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» Diario Cordoba
Fecha: 27/02/2025 07:35
Los grupos de turistas suben la ligera cuesta, deseosos de conocer las estancias interiores de uno de los monumentos más importantes de Córdoba. Algunos se detienen al principio y capturan la primera vista: las estancias que se alzan tras un desierto de piedras viejas, el esqueleto de las construcciones antiguas. Sin embargo, muchos de ellos, adentrándose a prisa en las salas del complejo arquitectónico, probablemente ignoren que han dejado atrás los restos de un importante hallazgo que, por poco, estuvieron a punto de pasar a la historia en el sentido figurado de la palabra. Los cimientos y las celdas derribadas Aquel lugar, conocido como patio de las Mujeres, es el primer pedazo de historia que brinda el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba a los visitantes. Desde 2023, la entrada se hace desde la Ribera, pasando por los cimientos de una antigua prisión femenina. De hecho, por esta razón, recibe dicho nombre. En aquel espacio que puede imaginarse al entrar en el Alcázar eran recluidas las mujeres por la Inquisición a finales del siglo XV. Bajo el patio de las Mujeres se descubrió una gran cloaca de época almohade. En aquel lugar se conservarían las antiguas celdas si no se hubieran derribado a mediados del siglo XX para construir un palacio de congresos. Vista de los restos, en el Alcázar de los Reyes Cristianos. / Ramón Azañón El proyecto no llegó a buen puerto precisamente porque los arqueólogos constataron el valor de los restos hallados. Alrededor de este espacio las excavaciones practicadas han permitido datar distintas fases de edificación, desde la refundación augusta de Córdoba, cuando guardó relación con la muralla romana y, posiblemente, con las instalaciones portuarias. En época islámica estuvo fortificado y fue ampliado por los gobernantes almohades, entre otras cosas para disponer de un cuartel para las tropas. La Inquisición en el Alcázar Los Reyes Católicos cedieron el Alcázar al tribunal de la Inquisición. Eso hizo que los restos que, actualmente, pueden apreciarse pertenezcan, en su mayoría, a esa época. Por entonces, también se entraba por la zona sur. El acceso llevaba directamente a las habitaciones del tribunal y a los calabozos. A la derecha había tres celdas en la planta baja y las oficinas de contaduría en la planta alta. Dejando de lado esa primera parte, en el famoso salón de los Mosaicos, existía una gran sala del tribunal. Desde los balcones de esa misma estancia -que guarda algunos de los tesoros más valiosos del Alcázar cordobés- puede obtenerse una perspectiva diferente del yacimiento que esconde la historia de la cárcel femenina de la Inquisición, por donde cada día transitan decenas de personas cuando entran a uno de los monumentos más populares de Córdoba.
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