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» Diario Cordoba
Fecha: 27/02/2025 07:34
Un estudio realizado en Santander sobre una muestra de más de 30.000 pacientes de la Cohorte Cantabria (muestreo aleatorio de toda la población cántabra de entre 40 y 70 años) ha puesto de manifiesto el impacto de los factores sociales y económicos en el diagnóstico y evolución de la enfermedad hepática metabólica, más conocida como hígado graso, asociada a diabetes y obesidad, y de creciente prevalencia en población general, y particularmente entre los jóvenes. Concretamente, la investigación, que ha sido presentada en el 50 Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio del Hígado (AEEH), muestra que los determinantes sociales de salud, como un nivel educativo básico, una renta baja, el desempleo, la residencia en el medio rural y la presencia de alguna deficiencia física y mental se asocian se asocian significativamente con una mayor prevalencia de esta patología. Según los investigadores, hay que de considerar la dimensión socioeconómica en la prevención y manejo del hígado graso Igualmente, la mayoría de estos factores, todos menos la renta baja y la residencia en el medio rural, también se relacionaron con un mayor riesgo de evolución hacia fibrosis avanzada. Además, el estudio muestra los pacientes con esta enfermedad presentan puntuaciones más bajas en todas las dimensiones de calidad de vida. Con estos resultados, los autores de la investigación hacen hincapié en la necesidad de considerar la dimensión socioeconómica en la prevención y manejo de la enfermedad. Presentación del estudio en el 50º Congreso de la AEEH / Cedida Está relacionado con trastornos metabólicos Por otra parte, y en esta misma materia, un segundo estudio, multicéntrico y desarrollado en Sevilla y Barcelona, y también presentado durante el Congreso, ha mostrado que el Índice de Circunferencia Periférica (ICP) es superior al Índice de Masa Corporal (IMC) en su capacidad predictiva sobre la existencia y grado de desarrollo del hígado graso. En dicha investigación, realizada sobre 128 pacientes con diagnóstico de hígado graso, el ICP correlaciona con los hallazgos histológicos de esteatohepatitis, el grado de esteatosis y el estadio de fibrosis y se asocia con la presencia de fibrosis significativa y avanzada. Por el contrario, el IMC no muestra estar asociado significativamente con ninguno de estos parámetros. Ambos índices correlacionan con los factores metabólicos. A partir de estos resultados, los autores concluyen que “el ICP permite definir de forma más precisa el trastorno metabólico asociado a la obesidad como factor de riesgo para el desarrollo y progresión” de la patología conocida como hígado graso, “probablemente y en parte debido a su estrecha correlación con los trastornos metabólicos como el control glucémico, lipídico, aterosclerótico y el riesgo cardiovascular”.
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