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  • Montoya y Musk

    » Diario Cordoba

    Fecha: 27/02/2025 07:34

    Con los años una se ha vuelto adicta al género cómico, lo mismo comedia boba que ópera bufa con tal de que le haga reír y su nivel de resistencia hacia el impudor inocente ha ido cediendo hasta transigir con escenas que hace unos años le hubieran producido un ataque feroz de vergüenza ajena y hoy le provocan un ataque de risa, quiero creer que sana, aunque no sé, e irrefrenable. Se está contagiando. Recuerdo el escándalo de una amiga hace ya muchísimos años, y su asombro e incredulidad cuando empezó Gran Hermano. Le parecía inasumible por una sociedad madura que las intimidades de unos desconocidos se mostraran de manera descarnada, que eso le fuera a interesar a nadie y más aún que se tolerara. El formato triunfó y los realities degeneraron poniendo de moda el edredoning y folleteo en directo y prime time, hasta tal punto que el otro día en La Revuelta se quejaban entre burlas de que no podían competir con eso. Ha dado la vuelta al mundo convirtiéndose en lo más visto del orbe globalizado el desgarro chusco de un concursante, curioso impertinente él, con permiso de Cervantes y de Guillén de Castro, de La isla de las tentaciones, al saberse, y verse, cornudo y en directo, y su Carros de fuego particular a grito limpio. Una no podía parar de reír, más todavía cuando en los preparativos del polvo, el rival le llamaba «papa frita» y anunciaba que la tenía «como la barandilla del infierno» y el engañado, en el debate posterior, -porque ¡hay debate!- respondía que aquello no era amor, aquello era «cachondismo». Efectivamente el programa, como tantos, roza la aberración. Por qué triunfa lo dejo para los expertos. Yo, con todo, prefiero esa aberración inocente a la impudicia culpable de Elon Musk y su careto de máscara griega envilecida, crío en los hombros en el despacho oval, esperpento, ópera bufa o lo que quieran, alardeando de que Trump le entrega el mundo, porque eso no es un reality, sino la macabra realidad; o a Vance ladrando, dóberman sumiso a su sheriff que muerde a todo mientras contagia su rabia. Seguiré riendo, mientras nos dejen. *Profesora

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