el contexto de su muerte? La cobertura mediática del caso del hombre de Somerton generó tanto sensacionalismo como teorías conspirativas, desde suponer que era un espía hasta especular sobre su vida personal, sin embargo, la realidad del misterio sigue siendo esquiva para la prensa australiana Los investigadores, empeñados en desentrañar este enigma, pronto descubrieron que el trozo de papel había sido arrancado de una copia del Rubaiyat. La conexión con el libro parecía clara, pero, al mismo tiempo, no explicaba el porqué de la muerte de este hombre o quién podría haberlo dejado allí, solitario y sin identificación. La búsqueda del misterioso hombre pasó de un caso sin rostro a una obsesión nacional. Cuando los policías rastrearon cada pista posible, desde estaciones de tren hasta hoteles cercanos, encontraron algo más: una valija abandonada en la estación de trenes de Adelaide. Dentro de ella había objetos aún más desconcertantes, incluidos artículos personales como un hilo naranja, igual al utilizado para reparar uno de los bolsillos del hombre. Y lo más curioso: etiquetas con nombres como “Keane” y “T. Keane”. En sus últimos momentos, el hombre de Somerton dejó una extraña pista: un fragmento de un poema persa, "Tamam Shud", que abrió la puerta a un sinfín de preguntas sobre su conexión con la literatura y si había dejado algún mensaje oculto antes de su muerte Sin embargo, la investigación sobre esta pista tampoco llevó a nada concreto. La policía consideró que las etiquetas habían sido puestas deliberadamente por alguien que quería despistar. La valija no contenía nada que pudiera proporcionar más información sobre el misterioso hombre. El hallazgo de un hombre muerto en Somerton Beach en 1948 dejó a la policía y a la comunidad científica con una serie de preguntas sin respuestas claras, alimentando teorías sobre su identidad y la causa de su muerte durante décadas En abril de 1949, cuatro meses después de encontrar el cuerpo, un examen más detallado descubrió un pequeño bolsillo secreto en los pantalones del hombre. Dentro, nuevamente, se halló una pista: una referencia al Rubaiyat que coincidía con la pieza de papel encontrada en su ropa. De acuerdo a ABC News, en ese momento, la policía comenzó a vincular la muerte con un posible código o mensaje oculto. La conexión con la enfermera Jessica Thomson, cuya información de contacto apareció en el libro, solo sumó más interrogantes. Ella, al ser interrogada, negó tener alguna relación con el hombre, aunque su respuesta estaba cargada de un misterio inexplicable. Décadas después, la intriga continuó. Aunque diversas teorías surgieron, desde suponer que era un espía de la Guerra Fría hasta especular sobre un romance trágico, nada parecía resolverse de manera definitiva. Durante todo ese tiempo, el hombre de Somerton fue más un enigma que una persona real. Mientras algunos pensaban que la historia debía ser leída como un suicidio, otros continuaban insistiendo en la posibilidad de un espionaje o un crimen no resuelto. Fue en 2022, cuando un investigador de la Universidad de Adelaide, el profesor Derek Abbott, anunció que había identificado al hombre como Carl “Charles” Webb, un ingeniero eléctrico nacido en Melbourne, cuya identidad había permanecido oculta durante más de 70 años. Según los estudios de ADN realizados a partir de muestras obtenidas de los cabellos del hombre, que habían sido preservados en un molde de yeso, el misterio parecía haber llegado a su fin. Carl Webb, de acuerdo con los registros y análisis, había desaparecido de la vida pública en 1947, justo antes de que su cadáver fuera encontrado en Somerton Beach. Webb, nacido en Melbourne en 1905, era un hombre que había vivido una vida aparentemente normal antes de desaparecer. Su familia, los Webb, había estado involucrada en el negocio de la panadería en Springvale, y Carl había jugado al fútbol, además de ser un jugador de bridge apasionado. A pesar de haber estado casado, el misterio detrás de su vida personal no se resolvió por completo ¿Por qué abandonó su hogar? ¿Por qué viajó hasta Somerton Beach? ¿Qué lo llevó a tomar decisiones tan extremas? La verdad detrás de estos interrogantes aún permanece velada. La calma de una playa australiana fue rota por el descubrimiento de un cadáver que desató uno de los casos más enigmáticos de la historia, con pistas dispersas que siguen desorientando a los investigadores más de 70 años después (Twitter) Sin embargo, la identificación de Carl Webb no cerró el caso. Aunque muchos en la comunidad científica, incluida la policía, apoyaron la conclusión de Abbott, había quienes seguían poniendo en duda su validez. Según ABC News, Gordon Cramer, un expolicía que había investigado el caso durante años, expresó su escepticismo, señalando que los análisis de ADN debían ser confirmados con más pruebas forenses, en especial con una comparación de los restos exhumados con los cabellos previamente analizados. La historia del Hombre de Somerton es un relato complejo, en el que cada pista lleva a más preguntas y cada respuesta se envuelve en nuevos misterios. En el fondo, más allá de las teorías y las especulaciones, se encuentra la figura de un hombre cuya vida, marcada por su desaparición y muerte, permanece envuelta en un velo de incertidumbre que sigue fascinando a quienes buscan respuestas. La tumba del Hombre de Somerton, aunque identificada, sigue siendo un lugar de peregrinaje, donde personas anónimas colocan flores sin que se sepa quién las deja ni por qué. El hombre de Somerton, cuyo cadáver fue hallado en 1948 en extrañas circunstancias, sigue siendo uno de los enigmas más fascinantes y desconcertantes de Australia, con cada nuevo descubrimiento arrojando más dudas sobre su vida y la causa de su muerte La identidad de Carl Webb puede haber sido revelada, pero el misterio de su vida y muerte sigue siendo una de las historias más desconcertantes de la historia australiana.

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