Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Las granadas que el general Varela o sus escoltas dejaron en la casa de los Guzmanes de Córdoba en la guerra civil

    » Diario Cordoba

    Fecha: 27/02/2025 07:37

    Una placa retirada en 2011 por aplicación de la Ley de Memoria Histórica en Córdoba contaba a medias la historia de la casa de los Guzmanes a principios del siglo XX. «En esta casa vivió el general, dos veces laureado, José Enrique Varela e Iglesias, en los días de su mando militar en Córdoba y su vigilante defensa de la ciudad amenazada por el enemigo en septiembre de 1936». Así rezaba el mármol ya retirado en recuerdo del general Enrique Varela Iglesias (San Fernando, 1891-Tánger, 1951), que se sublevó contra la Segunda República el 18 de julio del 36 en África, pasó a la ciudad de Cádiz, desde donde prosiguió las operaciones militares de sometimiento y represión en Sevilla, Córdoba, Antequera y Málaga. El historiador Juan Ortiz considera que no es nada extraño que hayan aparecido tres granadas en la casa de los Guzmanes, cuyas puertas se abrieron para acoger al general Varela durante su estancia en Córdoba en 1936. «Fue habitual que a los militares sublevados los acogiesen en sus casas la aristocracia, los terratenientes o los obispos, y en el caso de Córdoba, la oligarquía agraria», comenta el historiador de Luque. Agentes de la Policía Nacional, junto a la casa de los Guzmanes donde han aparecido las granadas. / A.J. GONZÁLEZ Franco, en Sevilla Así, a Franco, por ejemplo, lo acogió la marquesa de Yanduri en Sevilla (para no coincidir por sus desavenencias personales con Queipo de Llano en Capitanía, matiza el historiador) o en Cáceres, en el palacio de los Golfines. Julio Ortiz, autor entre otros Del golpe militar a la guerra civil. Sevilla 1936, recuerda, además, que el apoyo de la oligarquía no fue el único que se brindó a los golpistas, ya que en Córdoba «la insurrección civil fue más fuerte que la militar». De hecho, la tarde del 18 de julio 120 derechistas cordobeses entraron en el cuartel de Artillería para sacar las tropas a la calle y tomar el Gobierno civil. Los bombardeos republicanos dejaron huella en El Realejo hasta la remodelación de la calle. / ARCHIVO MUNICIPAL Varias estancias en Córdoba El historiador indica, además, que Varela, «monárquico, carlista, de origen humilde, que durante la Segunda República se hace requeté, y de hecho redacta el reglamento de la milicia carlista», se hospedó en varias ocasiones en el Realejo durante la contienda civil. «En la casa de los Guzmanes pernoctaba, comía y descansaba con un grupo de escoltas, que son quienes debieron portar las granadas que ahora han aparecido y las armas», asevera el historiador. Al parecer, el general de San Fernando venía a Córdoba «en auxilio del coronel Cascajo, incapaz de contener el avance del frente republicano en el norte de la provincia». «Varela es uno de los grandes generales insurrectos que cuando estalla la guerra estaba prisionero en Santa Catalina, Cádiz, precisamente por conspirar contra la República». Bombardeos republicanos Siendo esta una teoría de los historiadores, hay quienes defienden que las tres granadas localizadas en el Realejo podrían estar vinculadas con el intento de acabar con la vida del general Varela en septiembre de 1936 por parte del Ejército republicano que bombardeó la ciudad en numerosas ocasiones. "Los bombardeos que se produjeron tras el fallido intento de Miaja de tomar Córdoba, que tuvieron como objetivo los barrios de San Andrés y el Realejo, seguramente porque allí residía el rebelde coronel Cascajo", explicó Luis Naranjo, profesor de historia e investigado. Otros historiadores como Patricio Hidalgo Luque en su libro La Guerra Civil en Córdoba, los bombardeos aéreos sobre la capital (1936-1939) apuntan que por la zona también vivía el general Varela y destaca la información de primera mano que tenían los atacantes ya que algunos de estas bombas impactaron en su casa. Varela acabó la guerra civil como general de división y fue nombrado ministro del Ejército en el primer gobierno de la dictadura del general Francisco Franco. Durante ese tiempo, el general Varela dio nombre a la pequeña plaza que se forma en el ensanchamiento del Realejo, donde se ubica la casa de los Guzmanes. El historiador Francisco Moreno Gómez escribe de él en 1936: el genocidio franquista en Córdoba como responsable de numerosos fusilamientos de prisioneros republicanos. Suscríbete para seguir leyendo

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por